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En el Mar de la Incertidumbre

4 de junio de 2025·Revisión octubre 2026·4 partes·1 h 32 min de lectura

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Parte 1En el “Mar de la Incertidumbre”. En medicina. Primera parte. La trama de la desinformación médica.

En este Mar de la Incertidumbre, que es la medicina de hoy y de siempre, conviene recordar algunas cosas, buscando una brújula.

Maimónides, también conocido como el Rabí Moshé Ben Maimón, fue un filósofo, escritor y médico, que vivió en el siglo XII. Hizo valiosos aportes a la medicina de la época. Sus ideas filosóficas influyeron en pensadores cristianos, musulmanes y judíos, entre otros en Tomas de Aquino, el gran filósofo de la iglesia católica.

Lamentablemente el libro de Maimónides, La Guía de los Perplejos, nombre que se adapta a nuestra situación, no se refiere a los médicos, aunque incluye a todas las personas. Pero escribió una oración, que recomendaba a los médicos recitar a diario. Y puede ayudarnos en nuestra perplejidad.

(Oración que he citado otras veces y seguramente seguiré citando).

“…Ilumina mi mente para que reconozca lo que se presenta a mis ojos, y para que sepa discernir lo que está ausente y escondido. Que no deje de ver lo que es visible, pero no permitas que me arrogue el poder de inventar lo que no existe, pues los límites del arte de preservar la vida y la salud de Tus criaturas son tenues e indefinidos. No permitas que me distraiga, que ningún pensamiento extraño desvíe mi atención cuando esté a la cabecera del enfermo, o perturbe mi mente en su silenciosa deliberación, pues son grandes y complicadas las reflexiones que se necesitan para no dañar a Tus criaturas.”

Recitemos a diario la oración de Maimónides. Que Dios nos ayude a ser buenos médicos. Busquemos la Verdad.

También podemos recordar esto otro, también ya citado, que parece graciosamente exagerado, pero que probablemente no lo sea en demasía. Hace 250 años, el filósofo y humanista Voltaire, (1694-1778), escribió:

“Los médicos son personas que prescriben medicinas de las que saben poco, para curar enfermedades de las que saben menos, a seres humanos de los cuales no saben nada”.

En febrero del 2020, publiqué un post sobre “Lo Cierto y lo Incierto en Medicina”. Era a propósito del nombre que había elegido para este blog. En este nuevo posteo, cinco años después, repito mucho de lo anterior y agrego algunas cosas. Es obvio que desconocemos muchísimo, hay enormes terrenos inexplorados. Es mucho lo que no sabemos, y es aún mayor el campo de lo que no sabemos que no sabemos.

Leer Medicina en los textos, si nos centramos en las causas, es leer sobre lo que no sabemos. “La etiología es desconocida”, predomina en todos los campos, y se agregan siempre vaguedades del tipo “factores medioambientales, o inmunológicos, o psicológicos”, como probables que nunca se prueban.

Es parecido a lo que ocurre al mirar los tratamientos, pocos son claramente efectivos. Además, esos textos pierden vigencia en meses.

Navegando el “Mar de la Incertidumbre”.

“La medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de la probabilidad”. Sir William Osler.

Juan Gérvas, y Mercedes Pérez Fernández, son los autores de un muy buen comentario sobre los médicos en general y en especial los internistas, que aquí llamamos “clínicos”, en su lucha por estar informados y llegar a una aproximación diagnóstica. Se llama “Aventuras y desventuras de los navegantes solitarios en el Mar de la Incertidumbre”. (Gérvas, J. & Fernández, M. (2005) (1) Entre otras cosas dicen

“… La medicina tiene una base científica endeble, lo que ignoran muchos pacientes (y algunos médicos). Además, es una ciencia probabilística”

Estos autores hacen hincapié en la forma en que internistas y especialistas abordan la incertidumbre. Supone que los internistas somos más tolerantes a la misma. Más prudentes.

Los especialistas, más incisivos, recurren a todos los métodos complejos para llegar al diagnóstico. Métodos a veces riesgosos. Unos y otros necesitamos y aspiramos a saber lo que es cierto.

De ellos tomo este título. Como quien advierte acerca de los peligros que encierra el mar, señalan, (mi intención es la misma), los peligros que encierra el supuesto saber médico.

Siempre estamos expuestos a naufragar. A tropezones, de tormenta en tormenta, se van construyendo algunas certezas. Pero el Mar de la Incertidumbre, es extenso y profundo.

La trama de la desinformación médica. O, “inventando lo que no existe.”

John Ioannidis y colaboradores se expresan, acerca de lo incierto, con mayor precisión, en su análisis, “The medical disinformation mess” (La trama de la desinformación medica).

“…Most physicians and other healthcare professionals, are unaware of the pervasiveness of poor-quality clinical evidence, that contributes considerably to overuse, underuse, avoidable adverse events, missed opportunities for right care, and wasted healthcare resources”.

“… La mayoría de los médicos y otros profesionales de la salud, no son conscientes de la omnipresencia de la mala calidad de la evidencia clínica. La cual contribuye enormemente al uso excesivo, o la subutilización, generación de efectos adversos evitables, pérdida de oportunidades y despilfarro de los recursos”.

Señalan los problemas principales de esta trama:

“…. The Medical Misinformation Mess comprises four key problems:

First: much published medical research is not reliable, or is of uncertain reliability, offers no benefit to patients, or is not useful to decision makers.

Second: most healthcare professionals are not aware of this problem.

Third: they also lack the skills necessary to evaluate the reliability and usefulness of medical evidence.

Finally: patients and families frequently lack relevant, accurate medical evidence, and skilled guidance at the time of medical decision-making.

Mi traducción:

“…La trama de la desinformación médica, comprende cuatro problemas principales:

Primero: la mayoría de las investigaciones médicas publicadas, no son confiables o de confiabilidad incierta. No ofrecen beneficio a los pacientes, y no son útiles para tomar decisiones.

Segundo: la mayoría de los profesionales médicos desconocen este problema.

Tercero: además, carecen de las habilidades necesarias para evaluar la confiabilidad y utilidad de esta evidencia.

Finalmente: los pacientes y sus familias, carecen de información apropiada y guía confiable, para tomar decisiones. (Ioannidis JPA, Stuart ME, Brownlee S, Strite SA., 2017) (2)

John Ioannidis, Professor of Medicine, of Health Research and Policy, and of Statistics at Stanford University.

Lo anterior fue publicado en el 2017. Veamos lo que dice Ioannidis hoy, en su discurso al asumir la presidencia de la American Association of Physicians, en el 2024.

“…Most research done to date has used non reproducible, non-transparent, and suboptimal research practices. Science is becoming more massive and more complex. Scientific publications (about 200 million already, with 7 million more added each year) are mostly advertisements (“trust me, this research was done”); raw data and experimental materials and algorithms are not usually shared. Moreover, our reward systems in academia and science, are aligned with non-reproducible, and suboptimal research practices. ¿Can we do better?” John Ioannidis, Presidential Address 2024, in the AAP. (John P.A. Ioannidis, 2024) (3)

Mi traducción:

“…La mayoría de las investigaciones científicas realizadas hasta hoy, han utilizado métodos inadecuados, no transparentes y no reproducibles. La ciencia se hace cada vez más masiva y compleja.

Las publicaciones científicas, alrededor de 200 millones, y se agregan 7 millones cada año; son en su mayoría anuncios de propaganda, (“créanme, esta investigación fue realizada”).

Los datos en que se fundan, los materiales experimentales y los algoritmos no se comparten. Además, los sistemas de recompensa en la academia y en la ciencia, están alineados con prácticas de investigación irreproducibles y subóptimas. ¿Podríamos hacerlo mejor?”

En este extenso “Mar de la Incertidumbre”, o “Trama de la Desinformación Medica”, quisiera estar advertido, y advertir a los desprevenidos. Con la limitada cartografía de los peligros que se conocen mejor. Alertarme y alertar. Aquí van varias alertas.

Mucho de lo publicado es falso, irrelevante e irreproducible.

“Investigators who find an effect, get support, and investigators who don’t find an effect don’t get support”. Gary Taubes. (Gary Taubes, 1995). (4)

“The case against science is straightforward: much of the scientific literature, perhaps half, may simply be untrue. Afflicted by studies with small sample sizes, tiny effects, invalid exploratory analyses, and flagrant conflicts of interest, together with an obsession for pursuing fashionable trends of dubious importance, science has taken a turn towards darkness”. Richard Horton. (Richard Horton, 2015) (5)

“…El caso contra la ciencia es hoy inapelable, la mayor parte de la literatura científica, tal vez la mitad, no es verdadera. Afectada por estudios con muestras pequeñas, análisis inválidos y flagrantes conflictos de interés. Todo esto unido a la obsesión por perseguir objetivos de moda, de importancia dudosa, la ciencia se ha volcado hacia el lado oscuro”. Richard Horton.

Mucho es falso. O irrelevante.

Uno de los trabajos más citados en la literatura científica, es el de John Ioannidis, que lleva el título: “Why Most Published Research Findings Are False”. (Ioannidis JP, 2005) (6) En él, señala aspectos, que contribuyen a hacer un estudio irreproducible o falso.

Dice Ioannidis en la introducción:

“Hay creciente preocupación acerca de que la mayoría de los hallazgos de investigación publicados, sean falsos. La probabilidad de que una publicación no sea cierta, aumenta cuando los estudios son pequeños, cuando los efectos hallados son pequeños, cuando hay mayor número y menor preselección de las relaciones estudiadas, cuando el diseño, las definiciones, los resultados y las formas de análisis son muy flexibles…y cuando hay mayores intereses financieros u otros…”.

Estudios realizados, suponemos de buena fe, en su mayoría. Invirtiendo recursos, tiempo y esfuerzo, pero con resultados, al menos, inciertos. El trabajo de Ioannidis es uno de los más leídos de la literatura biomédica. Ha sido criticado y acusado de dramatizar. Pero en general se lo acepta como una correcta descripción de la realidad. Tal vez exagera diciendo “la mayoría”, pero seguramente es “buena parte”

La irrelevancia.

La utilidad de lo que se publica, su relevancia, además, requiere de varias condiciones. Debe referirse a problemas concretos, en el contexto apropiado. Agregar información útil para la práctica. Utilizar métodos de investigación apropiados. Tener validez estadística cierta. No hay datos exactos, que revelen cuántos estudios médicos son irrelevantes, pero las críticas sugieren que una proporción significativa, (potencialmente hasta un 85% según estimaciones), podría no traducirse en beneficios prácticos. Debido a fallos metodológicos, desconexión con la práctica clínica o falta de enfoque en necesidades reales. (Ioannidis JPA (2016) Why Most Clinical Research Is Not Useful. PLoS Med 13) (6). Esto significa que leemos muchos estudios que no nos agregan nada. O nos confunden.

Mucho es irreproducible.

Cuando se intenta repetirlos en la misma forma en que fueron realizados, no se logra el efecto esperado. En algunos casos, se logra con resultados menos notorios, que implican un efecto de declinación En estos últimos años se ha hecho cada vez más evidente que la mayoría de los estudios biomédicos que se publican son irreproducibles. Se observa tanto en estudios pre clínicos o básicos, como en los estudios clínicos. Investigadores de Bayer, no pudieron replicar 43, de 67 hallazgos en investigación cardiovascular y oncológica, reportada en revistas de prestigio.

Antes de avanzar en una posible línea de trabajo, científicos de la empresa Amgen, evaluaron 53 estudios considerados innovadores. No pudieron replicar 47 de 53 estudios de drogas. Estas drogas tienen un efecto potencial para el tratamiento del cáncer.

Se suponía que algunos podrían no ser totalmente verificables, por describir aspectos muy novedosos. Pero sólo 6 de los 53 pudieron ser confirmados.

(Begley CG, Ellis LM., 2012) (7) (Begley CG, Ioannidis JP., 2015) (8)

En su “Manifesto for Reproducibility in Science”, Marcus R. Munafò, Brian A. Nosek y colaboradores señalan:

“…Low sample size, small effect sizes, data dredging (also known as P-hacking), conflicts of interest, large numbers of scientists working competitively in silos, without combining their efforts, and so on, may conspire to dramatically increase the probability that a published finding is incorrect…”

“… muestras pequeñas, efectos de baja magnitud. Manipulación de los datos, para encontrar patrones que puedan mostrarse como significativos, (p-hacking). Conflictos de interés. Científicos que trabajan aislados y no combinan esfuerzos. Y otras causas, conspiran para incrementar dramáticamente la probabilidad de que un hallazgo publicado sea incorrecto…” (Munafò MR, Nosek BA, et al., 2017) (9) Ver tambien (Grimes DR., 2024) (10)

Dada la importancia de este tema le dedico otro posteo. Segunda Parte de este, dedicado a la Crisis de Reproducibilidad y el Efecto Declinación, y otro posteo sobre el Fraude, en sus variadas formas. En otro tenor, pero parte de la incertidumbre, un posteo sobre Revistas Prestigiosas.

Los estudios de observación. No son mejores.

Estudio de observación. Es un tipo de estudio en el que se observa a un grupo de individuos. En general durante largo tiempo. No se hace ningún intento de influir en el resultado (por ejemplo, no se administra tratamiento). También se llama estudio epidemiológico, no experimental, estudio observacional y estudio sin intervención. Los estudios observacionales pueden ser:

Descriptivos. Informes de casos. Series de casos. Analíticos. Estudios de cohortes. Estudios de casos y controles.

Los estudios de observación, no son mejores, la mayoría de las predicciones de estos estudios nunca se demuestran en los ensayos clínicos. Y llegan a la opinión pública. Las personas se quejan de que los médicos aconsejan cosas, que al poco tiempo desaconsejan.

Son del tipo de: “el café causa cáncer”, o “el café protege del cáncer” “las mujeres que comen cereales en el desayuno dan a luz más niños varones”, “el huevo produce aterosclerosis”, “el más saludable es el aceite de maíz”.

A esto se agrega algo novedoso en la literatura “científica”, las redes sociales. Instagram o YouTube u otras. Abundan en ese tipo de afirmaciones, la mayoría de las cuales ni siquiera responden a un estudio de observación. Suelen ser un invento del personaje que las propala. Con fines diversos. Pero predominando los comerciales.

Seguidas con interés, están al alcance de todos, y muchas veces son puestas en práctica. Así algunos dejan de tomar café, otros de tomar líquidos con las comidas, o ponen agua con un saquito de té al sol.

La mayoría, aun cuando provienen de estudios observacionales, no son confirmadas. (Young, S. & Karr, Alan. (2011) (11) En estudios randomizados, los resultados de observación no pudieron confirmarse en ninguno de 52 que fueron ensayados.

Las correlaciones predichas no existían. (Young, S. & Karr, Alan. (2011) (11). (Young SS, Bang H, Oktay K, 2009) (12), ver también, (Pocock SJ, Collier TJ, et al. 2004) (13) Cualquier afirmación, que venga de un estudio de observación, es probablemente errónea. Sorprendente pero real.

“The Journal of Irreproducible Results” by Dr. George H Scherr.

Zombies.

