En el Mar de la Incertidumbre · parte 3 de 4
En el Mar de la Incertidumbre. En Medicina. Parte III. Las revistas prestigiosas. La industria farmacéutica.
4 de junio de 2025·Revisión octubre 2026·26 min de lectura·Lo cierto y lo incierto

Imagen en una página de Barcelona Caltech
Las publicaciones científicas, incluso las más reconocidas, como New England Journal of Medicine, JAMA o Lancet, son hoy también objeto de duda. Richard Smith, que fuera editor del British Medical Journal, las denomina “parte del marketing de las empresas farmacéuticas”. Los ensayos clínicos importantes (randomized controlled trials [RCT] doble ciego, controlados por placebo), son el “gold standard” de la investigación médica. Smith considera que:
“Es evidente que las compañías están obteniendo los resultados que necesitan; y entre dos tercios y tres cuartos de los ensayos de este tipo se publican en las revistas de mayor prestigio:
Annals of Internal Medicine, JAMA, Lancet y New England Journal of Medicine” (Smith R. ,2005) (2) También ver: (Smith R. ,2003) (1) (Smith R. 2006) (3) (Smith, 2006) (4)
Andreas Lundh y Marija Barbateskovic, et al., observan que la publicación de estudios financiados por la industria, se asocian a un aumento del factor de impacto de la revista. Además, aumentan la venta de reprints. Concluyen:
“Publication of industry-supported trials was associated with an increase in journal impact factors. Sales of reprints may provide a substantial income. We suggest that journals disclose financial information in the same way that they require them from their authors, so that readers can assess the potential effect of different types of papers on journals revenue and impact”.
(Lundh A, Barbateskovic M, Hróbjartsson A, Gøtzsche PC. 2010) (5). Tambien (Lundh, Andreas & Krogsbøll, Lasse & Gøtzsche, Peter, 2012) (6)
En su ensayo del 2004, “The dawn of Mc Science”, Richard Horton hace una fuerte crítica de la comercialización de la investigación médica por la industria farmacéutica, que ha transformado prestigiosas revistas en herramientas de marketing disfrazado de ciencia.
“Han encontrado la forma de eludir el peer review y sembrado la literatura con ciencia débil o sesgada, para adoctrinar a los médicos. Las agendas académicas y médicas se transforman en respuesta a las necesidades de la industria evitando las necesarias para la salud pública. Los incentivos financieros y los secretos corporativos dañan las relaciones entre científicos y minan la confianza pública en la medicina y la academia”. (Horton, R. 2004) (7)

Una publicación de Emmanuel Stamatakis y colaboradores en el European Journal of Clinical Investigation, en el 2013, resume mucho de lo que hay que decir al respecto. Leamos la conclusión:
“Para servir a sus intereses, la industria, con notable maestría, influencia la producción de evidencia, la síntesis de la evidencia, el problema de los efectos secundarios, las evaluaciones de costo beneficio y las guías de práctica clínica. Además, influencia la educación de los médicos y las decisiones de los pacientes”. (Stamatakis E, Weiler R, Ioannidis JP., 2013) (8)
En un artículo publicado en el Review of Books Magazine: “Drug companies and Doctors: A Story of Corruption”, Marcia Angell afirma:
“…Conflictos de interés y sesgos existen en todos los campos de la medicina, particularmente aquellos que se refieren a drogas o dispositivos. Simplemente hoy no es posible creer en las investigaciones que se publican, ni confiar en el juicio de médicos prestigiosos o en las guías de práctica. No me complace haber llegado a esta conclusión, a la que llegué lentamente y sin quererlo, durante mis dos décadas como editora del New England Journal of Medicine”. (Marcia Angell, July 15, 2004) (9)
Marcia Angell, hoy tiene 87 años. Es Senior Faculty y Senior Lecturer en la Harvard Medical School, en el departamento de Global Health y Social Medicine, y asociada al Center for Bioethics. Fue la primera mujer en ser editora jefe del New England Journal of Medicine, durante dos décadas. Su muy aclamado libro de 2004, The Truth About the Drug Companies: How They Deceive Us and What to Do About It, cementó su status como critica de las prácticas de marketing y conflictos de interés de las compañías farmacéuticas. (Marcia Angell, “The Truth about drug companies” Penguin. Random House Published on Aug 09, 2005) (10)


Marcia Angell.
En su libro se extiende a diversos aspectos de este panorama, a la FDA, los legisladores, los científicos y los médicos en general. Este es un fragmento sobre ingresos de las compañías.