J. B. Carlisle, en una publicación en la revista Anesthesia, creó esta denominación, para algunos pretendidos ensayos clínicos randomizados. El non plus ultra de la investigación médica.

Dice Carlisle: “…Concerned that studies contain false data, I analysed the baseline summary data of randomised controlled trials when they were submitted to Anaesthesia, from February 2017 to March 2020. I categorised trials with false data as ‘Zombie’, if I thought that the trial was fatally flawed. I analysed 526 submitted trials: 73 (14%), had false data and 43 (8%), I categorised zombie.”

“…Preocupado por la existencia de estudios que contuviera datos falsos, he analizado los estudios randomizados remitidos a “Anesthesia”, desde febrero de 2017 a marzo del 2020. He categorizado aquellos con datos falsos como “Zombies”, si consideré que el estudio era fatalmente defectuoso e inexacto. Analizando 526 estudios, 73 (14%), tenían datos falsos, y 43 (8%), eran zombies.”

“… I think journals should assume that all submitted papers are potentially flawed, and editors should review individual patient data, before publishing randomized controlled trials”.

“...Pienso que las revistas deben asumir que los estudios que reciben son potencialmente erróneos, y los editores deberían revisar los datos individualizados de los pacientes, antes de publicar estudios controlados randomizados”. (Carlisle JB.,2021) (14)

La mayoría de los estudios de esta clase provenían de Egipto, Irán, India, China, Japón y Corea del Sur.

En un editorial, en el mismo número de Anesthesia, John Ioannidis señala:

“… la mayoría de los estudios calificados de Zombies, mostraban en sus hojas de cálculo errores conspicuos, evidentes. Si se acepta que eran fabricados o manipulados, es necesario admitir que el autor habría sido demasiado ignorante o tonto, como para mostrar errores tan egregios y fáciles de determinar. Carlisle encuentra lo obvio, la tonta falta de educación, (diríamos de viveza), de el o los autores.”

“…muchos de estos estudios vienen probablemente de investigadores inexpertos e instituciones con escaso o subóptimo cuidado de la calidad e integridad de la investigación”

Si estos datos se generalizan y son ciertos, existen 200 a 300.000 estudios falsos y 100.000 a 200.000 Zombies, provenientes de los países citados, solamente”.

Continúa el editorial: “… es probable que manipulados por individuos expertos estos problemas pasen inadvertidos. Además, Carlisle es muy competente para este tipo de análisis. Su esfuerzo se parece a la autopsia de un cuerpo para detectar si fue envenenado. A veces es imposible, aun para el más experto de los patólogos.

La pregunta que nos hacemos es: ¿cuántos de los ensayos clínicos randomizados, provenientes de países con elevados estándares, están asi envenenados…? Los estudios realizados en Europa o en EEUU., no son a prueba de balas, dice Ioannidis. “…No se van a detectar en ellos errores egregios, pero mucho del trabajo de investigación en esos países es de baja calidad. Además, en los estudios financiados por la industria farmacéutica y que deben pasar por las agencias reguladoras, errores superficiales serian detectados. Estos estudios podrían ser Zombies por cuestiones aún más peligrosas: Elección de objetivos irrelevantes. Usar comparadores inapropiados. Diseños de no inferioridad. Omitir o reportar inadecuadamente los resultados, para confundir a los lectores, o para no colisionar con la industria farmacéutica”. (Ioannidis JPA.,2021) (15)

La publicación de John Ioannidis sobre los falsos hallazgos. De Wikimedia Commons.

El problema de las Reversiones. Antes fueron Evidencia.

En medicina, las terapias, los estudios, los análisis, dejan de utilizarse por dos razones. La primera es el reemplazo, una práctica es suplantada por otra superior.

La segunda razón es la reversión. Una práctica médica deja de utilizarse, no por ser superada por otra mejor, sino porque se descubre que no cumple con las expectativas. Prácticas consideradas en algún momento, útiles y necesarias, nuevos estudios demuestran que no lo son, Es decir, no funcionan, o aún peor, se descubre que son perjudiciales. Aunque este fenómeno debería ser infrecuente en esta época de la “medicina basada en la evidencia”, es ubicuo. (Prasad V, Cifu A, 2011) (17)

La evidencia juega con nosotros, siempre nos elude. Hoy evidencia, mañana mentira.

Al hablar de reversiones, hablamos en de cambios en la forma en que enfocamos las enfermedades y su tratamiento. Los conocimientos se amplían, se reconocen más claramente los mecanismos que generan la enfermedad. Progresan los conocimientos básicos, la fisiología, la fisiopatología y la farmacología.

Mucho de lo que se ha propugnado en algún momento como tratamiento, se ha ido demostrando careciente de fundamento. Recordemos a Sir Arbuthnot Lane, convencido de que la colectomía total, curaba numerosos padecimientos. O las sangrías, que lo curaban todo.

En realidad, la historia de la medicina es la historia de las reversiones. Desde el comienzo de los tiempos se ensayaron tratamientos que resultaron con el tiempo inapropiados. Muchas de las actuales decisiones médicas, se basan en tales prácticas. Determinar cuáles dejarán o han dejado de ser ciertas, puede ser difícil. Y lamentablemente, muchas veces, tardío. Esto hace que sigamos haciendo lo que no hay que hacer, durante años.

Tomado de Magnific

Las reversiones y el efecto declinación.

El efecto declinación es un extraño fenómeno de la investigación, muy notable en biología y medicina, por el cual efectos inicialmente significativos van perdiendo relevancia al ser repetidos. No desaparecen, se atenúan. En una publicación en JAMA, John Ioannidis se refiere a la existencia de efectos que, en subsiguientes estudios son contradichos, o cuyos efectos supuestos, son inferiores a los inicialmente descritos. Concluye:

Efectos posteriormente negados, o inicialmente más notables, no son raros en investigaciones frecuentemente citadas. Las controversias son más frecuentes en estudios no randomizados, pero aun en muy citados ensayos randomizados, pueden ser refutados, en especial aquellos con bajo número de casos estudiados”. (Ioannidis JP.,2005) (16)

Muchas de las reversiones se producen porque los efectos declinan en sucesivos estudios, hasta hacerse irrelevantes.

Reversiones. Muchas.

Se repiten aquí datos del primer posteo.

Vinay Prasad, Andrae Vandross y colaboradores, registraron 146 reversiones, en 1300 estudios, concernientes a prácticas médicas. Revisaron una década de publicaciones en una sola revista, el New England Journal of Medicine, desde el año 2001 al 2010.

Diana Herrera Pérez y colaboradores, publican en 2019, un estudio sobre reversiones en la literatura médica. Toman como ejemplo tres revistas de alto prestigio: New England Journal of Medicine, Lancet, y el JAMA. En la introducción dicen:

“…la capacidad para identificar reversiones y otras formas de prácticas médicas de escaso valor, es fundamental para reducir el gasto en dichas prácticas. (Añado, y el perjuicio que ocasionan). En un análisis de más de 3000 ensayos controlados randomizados (RCT), publicados en tres revistas lideres de investigación médica, encontramos 396 reversiones. El 92% fueron realizadas en países de altos ingresos. La Medicina Cardiovascular, fue la categoría más frecuente, y la medicación, el tipo más común de intervención revertida. (Herrera-Pérez, Diana & Haslam, Alyson, et al., 2019) (18)

Por otra parte, muchos estudios de observación, frecuentemente citados, persisten y siguen siendo sostenidos en la literatura, a pesar de hallazgos que los contradicen en estudios randomizados. Deberían revertirse, pero persisten. (Tatsioni A, Bonitsis NG, Ioannidis JP., 2007) (19)

Ejemplos de reversiones.

La intervención quirúrgica por artroscopia, en casos de rotura de menisco o por artrosis, no sería superior a la terapia kinesiológica, es decir, convendría evitar la cirugía. (Katz et al. 2013) (20) En Estados Unidos, se calculan 450.000 cirugías anuales de este tipo.

Un clásico ejemplo fue el uso del reemplazo hormonal postmenopáusico. Se consideró por muchos años como beneficioso, para prevenir la enfermedad cardiovascular y otras. Actualmente, se considera perjudicial. Se supone que 20.000 casos adicionales de cáncer de mama, han sido provocados por la terapia hormonal en la menopausia, en el Reino Unido, entre mujeres de 50-64 años, en una década. (Khalid Benkhadra et al., 2015) (21)

La terapia hormonal posmenopáusica parece estar revirtiendo su reversión

Mikkelsen AP, Bergholt T, Lidegaard Ø, Scheller NM. Menopausal hormone therapy and long-term mortality: nationwide, register based cohort study. BMJ. 2026 feb 18;392: e085998. doi: 10.1136/bmj-2025-085998. (agregado en 2026)

La vertebroplastia, inyección de cemento en una vértebra lesionada, fue descrita en 1990, ganó popularidad y su uso se multiplicó.

En 2009, dos artículos publicados en el New England of Medicine, demostraron su inutilidad. (Kallmes DF, Comstock BA, Heagerty PJ. et al. 2009) (22) (Buchbinder R, Osborne RH, Ebeling PR. et al. 2009) (23)

Otros, famosos, fueron el uso de los antiarrítmicos clase 1C, después del infarto de miocardio, que el ensayo CAST demostró aumentaba la mortalidad. O el uso de stents en la angina estable, contradicho por el estudio COURAGE.

Drogas autorizadas por los órganos de control, como la FDA, y luego retiradas del mercado por efectos indeseables severos, se cuentan por decenas. Para recordar algunas: rosiglitazona, cerivastatina, astemizol, pergolide, sibutramina, gemtuzumab, bevacizumab para cáncer de mama, rofecoxib y muchas otras. Gemtuzumab, retirado en 2010, volvió en 2017 con otra indicación.

Son aquellas medicinas de las que Voltaire decía: “de las que saben poco”.

Vinay Prasad y Adam Cifu, advierten de la necesidad de ser prudentes en la adopción de nuevas prácticas, tecnologías o drogas que puedan en poco tiempo demostrarse inapropiadas. (Prasad V, Cifu A. ,2011) (24)

Es lógico que haya reemplazos en la medida que nuevos estudios, científicamente más sólidos, amplían o contradicen los anteriores. La ciencia avanza generando hipótesis que muchas veces resultan inadecuadas y son reemplazadas. Si el origen de su uso fue una publicación falsa o irreproducible, es especialmente lamentable.

A veces lo sucedido es incomprensible. En el mismo resumen del estudio Vigor, sobre el rofecoxib, comparado con naproxeno, era probable que rofecoxib multiplicara la incidencia de infartos de miocardio. (Bombardier C, Laine L, Reicin X, et al., 2000) (26)

Además, los autores no incluyeron 3 casos de infarto de miocardio en el trabajo original, lo cual estadísticamente aumentaba varias veces el riesgo. Y se demostró más tarde litigio de por medio, que lo sabían.

Sin embargo, los que lo investigaron, los pares revisores, los editores y los lectores del New England Journal of Medicine, lo pasaron por alto. Se creó el absurdo de que el naproxeno protegía del infarto de miocardio. (Ioannidis JPA, Stuart ME, et al., 2017) (2)

Una “expresión of concern” fue publicada como editorial en el New England Journal, 5 años más tarde. (Curfman GD, Morrissey S, Drazen JM., 2005) (27)

Me incluyo entre los que lo pasamos por alto, no era competente para verlo y en ese tiempo mi fe en el New England Journal of Medicine, era inquebrantable. Rofecoxib fue retirado en el 2004.

Y como esta, hay infinidad de historias.

Las reversiones son una prueba palpable y desconsoladora, de lo incierto en medicina.

Todo declina. La entropía del saber médico.

¿No era cierto?

Parte 1Referencias27 citas

1. Gérvas, J. & Fernández, M. (2005). Aventuras y desventuras de los navegantes solitarios en el Mar de la Incertidumbre. Atención Primaria - ATEN PRIM. 35. 95-98. 10.1157/13071916.

2. Ioannidis JPA, Stuart ME, Brownlee S, Strite SA. How to survive the medical misinformation mess. Eur J Clin Invest. 2017 Nov;47(11):795-802. doi: 10.1111/eci.12834. Epub 2017 Sep 28. PMID: 28881000.

3. John P.A. Ioannidis, J Clin Invest. 2024;134(22): e181923. https://doi.org/10.1172/ JCI181923

4. Gary Taubes Epidemiology Faces Its Limits. Science 269,164-169(1995). DOI:10.1126/science.7618077

5. Horton, Richard, Offline: What is medicine's 5 sigma? The Lancet, 2015. Volume 385, Issue 9976, 1380.

6. Ioannidis JPA (2005) Why Most Published Research Findings Are False. PLoS Med 2(8): e124. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.0020124

7. Begley CG, Ellis LM. Drug development: Raise standards for preclinical cancer research. Nature. 2012 Mar 28;483(7391):531-3. doi: 10.1038/483531a. PMID: 22460880.

8. Begley CG, Ioannidis JP. Reproducibility in science: improving the standard for basic and preclinical research. Circ Res. 2015 Jan 2;116(1):116-26. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.114.303819. PMID: 255526

9. Munafò MR, Nosek BA, Bishop DVM, Button KS, Chambers CD, du Sert NP, Simonsohn U, Wagenmakers EJ, Ware JJ, Ioannidis JPA. A manifesto for reproducible science. Nat Hum Behav. 2017 Jan 10;1(1):0021. doi: 10.1038/s41562-016-0021. PMID: 33954258; PMCID: PMC7610724.

10. Grimes DR. Towards replicability and sustainability in cancer research. BJC Rep. 2024 Sep 4;2(1):65. doi: 10.1038/s44276-024-00090-6. PMID: 39516681; PMCID: PMC11524053.

11. Young, S. & Karr, Alan. (2011). Deming, Data and Observational Studies. Significance. 8. 116 - 120. 10.1111/j.1740-9713.2011.00506. x.

12. Young SS, Bang H, Oktay K. Cereal-induced gender selection? Most likely a multiple testing false positive. Proc Biol Sci. 2009 Apr 7;276(1660):1211-2

13. Pocock SJ, Collier TJ, Dandreo KJ, de Stavola BL, Goldman MB, Kalish LA, Kasten LE, McCormack VA. Issues in the reporting of epidemiological studies: a survey of recent practice. BMJ. 2004 Oct 16;329(7471):883. doi: 10.1136/bmj.38250.571088.55. Epub 2004 Oct 6. PMID: 15469946

14. Carlisle JB. False individual patient data and zombie randomised controlled trials submitted to Anaesthesia. Anaesthesia. 2021 Apr;76(4):472-479. doi: 10.1111/anae.15263. Epub 2020 Oct 11. PMID: 33040331.

15. Ioannidis JPA. Hundreds of thousands of zombie randomised trials circulate among us. Anaesthesia. 2021 Apr;76(4):444-447. doi: 10.1111/anae.15297. Epub 2020 Oct 30. PMID: 33124075.

16. Ioannidis JP. Contradicted and initially stronger effects in highly cited clinical research. JAMA. 2005 Jul 13;294(2):218-28. doi: 10.1001/jama.294.2.218. PMID: 16014596.

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18. Herrera-Perez, Diana & Haslam, Alyson & Crain, Tyler & Gill, Jennifer & Livingston, Cat & Kaestner, Victoria & Hayes, Michael & Morgan, Dan & Cifu, Adam & Prasad, Vinay. (2019). A comprehensive review of randomized clinical trials in three medical journals reveals 396 medical reversals. eLife. 8. e45183. 10.7554/eLife. 45183..

19. Tatsioni A, Bonitsis NG, Ioannidis JP. Persistence of contradicted claims in the literature. JAMA. 2007 Dec 5;298(21):2517-26. doi: 10.1001/jama.298.21.2517. PMID: 18056905

20. Katz JN, Brophy RH, Chaisson CE, de Chaves L, Cole BJ, et al., Surgery versus physical therapy for a meniscal tear and osteoarthritis. N Engl J Med. 2013 May 2;368(18):1675- 84. doi: 10.1056/NEJMoa1301408. Epub 2013 Mar 18.

21. Khalid Benkhadra et al., Menopausal Hormone Therapy and Mortality: A Systematic Review and Meta-Analysis, The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism: 100, 11, 1, 2015, 4021–4028.).

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24. Prasad V, Cifu A. Medical reversal: why we must raise the bar before adopting new technologies. Yale J Biol Med. 2011; 84(4):471–478.

25. Prasad V, Cifu A. Medical reversal: why we must raise the bar before adopting new technologies. Yale J Biol Med. 2011; 84(4):471–478.

26. Bombardier C, Laine L, Reicin A, Shapiro D, Burgos-Vargas R, Davis B, Day R, Ferraz MB, Hawkey CJ, Hochberg MC, Kvien TK, Schnitzer TJ; VIGOR Study Group. Comparison of upper gastrointestinal toxicity of rofecoxib and naproxen in patients with rheumatoid arthritis. VIGOR Study Group. N Engl J Med. 2000 Nov 23;343(21):1520-8, 2 p following 1528. doi: 10.1056/NEJM200011233432103. PMID: 11087881.

27. Curfman GD, Morrissey S, Drazen JM. Expression of concern: Bombardier et al., "Comparison of upper gastrointestinal toxicity of rofecoxib and naproxen in patients with rheumatoid arthritis," N Engl J Med 2000;343:1520-8. N Engl J Med. 2005 Dec 29;353(26):2813-4. doi: 10.1056/NEJMe058314. Epub 2005 Dec 8. PMID: 16339408.

Parte 2En el “Mar de la Incertidumbre”. En Medicina. Parte II. La crisis de reproducibilidad. El efecto declinación.

La crisis de la reproducibilidad, o replicación, se refiere a una extraña realidad. Muchos, la mayoría, de estudios científicos, aparentemente sólidos, no son reproducibles. Al hacerse evidente esta realidad, se la ha comenzado a calificar como crisis. Cuando se intenta repetirlos en la misma forma en que fueron realizados, no se logra el efecto esperado. En algunos casos, se logra con resultados menos notorios, que implican un efecto de declinación. Algunos, tal vez la mayoría, no serán reproducibles porque no han sido realizados apropiadamente. Un número menor, porque son fraudulentos. Muchas veces, por razones que no se comprenden, son misteriosas.

“En revistas de alto perfil, la mayoría de los hallazgos publicados son irreproducibles en el 70 al 90 % de los casos.”. (Begley CG, Ioannidis JP., 2015) (1) (Begley CG, Ellis LM., 2012) (2) La proliferación de estudios no reproducibles es una plaga en tiempos actuales.

El misterio.

En 1999, se publicó en Science, un estudio de John Crabbe y colaboradores, neurocientíficos de la Universidad de Oregón. En él se describe un experimento, realizado simultáneamente, en 3 centros de investigación distintos. Era un intento de evaluar la reproducibilidad. Se realizó en

Portland, en Albany y en Edmonton. Se evaluará la respuesta conductual de ratones, a la administración de cocaína.

Se estandarizaron todas las variables del experimento. Los animales eran de la misma especie, provenían del mismo proveedor, fueron enviados el mismo día, en la misma forma, a los tres laboratorios.

Se los alojó en jaulas similares, con la misma clase de aserrín en el suelo de la jaula. Se alimentaron con la misma comida. El mismo número de ratones en cada jaula. La intensidad de la luz, y el tiempo de luz y oscuridad se hicieron iguales.

Cuando hubo que manipularlos se usó el mismo tipo de guantes. El experimento se realizó a la misma hora en los tres centros, se usaron los mismos instrumentos de medición. Las latitudes de los centros difieren muy poco. Sus climas eran parecidos, con ligeras variaciones. Los resultados deberían ser iguales. Pero no lo fueron.

En dos laboratorios difirieron, pero no mucho. En uno de ellos la diferencia fue enorme. En la introducción los autores señalan.

“…se evaluaron los animales con una batería de seis aspectos conductuales. Los aparatos, los protocolos y las variables ambientales se hicieron rigurosamente idénticas. A pesar de esto, hubo diferencias sistemáticas en la conducta, en los tres laboratorios”. (Crabbe, J. C., Wahlsten, D., & Dudek, B. C. (1999) (3)

La realidad. Las causas no son tan misteriosas.

Este experimento no parece tener explicación. Influencias extrañas, indetectables, han probablemente operado. O tal vez el método científico tiene algún fallo que no comprendemos.

Lo cierto es que en los estudios de todos los días la imposibilidad de reproducirlos es lo habitual y no la excepción.

“More than 70% of researchers have tried and failed to reproduce another scientist's experiments, and more than half have failed to reproduce their own experiments. Those are some of the telling figures that emerged from Nature's survey of 1,576 researchers who took a brief online questionnaire on reproducibility in research”

“Más del 70% de investigadores han tratado y fallado en reproducir los experimentos de otros científicos. Más de la mitad ha fallado en reproducir sus propios experimentos. Esta son las cifras que emergen de una encuesta realizada por Nature, a 1576 investigadores, sobre la reproducibilidad de los estudios”. (Baker, M., 2016) (4)

CG. Begley y J. Ioannidis, expresan en una de sus publicaciones:

“En los años recientes, se reconocen con más asiduidad las debilidades que existen en nuestros sistemas actuales de investigación básica y preclínica. En revistas de alto perfil, la mayoría de los hallazgos publicados, no son reproducibles en el 70 al 90 % de los casos.”. (Begley CG, Ioannidis JP., 2015) (2)

Basándose en observaciones empíricas, estiman estos autores, que las publicaciones irreproducibles, alcanzan ese porcentaje. En todo el espectro de la investigación, en medicina y psicología.

Con el agravante de que muchas publicaciones irreproducibles, se dan en revistas de alto perfil. Como dijimos en un post anterior, investigadores de Bayer, no pudieron replicar 43, de 67 supuestos hallazgos, en investigación cardiovascular y oncológica, reportados en revistas de prestigio.

Antes de avanzar en una posible línea de trabajo, científicos de la empresa Amgen, evaluaron 53 estudios de drogas, considerados innovadores. No pudieron replicar 47 de 53. Estas drogas tendrían un efecto potencial para el tratamiento del cáncer.

Se suponía que algunos podrían no ser totalmente verificables, por describir aspectos muy novedosos. Pero solo 6 de los 53 pudieron ser confirmados. (Begley CG, Ellis LM.,2012) (1) (Begley CG, Ioannidis JP. 2015) (2)

Posibles causas.

La revisión por pares, que debe determinar la calidad de un estudio, a menudo no es rigurosa. Los editores de las revistas no tienen ideas claras sobre la calidad de lo que publican.

“…Low sample size, small effect sizes, data dredging, (also known as P-hacking), conflicts of interest, large numbers of scientists working competitively in silos, without combining their efforts, and so on, may conspire to dramatically increase the probability that a published finding is incorrect…”

“… muestras pequeñas, efectos de baja magnitud, la manipulación de los datos para encontrar patrones que puedan mostrarse como significativos, (phacking). Conflictos de interés, científicos que trabajan aislados y no combinan esfuerzos, y otras causas, conspiran para incrementar dramáticamente la probabilidad de que un hallazgo publicado sea incorrecto…” (Munafò MR, Nosek BA, et al., 2017) (5)

¿Autoengaño...?

Los científicos deben estar alertas y abiertos a lo nuevo. Pero al mismo tiempo, deben evitar ser engañados, por la tendencia humana de ver patrones en lo azaroso. Esta tendencia, que se denomina “apofenia”, más el sesgo de confirmación, que nos lleva a enfocar en aquello que está en línea con nuestra expectativa, nos pueden llevar a falsas conclusiones.

La apofenia (del griego ἀπό, apó, "separar, alejar", y φαίνειν, phaínein, "aparecer, manifestarse como fenómeno, fantasía”), es la experiencia de percibir patrones, conexiones o ambos, en sucesos aleatorios o en datos aparentemente sin sentido. Este término tiene acepciones diferentes en los ámbitos de la psicología y de la estadística, donde también suele utilizarse.

El término fue acuñado en 1959, por el neurólogo y psiquiatra alemán Klaus Conrad, quien lo definió como: “visión sin motivos de conexiones, acompañada de la experiencia de dar sentido a lo que no lo tiene”. Wikipedia (22-03-25)

El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio, es la tendencia a favorecer, buscar, interpretar y recordar, la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando menos consideración, a posibles alternativas. Se trata de un tipo de sesgo cognitivo y un error sistemático del razonamiento inductivo. (Wikipedia 22-03-25)

Dicen Marcus Munafò y sus colaboradores:

“…durante el análisis de los datos puede ser difícil para los investigadores reconocer sus errores, debido a los sesgos de confirmación y de retrospectiva, haciéndolos aceptar resultados que cumplen sus expectativas y rechazando los contrarios”. (Munafò MR, Nosek BA, et al., 2017) (5)

Para John Ioannidis, el problema principal es que, demasiados investigadores persiguen lo que llama, “cazar la significación”.

Encontrar maneras de que los datos alcancen el test de significación, el límite del 95% inventado por Ronald Fisher, (valor de “p”, menor de 0.05).

Dice Ioannidis “...los científicos están tan ansiosos de alcanzar ese valor que juegan con los números, tratando de hallar algo que sea válido”

De forma parecida, David Grimes expresa:

“...Torturing the data until it confesses: P-Hacking…. The economist Ronald Coase, famously quipped that if you torture the data enough, it will confess to anything. This is certainly true of all biomedical science, with inappropriate statistical analysis lying at the heart of many spurious results, P-Hacking or data dredging”

“…Torturando los datos hasta que confiesen, El economista Ronald Coase, con humor, decía que, si torturamos los datos lo suficiente, confesarán cualquier cosa. Esto, en las ciencias biomédicas, se da con análisis estadísticos inapropiados, en el fondo de muchos hallazgos espúreos. (P-hacking or data dredging),” (Grimes DR., 2024) (6)

El dragado de datos, (data dredging), también conocido como espionaje de datos o p-hacking, es el uso indebido del análisis de datos para encontrar patrones en los datos, que puedan presentarse como estadísticamente significativos, aumentando y subestimando así dramáticamente, el riesgo de información falsa positiva. Esto se hace realizando muchas pruebas estadísticas sobre los datos, y solo informando aquellas que arrojan resultados significativos. (Wikipedia 1-03-25)

Otro mecanismo para alcanzar resultados a cualquier costo, es el llamado “HARKing”.

HARKing. Este es un acrónimo de “Hypothesizing After the Results are Known”. Presentar hipótesis post-hoc, en la introducción de un estudio, como si hubieran sido formuladas antes de obtener los datos. Mientras que p-hacking, trata de que los datos conforme la hipótesis, HARKing simplemente busca una hipótesis, que vaya bien con los datos. (Wikipedia 1-03-25)

Formas de desperdiciar esfuerzo y recursos en investigación. Tomado de (Grimes, 2024) (6)

Favoreciendo la irreproducibilidad. Publish or Perish.

La proliferación de estos estudios no reproducibles, que como dijimos, son una plaga en tiempos actuales, se atribuye a varias causas. Además de las misteriosas.

Los investigadores tienen incentivos para producir mucho y rápido. Interesa más el número, no la calidad. Se espera que publiquen. Si no publican no se los considera, se los critica, no se los promueve, e incluso pueden perder el trabajo. La academia premia el número. El famoso “publish or perish”

Publicar o perecer, (en inglés publish or perish) es un aforismo que describe la gran presión que sufren los investigadores y académicos para publicar de manera constante en revistas científicas especializadas con el fin de mantener sus empleos, obtener financiación y avanzar en su carrera.

Presión académica: Los científicos y profesores universitarios necesitan sumar publicaciones para demostrar su productividad.

Financiación y estabilidad: Las instituciones evalúan la cantidad y el impacto de los artículos para asignar recursos y puestos estables. Quienes dedican más tiempo a la docencia o a actividades sin artículos formales pueden perder terreno profesional. (Wikipedia)

Publish or Perish: A Survival Guide for Ph.D. Students and Junior Faculty by Arnaud De Bruyn PhD., Gary L. Lilien PhD.), Alina Ferecatu PhD.

Un estudio de K.D. Cobey y colaboradores, evalúa la opinión de investigadores en ciencias biomédicas sobre el tema de la reproducibilidad de los resultados. Observan que el 72% de los encuestados concuerdan en que hay una crisis de reproducibilidad en la medicina. (6), La causa percibida como la más importante es la “presión para publicar”, (publish or perish), quien publica poco, puede perder su lugar de trabajo. (Cobey KD, Ebrahimzadeh S, et al., 2024)

Efecto “Declinación”.

Se dice que ha ocurrido el “efecto declinación”, cuando el resultado de un estudio que parecía altamente positivo, se demuestra como de menor impacto, o eficacia, cuando se repite. Quien lo observa, probablemente por primera vez, para su desconcierto, es J.B. Rhine.

John Banks Rhine, trabajaba en la Universidad de Duke, y había desarrollado interés en la parapsicología. Utilizaba las cartas de Zener, para evaluar la “percepción extrasensorial”. Sus sujetos solían mostrar resultados sugerentes de percepción extrasensorial. Adivinaban unas cartas con figuras simples, llamadas cartas de Zener.

Las cartas de Zener fueron creadas en la década de 1930, por el psicólogo Karl Zener y el parapsicólogo Joseph Banks Rhine, en la Universidad de Duke, EE. UU. Diseñadas para investigar habilidades psíquicas como la telepatía y la clarividencia, estas cartas constan de un mazo de 25, con cinco símbolos distintos: círculo, cruz, ondas, cuadrado y estrella. Cada símbolo aparece cinco veces. Rhine usó las cartas en experimentos para probar la percepción extrasensorial (ESP), pidiendo a los participantes que adivinaran el símbolo de una carta oculta. (fuente Grok)

La mayoría de los sujetos adivinaban un 10 a 12% de las veces. Otros acertaban con mayor frecuencia. Un estudiante, llamado Adam Linzmayer, lograba adivinar las figuras, el 50% de las veces.