… “El dato más sorprendente es que las ganancias combinadas de las diez compañías farmacéuticas incluidas en la lista de Fortune 500 (35.900 millones de dólares) fueron mayores que las de las otras 490 empresas combinadas (33.700 millones de dólares”.
El dato es del 2002. Actualizado con Grok, más reciente:
En los primeros tres meses de 2024, 15 de las mayores farmacéuticas reportaron US$173.000 millones en ingresos y US$29.000 millones en ganancias netas. Extrapolando, las 10 principales podrían haber generado ingresos cercanos a US$400.000-500.000 millones anuales, con ganancias netas aproximadas de US$80.000-100.000 millones en 2024. (fuente Grok)
La Industria Farmacéutica.
La sombra de Big Pharma está en todas partes. Veamos.
La llamada evidencia.
Para conformar lo que luego se proclama como evidencia en medicina, se evalúa la literatura sobre el tema. El nivel más alto de evidencia, son los metaanálisis y revisiones sistemáticas de
Ensayos Clínicos Aleatorizados Controlados (ECA), bien diseñados. Pero como señala John Ioannidis:
“…nos abruma, la extraordinaria proliferación de revisiones sistemáticas y metaanálisis. La producción de estas ha alcanzado proporciones epidémicas”.
A esta producción la califica como “…frecuentemente redundante, engañosa y conflictiva”. Sostiene, entre otras observaciones: “…muchos clínicos, investigadores y editores que leen estos estudios no son competentes para diferenciar entre revisiones sistemáticas de alta y baja calidad. Algunos sesgos pueden escaparse a la atención de aún avezados expertos en metodología.”
Confieso no ser competente, y menos aún experto, en metodología, lo mismo que muchos colegas que conozco. Sin duda, muchos sesgos se nos escaparán. Deducir la evidencia con certeza, nos resultaría muy dificultoso. Algunos campos producen un número masivo de metaanálisis. Entre 2007 y 2014 se publicaron 185 meta análisis sobre antidepresivos. Muchos son producidos por empleados de las industrias farmacéuticas o por autores ligados a las empresas y alineados con sus intereses. (Ioannidis JP., 2016) (11)
De estas publicaciones, seleccionadas por comités influenciados por la industria, saldrán guías y recomendaciones, que llegarán al escritorio del médico que está delante nuestro.
Lobbying.
La preocupación que genera la posible influencia de las compañías farmacéuticas sobre las políticas sanitarias, la investigación médica y el tratamiento de las personas y el precio de los medicamentos, se origina por sus esfuerzos de lobby, cabildeo e influencias políticas.
Las empresas invierten fuertemente en lobbying para influenciar a los políticos y definir la legislación relacionada con las regulaciones y los precios. Contribuyen sustancialmente en las campañas políticas, en procura de opiniones favorables a sus intereses. Logran hacerlos prevalecer en temas de salud pública y necesidades de los pacientes. Puede leerse en la publicación de O.J Wouters lo que estas empresas han invertido en lobbying en Estados Unidos.
…” desde 1999 a 2018 la industria farmacéutica registra 4.7 mil millones de dólares, 233 millones por año, en gastos de lobbying a nivel federal. Mucho mayor que otras industrias…Las farmacéuticas gastaron 414 millones en contribuciones a candidatos en las elecciones, presidenciales y del Congreso, comités partidarios y otros grupos vinculados. 214 millones fueron para candidatos a senadores y diputados. Los que recibieron mayores contribuciones pertenecían a comités con jurisdicción sobre temas de salud.” (Wouters, O.J. 2020) (12), publicado en JAMA.
Te puedo recompensar.
La Intelligentsia médica, también está capturada, en gran número de casos, como lo señalan (Moynihan R, Albarqouni L, Nangla C, et al. 2020) (13)
Dicen los autores: ... de 328 lideres, miembros de los consejos directivos de 10 sociedades científicas: American College of Cardiology, Orthopaedic Trauma Association, American Psychiatric Association, Endocrine Society, American College of Rheumatology, American Society of Clinical Oncology, American Thoracic Society, North American Spine Society, Infectious Diseases Society of America, and American College of Physicians, 325 tenían relaciones financieras con la industria. De 293 líderes que eran médicos 325 (80%) tenían esas relaciones. En 2017-2019 recibieron pagos por 130 millones de dólares.