En algunas oportunidades adivinaba todas las figuras. Esto excede ampliamente la posibilidad del azar. Varias veces Linzmayer demostró esta característica. Rhine estaba convencido de la percepción extrasensorial. Pero luego, al repetir los ensayos, Linzmayer y otros participantes destacados, comenzaron a perder esa capacidad y terminaron con resultados similares a otros menos capaces, el mero azar.

J.B. Rhine en un experimento con las cartas de Zener. (Francis Wickware - Dr. Rhine and ESP. Life Magazine. April. 15, 1940)

Rhine llamó a esta situación, “efecto declinación”. No está claro por qué Linzmayer y otros perdieron su talento.

Para quienes piensen que Rhine no estaba en sus cabales, pueden ver el estudio publicado en Nature: "Information transmission under conditions of sensory shielding" (Nature, October 18, 1974, 251, 5476, Pages 602–607) (8).

Los autores fueron Russell Targ y Harold E. Puthoff, físicos destacados, y el estudio se realizó en el Stanford Research Institute. Es desconcertante.

A pesar de las críticas, Rhine es reconocido como el "padre de la parapsicología moderna" por su esfuerzo en establecerla como disciplina científica. Sus métodos estadísticos y el uso de las cartas Zener siguen siendo referentes en el campo. La Parapsychological Association y el Rhine Research Center continúan su legado.

The Truth wears off.

En un interesante ensayo, Jonah Lehrer, en el New Yorker, sugestivamente titulado: "The Truth wears off, ¿is there something wrong with the scientific method?”, (La Verdad se apaga con el Tiempo, ¿hay algo equivocado en el método científico...?). se refiere extensamente al efecto declinación, y menciona varios ejemplos de este fenómeno.

Entre ellos, menciona el entusiasmo con que se recibió la aparición de los nuevos antipsicóticos, como risperidona, olanzapina o quetiapina en los inicios de los años 90. En Bruselas, en 2007, hubo una reunión a puerta cerrada, en la sala de conferencias de un hotel, de unas docenas de personas, compuesta por neurocientíficos, psiquiatras y ejecutivos de compañías farmacéuticas. En esa reunión se comentaban con desconcierto, que dichos beneficios parecían estar desvaneciéndose. Sostenidas por varios estudios randomizados, Seroquel, Abilify y Zyprexa fueron “best seller,” para las empresas productoras.

Pero en esta conferencia surgía que, con el correr de los años, no parecían superiores a los más antiguos, que venían en uso desde la década de los 50.

Cuando estos fármacos se aprobaron, los ensayos iniciales financiados por las farmacéuticas mostraron una reducción drástica y espectacular de los síntomas psicóticos en pacientes con esquizofrenia. Sin embargo, a medida que investigadores independientes repetían las pruebas a lo largo de una década, los resultados positivos eran cada vez más modestos, hasta el punto de que los datos presentados en Bruselas rozaban la insignificancia en algunos indicadores.

Y su proclamada falta de efectos secundarios, era inexistente. Sus virtudes parecían estar desvaneciéndose. Mientras las farmacéuticas ganaban miles de millones basándose en la "verdad" de los primeros estudios, los científicos en esa sala admitían en secreto que la eficacia real de los fármacos se estaba esfumando.

Algún experto llegó a decir que “eran peores”. (Lehrer, J. 2010) (9)

Los antipsicóticos atípicos, (de segunda generación), no demostraron ser claramente superiores a los típicos, según estudios de la época, como CATIE y CUtLASS, que destacan beneficios marginales, contrarrestados por riesgos metabólicos. (Jayaram M, Rattehalli RD, Adams CE., 2012) (10) Ahora asistimos al nacimiento de otro grupo de drogas antipsicóticas, cuyo futuro tal vez sea el mismo, como Lumateperone, Cariprazine, Bexpiprazole, y otros.

En una publicación en JAMA, John Ioannidis, se refiere a la existencia de efectos que, en subsiguientes estudios son contradichos, o cuyos efectos supuestos, son inferiores a los inicialmente descritos.

“… de 49 estudios clínicos originales frecuentemente citados, 45 aseveraban que la intervención era efectiva. De estos, 7 (16%) fueron posteriormente refutados. Otros 7 (16%) al ser repetidos, los efectos fueron de menor cuantía”.

Concluye:

“Efectos posteriormente negados, o inicialmente más notables, no son raros en investigaciones frecuentemente citadas. Las controversias son más frecuentes en estudios no randomizados, pero aún muy citados ensayos randomizados, pueden ser refutados, en especial aquellos con bajo número de casos estudiados”. (Ioannidis JP.,2005) (11)

Toda clase de efectos, supuestamente confirmados, parecen ser inciertos. Es como si los datos perdieran su cualidad de verdaderos. Establecidos como verdades en los textos, pasan a ser improbables. Los textos envejecen, y los datos improbables continúan en ellos. Este fenómeno, dice Lehrer, no tiene aún un nombre mejor que el de "declinación". Aparece en muchas disciplinas, desde la psicología a la ecología, y es notable en ciencias biomédicas. (Lehrer, J. 2010) (9)

Entre otros. Lehrer refiere los siguientes:

En la década del 90, J.W. Schooler, observó un efecto psicológico interesante, un hecho nuevo, con respecto al lenguaje y la memoria. Se creía en esa época, que el acto de describir un recuerdo, mejoraba la capacidad de volver a recordarlo. Por medio de inteligentes experimentos, Schooler demostró que sujetos a los que se les mostraba una cara y se les pedía que la describieran, eran menos capaces de reconocer esa figura, si se les mostraba tiempo después.

Llamó a este fenómeno, “ensombrecimiento verbal”. Su trabajo mereció gran interés. (Schooler, J. W., & Engstler-Schooler, T. Y., 1990) (12) Schooler se hizo conocido, fue citado numerosas veces. Luego extendió este concepto a otros aspectos de la memoria, como el recuerdo del sabor de un vino, de un perfume, o de otras cosas.

Este descubrimiento tuvo un impacto en la psicología del testimonio, revolucionando los protocolos de interrogatorios policiales para evitar que las descripciones iniciales contaminaran la memoria visual de los testigos.

Con el tiempo, Schooler comenzó a sorprenderse y a dudar. Como otros muchos investigadores, intentaba y no conseguía reproducir sus experimentos. Repasando su método y su análisis de los datos, no podía encontrar una falla. El efecto se hacía más y más débil al ser reproducido. Finalmente intentó evaluar este fenómeno de declinación, realizando otros experimentos, sin encontrar una explicación razonable al fenómeno.

Terminó por llamarlo, “habituación cósmica”, en similitud a que, sometidos a cualquier estímulo, nos habituamos y tendemos a dejar de percibirlo. El universo se habitúa y deja de manifestarse en ciertas cosas.

Para salvar la incertidumbre sobre si el efecto era real o una ilusión, la comunidad científica psicológica, organizó un proyecto masivo de réplica abierta llamado Registered Replication Report (RRR) en 2014. La reproducibilidad en psicología es muy baja.

Laboratorios independientes recrearon exactamente el experimento original de Schooler bajo condiciones estrictamente controladas. El resultado fue que: el ensombrecimiento verbal existía, pero su tamaño real era menor que el reportado originalmente en 1990. (Alogna, V. K., Attaya, M. K., Aucoin, P, et al., 2014) (13)

Golondrina Común, (Hirundo rustica).

En 1991 el zoólogo danés Anders Moller, hizo un descubrimiento relacionado con las golondrinas, la simetría y la reproducción. Se sabe desde hace mucho tiempo, que la asimetría corporal, indica una mayor carga de mutaciones en el genoma. Moller creyó descubrir que las golondrinas hembra elegían a los machos más simétricos para reproducirse.

Esto sugería que las hembras utilizaban la simetría como una forma de determinar la buena genética del macho. Publicó su hallazgo en Nature, y despertó una fiebre de investigaciones similares, extendiéndose a otras especies e incluso a la especie humana. (Møller, A. P. (1992) (14) En los años posteriores numerosos estudios confirmaron este hallazgo, en distintos modelos. Se dijo que las mujeres tenían mejores orgasmos con hombres simétricos. Supuestamente, por esa percepción de la salud genética.

Luego la teoría empezó a desplomarse, en 1994, de catorce estudios publicados solo ocho confirmaron esta idea. En 1995, cuatro de 8 publicaciones. En 1998, de 12 estudios solo tres encontraron la relación esperada. El efecto parecía disminuir, entre 1992 y 1997 la magnitud del efecto se redujo en un 80%

Gráfico generado por Grok

¿Sesgo de publicación?

Este fenómeno de la declinación ha sido atribuido, a falta de mejores explicaciones, al sesgo de publicación. Los científicos, y las revistas científicas, tienen tendencia a publicar hallazgos positivos. No encontrar efectos, hallazgos negativos, no generan demasiado interés, y no se publican. Hay una ola de entusiasmo inicial, ante el hecho nuevo, y el fenómeno se traslada a los textos. Pasado el tiempo las repeticiones del mismo son negativas, se comienza a cuestionar. El interés por cuestionar crece, repeticiones van negando el efecto.

Pero, lamentablemente, el dato sigue en los textos, por mucho tiempo. Y se lo sigue citando, en otras publicaciones. para la confusión general. Que investigadores serios no consigan, con sus mejores esfuerzos, reproducir sus propios hallazgos, no termina de explicarse.

Para un grupo importante de metodólogos y psicólogos (como Jonathan Schooler, citado en el propio artículo), el texto de Lehrer fue un espejo incómodo pero necesario. Esta facción utilizó el revuelo del artículo para propulsar cambios reales que maduraron en los años siguientes.

El escándalo de Jonah Lehrer en 2012. En ese año fue acusado de citas incorrectas de Bob Dylan, en su libro “Imagine: How Creativity Works”. Y además de autoplagio, extraña calificación, y se convirtió en uno de los episodios de "caída en desgracia" más emblemáticos de la era digital. Su caso sirve como una radiografía perfecta de las presiones del éxito prematuro, los peligros de la divulgación científica superficial y la brutalidad de la cultura de la cancelación en redes sociales. (Wikipedia). Pero creo que el artículo al que me refiero es correcto.

Pareciera que la “habituación cósmica”, opera en algún sentido. Josef Škoda, clínico, profesor de la universidad de Viena, fue uno de los precursores de la medicina moderna. Difundió el uso de la auscultación y la percusión en medicina.

Fue, además, podemos decir, el creador de la dermatología. Recuerdo haber leído de Škoda, que era escéptico de los fármacos de la época, afirmar irónicamente, “hay que apresurarse a utilizar los nuevos medicamentos antes de que pierdan su efecto.”

Joseph Škoda (1805-1881), médico, profesor y dermatólogo checo.

En medicina esta situación es particularmente preocupante. Aunque muchas ideas generan resultados conflictivos y sus efectos parecen disminuir, se persiste en ellas por mucho tiempo. Son ideas que parecen ciertas. Que parecen tener sentido. Y no queremos dejar de lado.

Dice Lehrer: “… y este es el motivo por el cual el efecto declinación, es tan preocupante. No porque revele la falibilidad de la ciencia humana, en la cual los datos son retocados, y nuestras creencias determinan lo que percibimos. Tampoco porque nuestras más exitosas teorías sean modas pasajeras, que pronto serán rechazadas. El efecto declinación es preocupante, porque nos recuerda lo difícil que es probar algo. Aunque tengamos una idea que es verdadera, probarla puede ser muy difícil. Y una idea que ha sido probada en un experimento, puede ser falsa” (Lehrer, J. 2010) (9). Ver tambien, (Jennions, Michael & Moller, Anders, 2002) (15)

Conclusión.

Navegamos el Mar de la Incertidumbre. Debemos estar alerta. La verdad se nos escapa de diversas maneras. Algunas que podemos llamar ilícitas, mentiras disfrazadas. Otras propias de la realidad, a veces inescrutable.

Como dice Jonah Lehrer:

Aunque tengamos una idea que es verdadera, probarla puede ser muy difícil. Y una idea que ha sido probada en un experimento, puede ser falsa”

Parte 2Referencias15 citas

1. Begley CG, Ioannidis JP. Reproducibility in science: improving the standard for basic and preclinical research. Circ Res. 2015 Jan 2;116(1):116-26. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.114.303819. PMID: 255526

2. Begley CG, Ellis LM. Drug development: Raise standards for preclinical cancer research. Nature. 2012 Mar 28;483(7391):531-3. doi: 10.1038/483531a. PMID: 22460880

3. Crabbe, J. C., Wahlsten, D., & Dudek, B. C. (1999). Genetics of mouse behavior: Interactions with laboratory environment. Science, 284(5420), 1670-1672.

4. Baker, M. 1,500 scientists lift the lid on reproducibility. Nature 533, 452–454 (2016). https://doi.org/10.1038/533452a

5. Munafò MR, Nosek BA, Bishop DVM, Button KS, Chambers CD, du Sert NP, Simonsohn U, Wagenmakers EJ, Ware JJ, Ioannidis JPA. A manifesto for reproducible science. Nat Hum Behav. 2017 Jan 10;1(1):0021. doi: 10.1038/s41562-016-0021. PMID: 33954258; PMCID: PMC7610724.

6. Grimes DR. Towards replicability and sustainability in cancer research. BJC Rep. 2024 Sep 4;2(1):65. doi: 10.1038/s44276-024-00090-6. PMID: 39516681; PMCID: PMC11524053.

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9. Lehrer, J. The truth wears off: is there something wrong with the scientific method? The New Yorker [online], (2010).

10. Jayaram M, Rattehalli RD, Adams CE. Where Does Evidence from New Trials for Schizophrenia Fit with the Existing Evidence: A Case of the Emperor's New Clothes? Schizophr. Res. Treatment. 2012; 2012:625738. doi: 10.1155/2012/625738. Epub 2012 Apr 8. PMID: 22966441; PMCID: PMC3420610.

11. Ioannidis JP. Contradicted and initially stronger effects in highly cited clinical research. JAMA. 2005 Jul 13;294(2):218-28. doi: 10.1001/jama.294.2.218. PMID: 16014596.

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13. Alogna, V. K., Attaya, M. K., Aucoin, P., Bahník, Š., Birch, S., Birt, A. R., Bornstein, B. H., Bouwmeester, S., Brandimonte, M. A., Brown, C., Buswell, K., Carlson, C., Carlson, M., Chu, S., Cislak, A., Colarusso, M., Colloff, M. F., Dellapaolera, K. S., Delvenne, J.-F., … Zwaan, R. A. (2014). Registered Replication Report: Schooler and Engstler-Schooler (1990). Perspectives on Psychological Science, 9(5), 556-578. https://doi.org/10.1177/ 1745691614545653

14. Møller, A. P. (1992). Female swallow preference for symmetrical male sexual ornaments. Nature, 357(6375), 238-240.

15. Jennions, Michael & Moller, Anders. (2002). Relationships fade with time: A meta-analysis of temporal trends in publication in ecology and evolution. Proceedings. Biological Sciences / The Royal Society. 269. 43-8. 10.1098/rspb.2001.1832.

Parte 3En el Mar de la Incertidumbre. En Medicina. Parte III. Las revistas prestigiosas. La industria farmacéutica.

Imagen en una página de Barcelona Caltech

Las publicaciones científicas, incluso las más reconocidas, como New England Journal of Medicine, JAMA o Lancet, son hoy también objeto de duda. Richard Smith, que fuera editor del British Medical Journal, las denomina “parte del marketing de las empresas farmacéuticas”. Los ensayos clínicos importantes (randomized controlled trials [RCT] doble ciego, controlados por placebo), son el “gold standard” de la investigación médica. Smith considera que:

“Es evidente que las compañías están obteniendo los resultados que necesitan; y entre dos tercios y tres cuartos de los ensayos de este tipo se publican en las revistas de mayor prestigio:

Annals of Internal Medicine, JAMA, Lancet y New England Journal of Medicine” (Smith R. ,2005) (2) También ver: (Smith R. ,2003) (1) (Smith R. 2006) (3) (Smith, 2006) (4)

Andreas Lundh y Marija Barbateskovic, et al., observan que la publicación de estudios financiados por la industria, se asocian a un aumento del factor de impacto de la revista. Además, aumentan la venta de reprints. Concluyen:

“Publication of industry-supported trials was associated with an increase in journal impact factors. Sales of reprints may provide a substantial income. We suggest that journals disclose financial information in the same way that they require them from their authors, so that readers can assess the potential effect of different types of papers on journals revenue and impact”.

(Lundh A, Barbateskovic M, Hróbjartsson A, Gøtzsche PC. 2010) (5). Tambien (Lundh, Andreas & Krogsbøll, Lasse & Gøtzsche, Peter, 2012) (6)

En su ensayo del 2004, “The dawn of Mc Science”, Richard Horton hace una fuerte crítica de la comercialización de la investigación médica por la industria farmacéutica, que ha transformado prestigiosas revistas en herramientas de marketing disfrazado de ciencia.

“Han encontrado la forma de eludir el peer review y sembrado la literatura con ciencia débil o sesgada, para adoctrinar a los médicos. Las agendas académicas y médicas se transforman en respuesta a las necesidades de la industria evitando las necesarias para la salud pública. Los incentivos financieros y los secretos corporativos dañan las relaciones entre científicos y minan la confianza pública en la medicina y la academia”. (Horton, R. 2004) (7)

Una publicación de Emmanuel Stamatakis y colaboradores en el European Journal of Clinical Investigation, en el 2013, resume mucho de lo que hay que decir al respecto. Leamos la conclusión:

“Para servir a sus intereses, la industria, con notable maestría, influencia la producción de evidencia, la síntesis de la evidencia, el problema de los efectos secundarios, las evaluaciones de costo beneficio y las guías de práctica clínica. Además, influencia la educación de los médicos y las decisiones de los pacientes”. (Stamatakis E, Weiler R, Ioannidis JP., 2013) (8)

En un artículo publicado en el Review of Books Magazine: “Drug companies and Doctors: A Story of Corruption”, Marcia Angell afirma:

“…Conflictos de interés y sesgos existen en todos los campos de la medicina, particularmente aquellos que se refieren a drogas o dispositivos. Simplemente hoy no es posible creer en las investigaciones que se publican, ni confiar en el juicio de médicos prestigiosos o en las guías de práctica. No me complace haber llegado a esta conclusión, a la que llegué lentamente y sin quererlo, durante mis dos décadas como editora del New England Journal of Medicine”. (Marcia Angell, July 15, 2004) (9)

Marcia Angell, hoy tiene 87 años. Es Senior Faculty y Senior Lecturer en la Harvard Medical School, en el departamento de Global Health y Social Medicine, y asociada al Center for Bioethics. Fue la primera mujer en ser editora jefe del New England Journal of Medicine, durante dos décadas. Su muy aclamado libro de 2004, The Truth About the Drug Companies: How They Deceive Us and What to Do About It, cementó su status como critica de las prácticas de marketing y conflictos de interés de las compañías farmacéuticas. (Marcia Angell, “The Truth about drug companies” Penguin. Random House Published on Aug 09, 2005) (10)

Marcia Angell.

En su libro se extiende a diversos aspectos de este panorama, a la FDA, los legisladores, los científicos y los médicos en general. Este es un fragmento sobre ingresos de las compañías.

… “El dato más sorprendente es que las ganancias combinadas de las diez compañías farmacéuticas incluidas en la lista de Fortune 500 (35.900 millones de dólares) fueron mayores que las de las otras 490 empresas combinadas (33.700 millones de dólares”.

El dato es del 2002. Actualizado con Grok, más reciente:

En los primeros tres meses de 2024, 15 de las mayores farmacéuticas reportaron US$173.000 millones en ingresos y US$29.000 millones en ganancias netas. Extrapolando, las 10 principales podrían haber generado ingresos cercanos a US$400.000-500.000 millones anuales, con ganancias netas aproximadas de US$80.000-100.000 millones en 2024. (fuente Grok)

La Industria Farmacéutica.

La sombra de Big Pharma está en todas partes. Veamos.

La llamada evidencia.

Para conformar lo que luego se proclama como evidencia en medicina, se evalúa la literatura sobre el tema. El nivel más alto de evidencia, son los metaanálisis y revisiones sistemáticas de

Ensayos Clínicos Aleatorizados Controlados (ECA), bien diseñados. Pero como señala John Ioannidis:

“…nos abruma, la extraordinaria proliferación de revisiones sistemáticas y metaanálisis. La producción de estas ha alcanzado proporciones epidémicas”.

A esta producción la califica como “…frecuentemente redundante, engañosa y conflictiva”. Sostiene, entre otras observaciones: “…muchos clínicos, investigadores y editores que leen estos estudios no son competentes para diferenciar entre revisiones sistemáticas de alta y baja calidad. Algunos sesgos pueden escaparse a la atención de aún avezados expertos en metodología.”

Confieso no ser competente, y menos aún experto, en metodología, lo mismo que muchos colegas que conozco. Sin duda, muchos sesgos se nos escaparán. Deducir la evidencia con certeza, nos resultaría muy dificultoso. Algunos campos producen un número masivo de metaanálisis. Entre 2007 y 2014 se publicaron 185 meta análisis sobre antidepresivos. Muchos son producidos por empleados de las industrias farmacéuticas o por autores ligados a las empresas y alineados con sus intereses. (Ioannidis JP., 2016) (11)

De estas publicaciones, seleccionadas por comités influenciados por la industria, saldrán guías y recomendaciones, que llegarán al escritorio del médico que está delante nuestro.

Lobbying.

La preocupación que genera la posible influencia de las compañías farmacéuticas sobre las políticas sanitarias, la investigación médica y el tratamiento de las personas y el precio de los medicamentos, se origina por sus esfuerzos de lobby, cabildeo e influencias políticas.

Las empresas invierten fuertemente en lobbying para influenciar a los políticos y definir la legislación relacionada con las regulaciones y los precios. Contribuyen sustancialmente en las campañas políticas, en procura de opiniones favorables a sus intereses. Logran hacerlos prevalecer en temas de salud pública y necesidades de los pacientes. Puede leerse en la publicación de O.J Wouters lo que estas empresas han invertido en lobbying en Estados Unidos.

…” desde 1999 a 2018 la industria farmacéutica registra 4.7 mil millones de dólares, 233 millones por año, en gastos de lobbying a nivel federal. Mucho mayor que otras industrias…Las farmacéuticas gastaron 414 millones en contribuciones a candidatos en las elecciones, presidenciales y del Congreso, comités partidarios y otros grupos vinculados. 214 millones fueron para candidatos a senadores y diputados. Los que recibieron mayores contribuciones pertenecían a comités con jurisdicción sobre temas de salud.” (Wouters, O.J. 2020) (12), publicado en JAMA.

Te puedo recompensar.

La Intelligentsia médica, también está capturada, en gran número de casos, como lo señalan (Moynihan R, Albarqouni L, Nangla C, et al. 2020) (13)

Dicen los autores: ... de 328 lideres, miembros de los consejos directivos de 10 sociedades científicas: American College of Cardiology, Orthopaedic Trauma Association, American Psychiatric Association, Endocrine Society, American College of Rheumatology, American Society of Clinical Oncology, American Thoracic Society, North American Spine Society, Infectious Diseases Society of America, and American College of Physicians, 325 tenían relaciones financieras con la industria. De 293 líderes que eran médicos 325 (80%) tenían esas relaciones. En 2017-2019 recibieron pagos por 130 millones de dólares.

Ninguna rama de la medicina está exenta de la maraña de relaciones entre la industria farmacéutica y la práctica clínica. Veamos una publicación que evalúa la extensión y el tipo de incentivos financieros de la industria. Los otorgados a los miembros de la Task Force, que revisó el Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición, 2022.

“…de los 92 individuos involucrados, 55, el 60%, recibieron pagos de la industria. Los miembros de estos paneles recibieron un total de 14,2 millones de dólares (11.2m. de libras, 13 m. de euros) el 33% tuvieron pagos reportados en Open Payments”.

Los expertos que revisan los estudios, (el peer review) también reciben pagos de las compañías farmacéuticas.

Entre el 2020 y el 2023, 1955 y 1962, expertos que revisaron estudios publicados en BMJ, JAMA, The Lancet y The New England Journal of Medicine, recibieron alguna forma de pago. (Sayed A, Ross JS, et al., 2024) (15)

Se puede ampliar en (Davis LC, Diianni AT., et al., 2024) (14) (Smith R., 2006) (4) (Moynihan R, Albarqouni L, Nangla C, et al. 2020) (13)

O censurarte.

A la inversa, si algún profesional destacado contradice las afirmaciones de las empresas será censurado. Cuando el reconocido psiquiatra David Healy mostró preocupación con el riesgo de suicidio, en quienes toman antidepresivos su nombramiento como director del Centro de Adicciones y Salud Mental de la Universidad de Toronto fue inmediatamente revocado. Está lejos de ser el único caso, ver (Horton, R., 2004) (7)

Parecido destino de censura se aplicó a quienes disentían con las medidas contra el Covid 19, el tratamiento, o la efectividad de las vacunas. Eliminados de todas las redes sociales y en la academia, bajo la excusa de “desinformación”

A su vez, drogas ampliamente demostradas como inútiles y tóxicas como el remdesivir, se promocionaban incesantemente.

También te obsequio.

El problema no es solamente institucional. Una extraordinaria cultura de hacer regalos está siempre presente. Cualquier Congreso Medico, que reúne a muchos participantes, implica que los mismos recibirán pasajes aéreos, hoteles, costos de inscripción y por la tarde entretenimientos, cenas, teatros, conciertos. Todo pagado por los sponsors corporativos. En los salones donde se exhiben los productos de las empresas, se hacen obsequios de todo tipo, o sorteos.

Habrá, sin duda, muchas conferencias auspiciadas por la industria sobre las ventajas de sus productos.

Médicos jóvenes, y otros, reciben con indudable agrado estos agasajos y entran en esa amistad favorable a las empresas. Esto es muy notable en nuestro país, donde los médicos son generalmente mal pagados. Ser invitado a estos congresos es un oasis en sus vidas. Habrá que tener alguna influencia, un puesto en un hospital o un consultorio muy concurrido, priorizar ciertas recetas. Ser docente en la Facultad de Medicina ayuda mucho a viajar.

Es común que se hagan estudios post marketing, sin fines científicos reales, con el objeto de familiarizar a médicos con ciertos productos. Estos médicos reciben pagos por participar. Las empresas no tienen interés en los resultados. Si fueran desfavorables desaparecen.

Selling sickness: la industria farmacéutica y “disease mongering”

“Disease mongering”, es una práctica por la que se promueve o exagera la percepción de una enfermedad, condición médica o problema de salud, con el objetivo de aumentar la demanda de tratamientos.

El inicio del uso de esta frase se relaciona con el libro de Lynn Payer: “Disease Mongers. "How Doctors, Drug companies, and insurers are making you feel sick”, publicado en 1992. Se describen allí varias tácticas para generar problemas donde no existen, como estrategias de la industria farmacéutica.

(Lynn Payer, Disease-Mongers: How Doctors, Drug Companies, and Insurers Are Making You Feel Sick, Wiley 1992). (16)

La expresión ganó presencia internacional a partir de las publicaciones del periodista Ray Moynihan, quien en 2006 acuñó una definición de “disease mongering”, hoy ya muy difundida:

“La venta de una dolencia que ensancha los límites de lo que es enfermedad con el fin de ampliar los mercados para aquellos que venden y aplican los tratamientos. Es un proceso que convierte a personas sanas en pacientes, produce daño iatrogénico, y desperdicia recursos valiosos” (Moynihan R, Heath I, Henry D., 2002) (17)

El disease mongering no suele implicar crear enfermedades de la nada, sino transformar condiciones normales o leves en problemas médicos.

Algunos ejemplos.

Un ejemplo clásico de disease mongering es la promoción del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), en niños y adultos.

Algunas campañas han exagerado su prevalencia, presentando síntomas comunes, como dificultad para concentrarse, o inquietud, como una enfermedad que requiere medicación.

Otro ejemplo es la medicalización de la calvicie masculina, donde se ha promovido la idea de que es una condición médica tratable, impulsando la venta de productos como el minoxidil y el finasteride.

La fobia social y el colon irritable son casos similares.

El límite entre ser una persona reservada e introvertida se difuminó deliberadamente a finales de los años 90. Campañas de marketing farmacéutico ayudaron a posicionar la timidez severa bajo el diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Social (TAS) para justificar la prescripción de antidepresivos.

Con la exageración de síntomas leves o comunes, el Síndrome de Intestino Irritable parece afectar a todos. Aunque el malestar intestinal es real, (en algunas personas severo), se transformó una molestia intermitente y común en una afección crónica muy frecuente con el fin de preparar el mercado para el lanzamiento de nuevos medicamentos específicos.

La disfunción sexual femenina. Intentos reiterados de definir la fluctuación del deseo sexual en las mujeres, como un trastorno médico tratable con píldoras, ignorando factores contextuales, relacionales o psicológicos inherentes a la vida cotidiana.

(Moynihan R, Heath I, Henry D., 2002) (17) (Moynihan R, Doust J, Henry D., 2012). (18), Morell Sixto, M.E., Martínez González, C., & Quintana Gómez, J.L., 2009) (19), (Vara, Ana., 2008) (20)

Otra táctica. Transformar factores de riesgo en enfermedades crónicas.

Colesterol y Prehipertensión: Reducir arbitrariamente los umbrales estadísticos de lo que se considera un valor "normal" de colesterol o presión arterial convierte a millones de personas perfectamente sanas en "enfermos crónicos” de la noche a la mañana, obligándolos a consumir estatinas o antihipertensivos de por vida.

La nueva guía de dislipidemia y colesterol de 2026 (publicada conjuntamente por la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology), marca un cambio radical respecto a las normativas anteriores. Es un ejemplo claro de esta estrategia. Los fundamentos son oscuros, probablemente discutibles, pero entusiásticamente seguidos por muchos médicos, (inocentes algunos y culpables otros).

La principal transformación ha sido, a diferencia de las guías de 2018, que se enfocan en reducir un porcentaje del colesterol, es que la guía de 2026 establece metas numéricas según el nivel de riesgo cardiovascular de cada persona:

Riesgo Bajo / Intermedio Temprano. Menos de 100 mg/dL Aquí entramos todos.

Riesgo Intermedio Menos de 70 mg/dL

Riesgo Alto / Muy Alto (ej. infarto previo, diabetes) Menos de 55 mg/dL

Al bajar los umbrales (por ejemplo, exigir que un adulto joven sano mantenga su LDL bajo 100 mg/dL de forma estricta), millones de personas sanas entran automáticamente en la categoría de "pacientes en riesgo". Esto amplía enormemente el mercado para la industria farmacéutica, impulsando el uso crónico de medicamentos desde la juventud en personas que quizás nunca habrían manifestado síntomas.

Imagen tomada de (Wiggins, B, Barac, A, Benziger, C. et al. 2026) (21)

Ray Moynihan, Jenny Doust, y David Henry en “Preventing Overdiagnosis”, señalan otro peligro de la medicina actual:

“La capacidad de la Medicina de ayudar al enfermo está siendo desafiada por una tendencia a dañar a los sanos. Existe creciente preocupación acerca de que muchas personas están siendo, sobre diagnosticadas, tratadas y medicadas. Los programas de diagnóstico temprano están detectando lesiones iniciales que tal vez nunca causarían síntomas ni muerte, anomalías tan sutiles que podrían permanecer siempre benignas. La ampliación de la definición de enfermedad hace que muchos sean etiquetados como enfermos y tratados innecesariamente de por vida.” (Moynihan R, Doust J, Henry D., 2012) (18). También ver (Wegwarth O, Gigerenzer G. 2013) (22)

No nos olvidamos de los pacientes, (¿o mejor decir “consumidores”?).

Las empresas hacen campañas de marketing entre los consumidores. Mucho de lo que podemos ver a favor o en contra de ciertos medicamentos, en Facebook, Instagram o Youtube, es pagado a supuestos o reales expertos. Esos profesionales artistas que aparecen en la televisión, You Tube o Instagram, suelen ser empleados al servicio de las empresas. Las empresas:

Financian “campañas de concientización” (Disease Awareness Campaigns): En lugar de promocionar un fármaco específico (lo cual suele estar regulado), las farmacéuticas financian campañas públicas para visibilizar una "condición médica olvidada". El objetivo es que las personas se auto diagnostican y acudan al médico a exigir una solución.

Financian a líderes de opinión (Key Opinion Leaders, KOLs): Se patrocina a médicos prestigiosos, investigadores y académicos para que den conferencias, escriban artículos de opinión y hablen en congresos sobre la urgencia de tratar esta "nueva" patología. (Clinckemaillie M, Scanff A, Naudet F, Barbaroux, 2022) (23)

Modifican las guías clínicas: La industria financia los comités de expertos que redactan las guías médicas oficiales. Las modifican a su servicio. Al presionar para bajar los umbrales de diagnóstico, por ejemplo, como reducir el nivel de azúcar en sangre para diagnosticar prediabetes, o el citado colesterol, millones de personas sanas se convierten automáticamente en pacientes. Y los médicos deben seguir las guías, o eventualmente ser acusados de mala praxis. John Ioannidis lo ha denunciado en: Professional Societies Should Abstain from Authorship of Guidelines and Disease Definition Statements (Ioannidis JPA.2018) (24)

Financian grupos de pacientes: Patrocinan asociaciones de pacientes reales, o creadas desde cero, para que presionen a los gobiernos y aseguradoras con el fin de que aprueben y financien los nuevos tratamientos.

El Rol de los Medios de Comunicación.

Los medios actúan como el amplificador perfecto de estas estrategias, a menudo de forma involuntaria. Los medios suelen publicar notas de prensa de laboratorios, como si fueran noticias científicas independientes. Titulares alarmistas como "Una condición silenciosa afecta al 40% de la población" generan pánico y curiosidad.

Se priorizan las historias de personas que "sufren" la condición y cómo “una pastilla le cambió la vida”. Esto desplaza el debate científico profundo y lo reemplaza por una narrativa emocional de salud versus enfermedad. (Helou V, Mouzahem F, Makarem A, et al, 2023) (25)

Pueden recibir pagos para silenciar opiniones críticas o disidentes. Pasó con el Covid 19. Todo lo que no era aprobado por las instituciones cooptadas por Big Pharma, era desinformación. Y era censurada.

“…específicamente la investigación del uso potencial de drogas en uso y propuestas como alternativas terapéuticas fue activamente censurada en lugar de estimulada. Los investigadores que proponían protocolos basados en esas drogas, consideradas seguras y potencialmente útiles eran activamente criticados, ridiculizados y algunos sufrieron daños severos en su reputación. (Quinn GA, Connolly R, ÓhAiseadha C, Hynds P, Bagus P, Brown RB, et al, 2025) (26)

La inquisición de Big Pharma estuvo permanentemente activa para asegurar el uso de sus productos.

"Es menester no ignorar que los medicamentos no siempre resultan útiles a los enfermos, y que habitualmente perjudican a las personas sanas" (Aurelio Cornelio Celso. De Re Medica, Libri II, siglo I a.C.).

Aulus Cornelius Celsus.

Charla Feliz. (Solo te cuento lo bueno).

Los estudios que se publican contienen, como vemos, mucha información sesgada. Uno de los sesgos, es el que evita referir los efectos negativos, de la medicación o el procedimiento.

Alguien lo ha descrito como “happy talk”, (charla feliz). Pooja Saini, Yoon K Loke y colaboradores, de la universidad de Liverpool, y de otras del Reino Unido, publicaron en 2014, una evaluación de revisiones sistemáticas, entre ellas de estudios Cochrane, que presentaban el sesgo de no reportar adecuadamente los efectos adversos. (reporting bias of harm). De los analizados, el 86% de la cohorte de estudios Cochrane, no incluían esos datos. El 76% de todas las revisiones sistemáticas de ensayos randomizados, no reportaban el principal efecto adverso del medicamento o procedimiento. Los autores concluyen:

“…The declaration of important harms and the quality of the reporting of harm outcomes, must be improved in both primary studies and systematic reviews”. (Saini, Pooja & Loke, Yoon, et al., 2014) (27)

Una revisión de investigadores de la Universidad de Yale, publicada en JAMA, analizando conflictos de interés en 1.140 publicaciones, encuentra que los estudios que la industria financia tienden a reflejar resultados favorables para la misma.

Cuando el financiador es el gobierno federal o entidades sin fines de lucro tal cosa no sucede. (Bekelman, Justin & Li, Yan & Gross, Cary., 2003) (28)

El ocultamiento de los datos de efectos desfavorables severos, se hizo evidente con los escándalos suscitados por las muertes por Vioxx (rofecoxib) y Rezulin (troglitazone).

Rofecoxib (Vioxx): Un popular antiinflamatorio y analgésico retirado en 2004 por el laboratorio fabricante y agencias regulatorias tras comprobarse que duplica el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Se calcula que causó decenas de miles de paros cardíacos y muertes de forma global.

Rezulin (troglitazone). Antidiabético. Por toxicidad hepática. Causó al menos 60 muertes por insuficiencia hepática aguda.

Cerivastatina (Baycol): Un medicamento para reducir el colesterol que fue retirado en 2001 luego de asociarse con casos fatales de rabdomiólisis (destrucción grave de fibras musculares) y falla renal.

Y las empresas lo sabían.

Tanto en Vioxx (de la empresa Merck) como en el de Rezulin (de Warner-Lambert), las investigaciones posteriores, juicios y filtraciones de correos internos demostraron que ambas compañías farmacéuticas tenían fuertes indicios y datos claros de la toxicidad de sus productos años antes de retirarlos del mercado, optando por priorizar el éxito comercial y minimizar los riesgos frente a los reguladores y el público.

En el caso de Rezulin, el revisor médico principal de la FDA en ese momento, el Dr. John Gueriguian, determinó en 1996, que el fármaco no era seguro para el hígado. Ante las presiones de la farmacéutica, la FDA lo apartó del caso y puso a otro revisor que aprobó el medicamento. En 1997, un año despues de su aprobación, en Inglaterra se retiró del mercado. En Estados Unidos se vendía demasiado bien. Y siguió hasta el 2000.

Una publicación de Lataster R, Parry P, en el 2025, señala: …documentos internos de empresas farmacéuticas que se hicieron públicos en juicios criminales, (en los que las empresas han sido condenadas a pagar 122 mil millones de dólares desde el año 2000), revelan que las empresas desarrollan narrativas para influir en algunos aspectos de la medicina. Favorecen sus productos, relativizan sus posibles daños, y exageran sus beneficios. Proveen además la mayor parte de los fondos de las entidades reguladoras que deben evaluar la evidencia y otorgar su aprobación. Lataster R, Parry P. 2025) (29)

Para seguir informándose sobre cómo las empresas mienten sobre sus productos, y llegar hasta la náusea, se puede leer a Carl Elliott, “Pharma Goes to the Laundry: Public Relations and the Business of Medical Education,” (Carl Elliott, 2004) (30)

Me guardo los datos. Oculto los Zombies.

Para evaluar claramente el beneficio de un medicamento o procedimiento los datos iniciales, los casos, es pertinente.

John B. Carlisle, en su descubrimiento de los que llama “Zombies”, estudios randomizados totalmente falsos (ya citado en anterior posteo), señala que fue posible porque muchos autores mostraron los datos iniciales. Definió como zombies, estudios totalmente carentes de sentido. (Carlisle JB.,2021) (31) Hasta hoy, las compañías farmacéuticas no aceptan poner en consideración los datos clínicos de sus estudios. Para evitar el riesgo de que se demuestre su condición zombie.

Y si hay un lugar lleno de zombies es la literatura médica. John Ioannidis considera que son centenares de miles los ensayos randomizados zombies que circulan. (Ioannidis JPA,2021) (32)

Las empresas controlan el saber, que se transforma en decisiones clínicas.

¿Cómo saben los médicos que lo que saben es verdadero? La formación de conocimiento es controlada por la industria farmacéutica, dada su fuerte influencia sobre la educación médica y la industria editorial médica.

Controla la producción y la diseminación del conocimiento médico gracias a su ubicuo aparato de legitimación simbólica global.

Las empresas bajo el disfraz de la medicina basada en la evidencia, les dicen a los médicos que es lo verdadero, y cuál medicamento de prescripción elegir, en cada encuentro con un paciente. Si la medicina tiene que estar basada en la evidencia y la evidencia está dirigida por el dinero y determinada por la industria, se genera un dilema insoluble.

Así sus ganancias suben y los costos de la atención médica crecen desmesuradamente. Los médicos no podemos determinar cuáles son los tratamientos realmente efectivos. Las drogas útiles, las peligrosas.

Convencidos o comprados, somos creyentes. Ayudamos con nuestra charla feliz, con nuestra confianza en la seriedad de las empresas. Finalmente escribimos las recetas.

Los precios de los medicamentos.

Los precios, tema tabú.

En febrero del 2024 el Comité de salud y Educación, del Senado de Estados unidos publicó un reporte acerca de los precios exorbitantes de los medicamentos en ese país. Se focaliza en tres compañías mayores: Johnson &Johnson, Merck y Bristol Myers Squibb. El informe revela como esas compañías han priorizado las ganancias sobre la salud del pueblo americano, con sus precios excesivos. (33) Parecían preocupados.

Finalmente, una anécdota entre curiosa y divertida, Elsevier.

Uno de los más sorprendentes episodios de marketing de Big Pharma, es el protagonizado por Merck, Sharp and Dohme. Se hizo público por The Australian un diario de Sídney, Australia, y poco después por The Scientist. (Grant, B. 2009) (34)

Merck pagó a la editorial Elsevier para crear algo que pareciera y se sintiera como una publicación revisada por pares, con el objeto de hacer propaganda de sus productos.

El episodio se conoció a raíz de un litigio iniciado por un paciente, Graeme Peterson, que sufrió un ataque cardíaco en 2003, contra Merck, por su producto Vioxx, ya mencionado.

Un médico australiano, George Jellinek revisó cuatro números publicados entre 2003-2004 de la revista Australasian Journal of Bone and Joint Medicine, y afirmó que un lector promedio podría fácilmente suponer que era una publicación genuina. …” solo una revisión cuidadosa de la misma permitía determinar que este Journal no lo era, sino solo una publicación de marketing de Merck.

La publicación no tenía presencia on line, ni estaba indexada. Pero las copias físicas estaban meticulosamente diseñadas con formato estándar y aspecto de revistas revisadas por pares. No publicaban investigaciones originales, solo reprints de artículos, sumarios y revisiones con conclusiones positivas para las drogas de Merck. Entre ellas Vioxx retirada en 2004 por su toxicidad y Fosamax.

Elsevier, empresa que tiene una cartera enorme de revistas científicas, inició un sumario interno. En mayo del 2009 el CEO de Elsevier Health Sciences División, Michael Hansen dio un comunicado oficial admitiendo que su oficina en Australia había producido cinco títulos falsos como revistas médicas.:

1. Australasian Journal of Bone and Joint Medicine

2. Australasian Journal of General Practice

3. Australasian Journal of Neurology

4. Australasian Journal of Cardiology.

5. Australasian Journal of Cardiovascular Medicine

Estas eran distribuidas en forma de obsequio a los médicos. La suma que Merck pago a Elsevier no ha sido aclarada. Merck no creyó necesario dar explicaciones.

Elsevier afirmó que se trataba de un incidente aislado, iniciado por personal local de la empresa en Australia, que en esa fecha ya no pertenecían a la compañía. Y que habían establecido nuevas políticas internas para evitar futuras situaciones similares. Entre otras muchas, Elsevier publica The Lancet.

Esta imagen ilustra, en el British Medical Journal la publicación de R. Smith. (1)

Smith R. Medical journals and pharmaceutical companies: uneasy bedfellows. BMJ. 2003 (1)

Conclusión.

Creo que las reflexiones de Raphael Lataster y Peter Parry, sobre la existencia de un paradigma en la medicina académica que refleja la influencia creciente de la industria farmacéutica en el ámbito de la salud, creando una narrativa dominante. Reflexiones que sirven como conclusión. Dicen:

“En los últimos 50 años la influencia de la industria farmacéutica ha crecido enormemente. Esto se refleja en una narrativa compartida por la academia y las publicaciones médicas, los más prestigiosos Journals, que se adhieren a ella. Esta dinámica limita el progreso científico, suprime frecuentemente la existencia de aspectos iatrogénicos de los productos de las empresas. Desconoce los beneficios de otras alternativas, como drogas no patentables, o intervenciones terapéuticas diferentes a las aceptadas. Los journals deberían adoptar una política más abierta a manuscritos que sugieran alternativas contrarias a las dominantes. Respetando siempre los métodos científicos y sus valores.” (Lataster R, Parry P., 2025) (28)

Parte 3Referencias34 citas

1. Smith R. Medical journals and pharmaceutical companies: uneasy bedfellows. BMJ. 2003) (1)

2. Smith R. Medical journals are an extension of the marketing arm of pharmaceutical companies. PLoS Med. 2005 May;2(5):e138. doi: 10.1371/journal.pmed.0020138. Epub 2005 May 17. PMID: 15916457; PMCID: PMC1140949

3. Smith, Richard. (2006). The Trouble with Medical Journals. Journal of the Royal Society of Medicine. 99. 115-9. 10.1258/jrsm.99.3.115.

4. Smith R. Peer review: a flawed process at the heart of science and journals. J R Soc Med. 2006 Apr;99(4):178-82. doi: 10.1177/014107680609900414. PMID: 16574968; PMCID: PMC1420798.

5. Lundh A, Barbateskovic M, Hróbjartsson A, Gøtzsche PC. Conflicts of interest at medical journals: the influence of industry-supported randomised trials on journal impact factors and revenue - cohort study. PLoS Med. 2010 Oct 26;7(10):e1000354. doi: 10.1371/journal.pmed.1000354.

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30. Carl Elliott, “Pharma Goes to the Laundry: Public Relations and the Business of Medical Education,” Hastings Center Report 34, no. 5 (2004): 1823.

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33. U.S. Senate Committee on Health, Education, Labor, and Pensions. (2024, 6 de febrero). Majority staff report revealing Big Pharma’s business model. senate.gov.

34. Bob Grant, The Scientist, Apr 29, 2009

Parte 4En el Mar de la Incertidumbre. En Medicina. Parte IV. Estudios fraudulentos. Revistas predatorias. Paper mills.

Fraud by Nick Youngson.

Estudios fraudulentos, Retractaciones.

Estos temas aparecen en otros posteos míos sobre la medicina incierta, aquí va una cierta actualización y ampliación de los mismos. Incertidumbre agregada a otras causas.

Estudios fraudulentos.

Definición: “La mala conducta en la investigación significa: fabricación, falsificación o plagio. Al proponer, realizar o revisar una investigación, o al informar los resultados de la investigación."

Fabricación: consiste en inventar datos o resultados, registrarlos o informarlos.

Falsificación: es manipular materiales, equipos o procesos de investigación, o cambiar u omitir datos o resultados, de manera que lo investigado no se represente con precisión en el registro de la investigación.

Plagio: es la apropiación de las ideas, procesos, resultados o palabras de otra persona sin dar el crédito apropiado”. (George SL, Buyse M., 2015) (1)

La frecuencia con la cual algunos científicos fabrican o falsifican datos es materia de controversia. Se han realizado algunas encuestas, preguntando a investigadores acerca del tema. Las respuestas son variables, pero sugieren que el fenómeno existe.

Es un número difícil de determinar, el de estudios fraudulentos, en los que se han falsificado los datos, o los resultados, o se han construido de la nada.

Un reporte de auditoria en el Reino Unido revela que serían un 0.40% de los evaluados. En los primeros 10 años de estudio de la Oficina de Integridad en la Investigación, (Office of Research Integrity), se detectaron 136 casos, 36 de ellos en ensayos clínicos. (George SL, Buyse M., 2015) (1) El investigador de la Universidad de Edimburgo, Daniele Fanelli, en 2009, publicó en PLOS ONE, una revisión sistemática y metaanálisis de numerosas encuestas, realizadas a investigadores, tomadas de la literatura, donde se les preguntaba sobre la fabricación y falsificación de datos. En el resumen dice:

“… un promedio de 1,97% de científicos encuestados admitieron haber fabricado, falsificado o modificado datos o resultados al menos una vez” … y el 33,7% admitió otras formas cuestionables de investigación…” “… en encuestas sobre la integridad de otros colegas, el 14 % admitieron saber sobre falsificaciones, y el 72% saber sobre otras prácticas inapropiadas…” Estas conductas fueron reportadas con mayor frecuencia, en estudios médicos y farmacológicos. (Fanelli D., 2009) (2)

En el final Fanelli concluye: “However, it is likely that, if on average 2% of Scientists admit to have falsified research at least once, and up to 34% admit other questionable research practices, the actual frequencies of misconduct could be higher than this”.

… “Finalmente es probable que, si un promedio del 2%, de científicos, admiten haber falsificado sus investigaciones, y el 34% admite otras prácticas inapropiadas, las frecuencias reales de inconductas, pueden ser mayores”.

Generalmente en medio de un escándalo, algunos casos de fraude salen a la luz. Y es probable que sigan apareciendo, como ejemplos, vayan estos:

Bharat Aggarwal (EE. UU.). Distinguished Professor of Cancer Research, en el University of Texas, MD Anderson Cancer Center. Renunció a su cargo, cuando se descubrió que 65 trabajos publicados por él, en el área del tratamiento del cáncer, eran fraudulentos.

Piero Anversa, (EE. UU., Italia), y Anna Rosa Leri. (EE. UU., Italia), colaboradores e investigadores en la Universidad de Harvard. Fueron hallados culpables de manipular y falsificar datos, en su investigación sobre células madre cardíacas. En octubre de 2018, después de intentar replicar los estudios de Anversa, la Universidad de Harvard solicitó la retractación de 31 de sus publicaciones.

Yoshitaka Fuji. Este anestesiólogo japonés ostenta un récord de retracciones. Se descubrió que fabricó los datos de 183 artículos científicos, sobre medicamentos para prevenir náuseas y vómitos postoperatorios. Inventó miles de pacientes virtuales en su computadora.

Eric Poehlman. Científico estadounidense que investigaba la menopausia y el envejecimiento. Obtuvo millones de dólares en subvenciones federales utilizando datos completamente inventados. Se convirtió en uno de los primeros científicos en ser condenado a prisión en EE. UU. por fraude científico.

Andrew Wakefield (1998). Publicó un estudio fraudulento en la revista The Lancet vinculando la vacuna triple viral (MMR) con el autismo. Se supone que Wakefield alteró las historias clínicas de los únicos 12 niños del estudio para forzar una correlación inexistente. El estudio fue retractado y se le retiró su licencia médica. Dio impulso al movimiento antivacunas moderno. Wakefield sigue defendiendo su inocencia. En este caso hay aspectos extraños, como es el hecho de que Lancet acepta el trabajo, revisado por pares, puesto luego en dudas, y lo retractara muchos años despues.

Joachim Boldt. Anestesiólogo alemán, con 186 retractaciones lidera la lista de Retraction Watch. Especialista en Terapia Intensiva estudiaba un sustituto de la sangre que se utilizaba en Europa. Defendía el uso del Hydroxyethyl starch (HES), como reemplazo de volumen, con supuestos y varios ensayos randomizados, falsos. Se demostró más tarde, que este sustituto era causa de daño renal y aumento de mortalidad.

Falsificación de Datos. Un problema creciente es la falsificación de datos. En especial la manipulación de imágenes (Western Blots / Fotomicrografías). Con el auge de herramientas digitales, es frecuente la detección de software que duplica, voltea o "limpia" imágenes de proteínas o células para simular que un experimento fue exitoso. Se ha observado en investigaciones sobre el Alzhéimer y el cáncer con mayor frecuencia.

Retractaciones.

Retractación, es la noticia, en una revista científica, que informa que un artículo, previamente publicado en esa revista, debe considerarse inválido como fuente de conocimiento.

A veces, problemas graves se detectan en una publicación y salen a la luz solo después de cierto tiempo. Lectores pueden observar inconsistencias, o surge nueva información en estudios posteriores.

En tales casos, las revistas pueden emitir una retractación, retirando formalmente el artículo del registro académico. Las retractaciones son un último recurso para proteger a la comunidad. Pueden causar daños duraderos a reputaciones, carreras y credibilidad institucional.

La retractación puede ser iniciada por los editores de la revista, por los autores del trabajo, o por la institución a la que los autores pertenecen.

La retractación indica que ese artículo no debió ser publicado, y que los datos y conclusiones no deben ser tomados en cuenta. Pueden deberse a errores honestos. Pero la razón más común es la conducta inapropiada.

Otra causa cada vez más reconocida de retractación es el fraude en la revisión por pares. Esto puede suele darse cuando los autores sugieren revisores, y dan direcciones de correo electrónico falsas que controlan.

O las revisiones son escritas por personas con conflictos de interés no revelados, o relaciones inapropiadas con los autores. U otras diversas e ingeniosas.

Si las revistas descubren tal manipulación, cosa poco común, retractan los artículos afectados.

Fang F.C. et al., sobre el tema de las retractaciones, dicen en su resumen:

“una revisión detallada de 2047 artículos indexados en PubMed como retractados, revela que solo en el 21 % de los mismos, la retractación fue atribuible a errores honestos.

En contraste, el 67,4 % fueron atribuibles a mala conducta, fraude o sospecha de fraude (43 %), publicación duplicada (14,4 %) y plagio (9,8 %).

El porcentaje de artículos retractados por fraude ha aumentado aproximadamente 10 veces desde 1975.” (Fang FC, Steen RG, Casadevall A. 2012) (3)

El efecto más pernicioso de las retractaciones es su permanencia en la literatura. Otros investigadores citarán esos artículos defectuosos, sus inexactitudes se propagan a través de revisiones, metaanálisis y guías.

Mucho tiempo después de la retractación, no todas las bases de datos registran el cambio y hallazgos poco fiables siguen influyendo en el tema.

En los últimos años, plataformas como Retraction Watch han documentado un aumento considerable en los retiros a nivel global.

Retraction Watch es un blog y base de datos dedicado a encontrar y reportar retractaciones de trabajos científicos, para promover la transparencia e integridad de las publicaciones académicas. Fundada en agosto del 2010 por Ivan Oransky y Adam Marcus, opera bajo el auspicio del Center for Scientific Integrity (CSI)

En octubre del 2019 su base de datos registraba 20.000 retractaciones, en la actualidad 67.000.

Fábricas de Fraudes.

Tomado de Frontiers in Medicine (Mainous III AG (2025) (4)

Un problema preocupante en ciencia, y más aún en la medicina es la presencia creciente de papers de investigación fraudulentos, producidos por compañías a las que se ha dado en llamar paper mills, fábricas de papers.

Ofrecen autoría de trabajos científicos a investigadores, académicos y estudiantes, que necesitan publicar en revistas. Generalmente para mantener o mejorar sus posiciones académicas, en la cultura del publish or perish vigente.

Muchos científicos o docentes, tal vez caigan en estas hipotéticas reflexiones, de un posible académico desdichado:

…Mi promoción a profesor adjunto está en peligro, mis competidores acechan, siento su respiración en mis espaldas. Miro mi currículo y veo que tengo publicados varios trabajos, pero no son muchos. Tendría que agregar otros…. Mi amigo Juan me dio una dirección de correo, me pueden ayudar… no creo que alguien se entere… peor será quedarme sin trabajo… a él le fue bien, es titular ahora…

Juan, probablemente, le indicó como acceder a un Paper Mill.

Paper Mills.

Un Paper Mill, fábrica de estudios, de “papers”, es una empresa que fabrica y publica estudios falsos que simulan ser verdaderos.

Son sofisticadas operaciones que venden la autoría en trabajos de investigación supuestamente reales. Organizan la redacción, o construcción a demanda, de un manuscrito académico fraudulento. Cualquier persona puede comprar la autoría de un estudio que le interese. El precio varía si se figura como autor, o coautor. Suelen estar minuciosamente hechos y pueden pasar la revisión por pares, de las revistas donde se publican finalmente.

Proporcionan servicios adicionales, búsquedas de coautores, bibliografía, envío de manuscritos a diferentes revistas. Si la revista es prestigiosa y acepta el trabajo, el precio que cobran se incrementa. Hacen revisión y control de lo publicado y su indexación en las bases de datos internacionales La mayoría de estos estudios contienen datos falsos, o son plagios de otros verdaderos

Anna Abalkina, investigadora de la Universidad de Berlín, publica un estudio en el 2023, donde relata la existencia y las características de un paper mill ruso. Resumo algunos datos del mismo. (Abalkina, Anna, 2023). (5)

“…International Publisher Lic. Es un paper mill. Un sitio web que anuncia más de 10.000 manuscritos en busca de un autor. Su catálogo abarca desde la metalurgia de aleaciones de aluminio, hasta las peculiaridades biológicas de las codornices. Los posibles compradores exploran títulos y resúmenes, vislumbrando la clasificación esperada en la base de datos Scopus. Los investigadores solo deben seleccionar un título y pagar una tarifa. Luego, seleccionan un puesto de autor, con costos que oscilan entre los 500 y los 3.000 dólares. Su dirección es uno de los modernos rascacielos del Moscow International Business Center, Moscú, Rusia”

En mayo de 2024, The Wall Street Journal, reveló un escándalo de estudios falsos, que afectó a la editorial John Wiley & Sons. Como resultado, se retiraron más de 11.300 artículos, y se cerraron 19 revistas. Los artículos problemáticos estaban relacionados con Hindawi, una editorial egipcia, de unas 250 revistas científicas. Wiley había comprado Hindawi en el 2021. Estos trabajos falsos provenían de paper mills

Un estudio reciente, dado a conocer por The New York Times: Fraudulent Scientific Papers Are Rapidly Increasing, Study Finds” que fue publicado el 4 de agosto de 2025, confirma con datos estadísticos que la proliferación de artículos fraudulentos en revistas académicas está creciendo a un ritmo vertiginoso.

Se refiere a una publicación de Reese A. K. Richardson, Spencer S. Hong. et al., en PNAS. Según el análisis, el número de publicaciones sospechosas de proceder de “fábricas de papers”, se duplica cada año y medio.

Los artículos fabricados suelen estar plagados de imágenes manipuladas, plagio disfrazado y, cada vez más, textos generados o modificados con inteligencia artificial.

El estudio analizó más de un millón de artículos para trazar un panorama del fenómeno, utilizando técnicas de teoría de redes y bases de datos de retracciones, identificaron al menos 30.000 publicaciones sospechosas.

Los investigadores estiman que lo descubierto hasta ahora representa apenas una fracción del problema. (Reese A. K. Richardson ID, Spencer S. et al.,2025) (7)

Robert McKee, en una publicación en The Guardian señala, en redundancia con lo ya dicho:

... “El alarmante aumento en la publicación de artículos falsos surgió de China: allí, si los médicos o científicos jóvenes quieren un ascenso, se les exige haber publicado artículos científicos. Por esa razón, ciertas organizaciones paralelas —conocidas como “fábricas de manuscritos”, o paper mills— comenzaron a suministrar artículos falsos listos para publicar en revistas.

Desde entonces, esta práctica se ha extendido a India, Irán, Rusia, estados de la antigua Unión Soviética y Europa del este. Las fábricas de manuscritos envían estudios falsos a cada vez más revistas, ya que un número creciente de científicos jóvenes tratan de impulsar sus carreras adjudicándose una experiencia en investigación que no tienen. En algunos casos, estas empresas han sobornado a editores para que acepten los artículos. Se las han ingeniado para poner a sus propios agentes como editores invitados, quienes permiten que se publiquen trabajos falsos.

“Los editores no están cumpliendo bien con su papel, y los revisores no están haciendo su trabajo, algunos de ellos perciben grandes sumas de dinero”, afirma la Profesora Alison Avenell, de la Universidad de Aberdeen. “Es muy preocupante”.

(The situation has become appalling’: fake scientific papers push research credibility to crisis point) Robin McKee, The Guardian, 3 de febrero de 2024 (7)

Sospechas de larga data.

La primera evidencia de la venta de autoría, fue reportada, aparentemente, en Science en 2013. (Hvistendahl M., 2013) (8)

En el 2018, Jana Christopher publica en FEBS Letter, otra de las primeras observaciones acerca de estudios que parecían mostrar datos poco convincentes, aparentemente fabricados. (Christopher J ,2018) (9)

Diferentes estimaciones consideran que el 2 al 20% de trabajos publicados son fraudes. El problema es más destacado en temas de biomedicina. (Else H, Van Noorden R., 2021) (10)

Alrededor de 400.000 publicaciones entre el 2000 y el 2022 parecen mostrar características de ser producidas en paper mills. (Van Noorden R., 2023) (11)

Estos trabajos pseudocientíficos, ingresan en la vasta masa de las investigaciones. Superan la escasa capacidad existente de detectarlos. Mas de 100.000 artículos médicos ciertos o inciertos, se publican por semana, más de 6 millones por año.

Analizando estudios originados en paper mills y retractados, se observa que tienden a citarse entre ellos. (Candal-Pedreira C, Ross JS, et al. 2022) (12)

De la vasta masa de estos fraudes, solo alrededor de 50.000, habrían sido retractados, según el sitio Retraction Watch. (Joelving F., 2024) (13) Investigaciones recientes han revelado que los paper mills, como ya dijimos, sobornan a editores de revistas legítimas, para garantizar la publicación de artículos fraudulentos, lo que complica aún más la detección. (Abalkina A, Aquarius R., et al. 2025) (14)

Ahora: Revistas Predatorias “Predatory Journals”

Tomado de un artículo de June 3, 2026 Simon Linacre, The Source.

Revistas predatorias.

John Bohannon, es un periodista científico, publicó en Science su experiencia con algunas revistas de acceso abierto, que se han dado en calificar “predatorias”. Creó un supuesto estudio, donde describía un posible agente anticancerígeno, falso y con errores evidentes. Envió el articulo a 304 revistas de acceso abierto, más de la mitad lo aceptaron.

El estudio, dice Bohannon. tenía graves y obvios errores, que deberían haber motivado su inmediato rechazo, por los editores o por los pares revisores. Pero el 60% de estas revistas lo aceptaron. (Bohannon, J., 2013) (15)

Dice Bohannon: “…From humble and idealistic beginnings, a decade ago, open access scientific journals have mushroomed into a global industry, driven by author publication fees rather than traditional subscriptions. Most of the players are murky. The identity and location of the journals’ editors, as well as the financial workings of their publishers, are often purposefully obscured.”

“…De sus humildes e idealistas comienzos, hace una década, las revistas científicas de acceso abierto, han crecido hasta transformarse en una industria global, sostenida con lo que pagan los autores de lo publicado, en lugar de las tradicionales suscripciones. La mayoría son turbias. La identidad y la residencia de sus editores, y las finanzas de quienes las publican, son oscuras”.

Una “revista predatoria o depredadora”, es una publicación académica con un modelo de negocios, que implica cobrar a los autores cargos por procesamiento de artículos.

Se les atribuye no comprobar la calidad y la legitimidad de los textos. Son de acceso abierto. Es decir, cobran por publicar. Ofrecen información falsa sobre sus objetivos, no son transparentes. Desconocen el sistema de revisión por pares, o lo falsifican.

Sus consejos editoriales suelen ser personajes desconocidos, o inventados. Pueden calcular su factor de impacto en forma inadecuada, para prestigiarse. Se las denomina predatorias, porque algunos científicos, podrían ser engañados, (ser presas), acerca de su seriedad, publicando de buena fe.

Otros, conociendo la calidad dudosa, publicarán igualmente.

Jeffrey Bealls, de la Universidad de Colorado, fue el primero en señalar la existencia de estos sitios y acuñó el término “predatorias”.

Fue criticado y discutido. Aunque su labor fue ampliamente respaldada por científicos que buscaban evitar estafas, Beall también recibió críticas por incluir en ocasiones a editoriales legítimas de países en desarrollo bajo sospecha de malas prácticas de forma generalizada.

En 2017, la Universidad de Colorado eliminó el sitio oficial. Más tarde, el propio Beall confirmó que la decisión se debió al constante acoso y a las presiones legales de las editoriales involucradas que ponían en riesgo su empleo y la estabilidad de la propia universidad. Los paper mills y los predatory journals, son fenómenos que han emergido en el ámbito de la publicación científica. Representan una amenaza significativa para la integridad de la investigación médica, contribuyendo a la incertidumbre en la evidencia científica.

Ambos fenómenos, introducen datos no fiables en la literatura, lo que puede llevar a decisiones clínicas basadas en información errónea en la práctica médica.

Existen muchas revistas serias con un sistema de pago por publicación, (gold open access). Su existencia favorece la difusión del conocimiento. Pese a ello se crea un conflicto de intereses, ya que podrían aceptar artículos para maximizar ingresos, sin importar la calidad de los mismos.

Los predatory journals, suelen aprovecharse de investigadores de países de ingresos bajos o medios, donde el acceso a revistas de prestigio es limitado y la presión para publicar es alta.

La cultura académica de "publish or perish", empuja a los científicos, especialmente en países en desarrollo o noveles, a recurrir a estas prácticas para cumplir con requisitos de promoción o financiamiento.

Un artículo de 2015, publicado en BMC Medicine, por Cenyu Shen y Bo-Christer Björk, reporta un aumento significativo, en el número de artículos publicados en revistas depredadoras.

Estiman que, en 2014, se publicaron alrededor de 420,000 artículos, en unas 8,000 revistas depredadoras, frente a aproximadamente 53,000 en 2010. (Shen C, Björk BC.,2015) (16)

Tras el cierre de la lista de Beall en 2017, hay varias alternativas para identificar revistas predatorias y evaluar la calidad de las publicaciones académicas entre ellas: Cabell's Predatory Reports, Stop Predatory Journals y Retraction Watch.

Conclusiones (repetidas).

Navegamos el Mar de la Incertidumbre, en toda la ciencia y en nuestro principal interés la Medicina.

Entonces, ¿qué nos queda a los médicos...?

Como ya dijimos, como médico debo vivir desconfiando, quiero hacer buena medicina, pero debo sopesar largamente la información nueva, al “pro” buscar el “contra”

¿Debemos desconfiar de todo y de todos...? Si consideramos lo que hemos expuesto parecería que sí.

Creo que debemos especialmente desconfiar de una palabra hoy sagrada: "evidencia". Repito, de la proclamada EVIDENCIA.

La palabra evidencia viene del latín evidentia, que significa claridad o visibilidad. Según el diccionario: Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar.

Pronunciada, o mejor dicho pontificada por los "expertos". Palabra especialmente maltratada en Congresos Médicos, en conferencias a menudo con un sponsor de la industria.

Recordemos, muchos ensayos clínicos fueron "evidencia":

Diana Herrera Pérez, Alison Haslam, Tyler Crain y et al. publican un trabajo que resumen así: “tras un análisis de 3000 ensayos clínicos randomizados, publicados en 3 revistas médicas de prestigio (JAMA, New England Journal of Medicine y Lancet) identificamos 396 reversiones.

Como se observa, las áreas con mayor cantidad de prácticas revertidas fueron:

  • Enfermedades cardiovasculares (20%): Principalmente medicamentos e intervenciones que resultaron innecesarias.
  • Medicamentos en general (33%): Fármacos aprobados de forma acelerada que luego no demostraron utilidad real frente al estándar existente, o tóxicos y peligrosos.
  • Procedimientos y cirugías (20%): Operaciones basadas en la intuición anatómica pero ineficaces al compararse con placebos.

Medicina cardiovascular fue la categoría médica más frecuente (20 %) y los cambios en la medicación fue la intervención más común (33 %). (Herrera-Pérez D, Haslam A, Crain T., et al., 2019) (17)

No puedo olvidar una "evidencia" que causó mucho daño. Yo era jefe de una Terapia Intensiva. Apareció el drotrecogin alfa activado, el Xigris.

Estábamos obligados a usarlo por la evidencia, en un país, Argentina, plagado de dificultades económicas, sin recursos para afrontar su alto costo. Esto duró 10 años, hasta que el estudio Prowess-Shock demostró su inutilidad y fue retirado del mercado.

En otros aspectos nos abruma, como expresa John Ioannidis, la extraordinaria proliferación de revisiones sistemáticas y metaanálisis, a las que califica como “frecuentemente redundantes, engañosas y conflictivas”.

Sostiene, entre otras observaciones: “muchos clínicos, investigadores y editores que leen estos estudios no son competentes para diferenciar entre revisiones sistemáticas de alta y baja calidad. Algunos sesgos pueden escapársele a la atención de aún avezados expertos en metodología.” (Ioannidis, J.P.A.,2016) (18)

Confieso no ser especialmente competente ni experto en metodología y, sin duda, muchos sesgos se me escapan.

Como dice Jonah Lehrer, refiriéndose al efecto declinación, pero lo traigo como valido de todo lo incierto:

“… y este es el motivo por el cual el efecto declinación, (agrego, y todo lo otro expresado en estos posteos), es tan preocupante.

No porque revele la falibilidad de la ciencia humana, en la cual los datos son retocados, y nuestras creencias determinan lo que percibimos. Tampoco porque nuestras más exitosas teorías sean modas pasajeras, que pronto serán rechazadas. El efecto declinación es preocupante, porque nos recuerda lo difícil que es probar algo. Aunque tengamos una idea que es verdadera, probarla puede ser muy difícil. Y una idea que ha sido probada en un experimento, puede ser falsa”

Además, y pese a todo, debemos creer, debemos seguir practicando la medicina, y como dice uno de los difíciles “Consejos de Esculapio, Dios de la Medicina a su hijo”:

“Aunque la Medicina es ciencia oscura, que, gracias a los esfuerzos de sus fieles, se va iluminando poco a poco, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder tu crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees, para curarla, un remedio que no falla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita”

Y estamos rodeados de charlatanes.

Los consejos terminan con este párrafo, aplicable a los médicos interesados en la verdad, en lo que es cierto.

“Piénsalo bien mientras estás a tiempo. Pero si, indiferente a la fortuna, a los placeres, a la ingratitud; si, sabiendo que te verás muchas veces solo entre fieras humanas, tienes el alma lo bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido. Si te juzgas suficientemente pagado con la dicha de una madre que acaba de dar a luz, con una cara que sonríe porque el dolor se ha aliviado, con la paz de un moribundo a quien acompañas hasta el final. Si ansías conocer al hombre y penetrar en la trágica grandeza de su destino, entonces, hazte médico, hijo mío”.

(Los consejos de Esculapio.) (20)

Asklepios, (Esculapio) Dios de la Medicina.

Parte 4Referencias20 citas

1. George SL, Buyse M. Data fraud in clinical trials. Clin Investig. (Lond). 2015;5(2):161- 173. doi: 10.4155/cli.14.116. PMID: 25729561; PMCID: PMC4340084.

2. Fanelli D (2009) How Many Scientists Fabricate and Falsify Research? A Systematic Review and Meta-Analysis of Survey Data. PLoS ONE 4(5): e5738.doi: 10.1371/journal.pone.000573

3. Fang FC, Steen RG, Casadevall A. Misconduct accounts for the majority of retracted scientific publications [published correction appears in Proc Natl Acad Sci U S A. 2013 Jan 15;110(3):1137]. Proc Natl Acad Sci U S A. 2012; 109(42):17028–17033.

4. Mainous III AG (2025) Papermills as another challenge to research integrity and trust in science. Front. Med. 12:1557024. doi: 10.3389/fmed.2025.1557024

5. Abalkina, Anna. (2023). Publication and collaboration anomalies in academic papers originating from a paper mill: Evidence from a Russia‐based paper mill. Learned Publishing. 36. 10.1002/leap.1574

6. Richardson RAK, Hong SS, Byrne JA, Stoeger T, Amaral LAN. The entities enabling scientific fraud at scale are large, resilient, and growing rapidly. Proc Natl Acad Sci U S A. 2025 Aug 12;122(32):e2420092122. doi: 10.1073/pnas.2420092122. Epub 2025 Aug 4. PMID: 40758886; PMCID: PMC12358853.

7. Robin McKee (The situation has become appalling’: fake scientific papers push research credibility to crisis point) The Guardian, 3 de febrero de 2024

8. Hvistendahl M. China's publication bazaar. Science. 2013 Nov 29;342(6162):1035-9. doi: 10.1126/science.342.6162.1035. Erratum in: Science. 2013 Jan 10;343(6167):137. PMID: 24288313.

9. Christopher J (2018) Systematic fabrication of scientific images revealed. FEBS Lett 592, 3027–3029

10. Else H, Van Noorden R. The fight against fake-paper factories that churn out sham science. Nature. 2021 Mar;591(7851):516-519. doi: 10.1038/d41586-021-00733-5. PMID: 33758408.

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14. Abalkina A, Aquarius R, Bik E, Bimler D, Bishop D, Byrne J, Cabanac G, Day A, Labbé C, Wise N. 'Stamp out paper mills' - science sleuths on how to fight fake research. Nature. 2025 Jan;637(8048):1047-1050. doi: 10.1038/d41586-025-00212-1. PMID: 39870791.

15. Bohannon, John (2013). "Who's Afraid of Peer Review?". Science. 342 (6154): 60–65.

16. Shen C, Björk BC. 'Predatory' open access: a longitudinal study of article volumes and market characteristics. BMC Med. 2015 Oct 1; 13:230. doi: 10.1186/s12916-015-0469-2. PMID: 26423063; PMCID: PMC4589914.

17. Herrera-Perez D, Haslam A, Crain T, Gill J, Livingston C, Kaestner V, Hayes M, Morgan D, Cifu AS, Prasad V. A comprehensive review of randomized clinical trials in three medical journals reveals 396 medical reversals. Elife. 2019 Jun 11;8:e45183. doi: 10.7554/eLife.45183. PMID: 31182188; PMCID: PMC6559784

18. Ioannidis, J.P.A. (2016), The Mass Production of Redundant, Misleading, and Conflicted Systematic Reviews and Meta-analyses. The Milbank Quarterly, 94: 485-514. https://doi.org/10.1111/1468-0009.12210.

19. Lehrer, J. The truth wears off: is there something wrong with the scientific method? The New Yorker [online], (2010)

20. Los consejos de Esculapio, Creación: Anónimo alemán. En Cechini, Augusto. Ética en Medicina, Barcelona 1973, Tomado de la página de la Universidad de Navarra. Accedida 28/9/2026

Se publicó originalmente entre 3 de junio de 2025 y 4 de junio de 2025, y el autor la revisó en octubre 2026, en 4 partes. Acá van seguidas. Parte 1 suelta · Parte 2 suelta · Parte 3 suelta · Parte 4 suelta