Ninguna rama de la medicina está exenta de la maraña de relaciones entre la industria farmacéutica y la práctica clínica. Veamos una publicación que evalúa la extensión y el tipo de incentivos financieros de la industria. Los otorgados a los miembros de la Task Force, que revisó el Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición, 2022.
“…de los 92 individuos involucrados, 55, el 60%, recibieron pagos de la industria. Los miembros de estos paneles recibieron un total de 14,2 millones de dólares (11.2m. de libras, 13 m. de euros) el 33% tuvieron pagos reportados en Open Payments”.
Los expertos que revisan los estudios, (el peer review) también reciben pagos de las compañías farmacéuticas.
Entre el 2020 y el 2023, 1955 y 1962, expertos que revisaron estudios publicados en BMJ, JAMA, The Lancet y The New England Journal of Medicine, recibieron alguna forma de pago. (Sayed A, Ross JS, et al., 2024) (15)
Se puede ampliar en (Davis LC, Diianni AT., et al., 2024) (14) (Smith R., 2006) (4) (Moynihan R, Albarqouni L, Nangla C, et al. 2020) (13)
O censurarte.
A la inversa, si algún profesional destacado contradice las afirmaciones de las empresas será censurado. Cuando el reconocido psiquiatra David Healy mostró preocupación con el riesgo de suicidio, en quienes toman antidepresivos su nombramiento como director del Centro de Adicciones y Salud Mental de la Universidad de Toronto fue inmediatamente revocado. Está lejos de ser el único caso, ver (Horton, R., 2004) (7)
Parecido destino de censura se aplicó a quienes disentían con las medidas contra el Covid 19, el tratamiento, o la efectividad de las vacunas. Eliminados de todas las redes sociales y en la academia, bajo la excusa de “desinformación”
A su vez, drogas ampliamente demostradas como inútiles y tóxicas como el remdesivir, se promocionaban incesantemente.
También te obsequio.
El problema no es solamente institucional. Una extraordinaria cultura de hacer regalos está siempre presente. Cualquier Congreso Medico, que reúne a muchos participantes, implica que los mismos recibirán pasajes aéreos, hoteles, costos de inscripción y por la tarde entretenimientos, cenas, teatros, conciertos. Todo pagado por los sponsors corporativos. En los salones donde se exhiben los productos de las empresas, se hacen obsequios de todo tipo, o sorteos.
Habrá, sin duda, muchas conferencias auspiciadas por la industria sobre las ventajas de sus productos.
Médicos jóvenes, y otros, reciben con indudable agrado estos agasajos y entran en esa amistad favorable a las empresas. Esto es muy notable en nuestro país, donde los médicos son generalmente mal pagados. Ser invitado a estos congresos es un oasis en sus vidas. Habrá que tener alguna influencia, un puesto en un hospital o un consultorio muy concurrido, priorizar ciertas recetas. Ser docente en la Facultad de Medicina ayuda mucho a viajar.
Es común que se hagan estudios post marketing, sin fines científicos reales, con el objeto de familiarizar a médicos con ciertos productos. Estos médicos reciben pagos por participar. Las empresas no tienen interés en los resultados. Si fueran desfavorables desaparecen.

Selling sickness: la industria farmacéutica y “disease mongering”
“Disease mongering”, es una práctica por la que se promueve o exagera la percepción de una enfermedad, condición médica o problema de salud, con el objetivo de aumentar la demanda de tratamientos.
El inicio del uso de esta frase se relaciona con el libro de Lynn Payer: “Disease Mongers. "How Doctors, Drug companies, and insurers are making you feel sick”, publicado en 1992. Se describen allí varias tácticas para generar problemas donde no existen, como estrategias de la industria farmacéutica.
(Lynn Payer, Disease-Mongers: How Doctors, Drug Companies, and Insurers Are Making You Feel Sick, Wiley 1992). (16)
La expresión ganó presencia internacional a partir de las publicaciones del periodista Ray Moynihan, quien en 2006 acuñó una definición de “disease mongering”, hoy ya muy difundida:
“La venta de una dolencia que ensancha los límites de lo que es enfermedad con el fin de ampliar los mercados para aquellos que venden y aplican los tratamientos. Es un proceso que convierte a personas sanas en pacientes, produce daño iatrogénico, y desperdicia recursos valiosos” (Moynihan R, Heath I, Henry D., 2002) (17)
El disease mongering no suele implicar crear enfermedades de la nada, sino transformar condiciones normales o leves en problemas médicos.
Algunos ejemplos.
Un ejemplo clásico de disease mongering es la promoción del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), en niños y adultos.
Algunas campañas han exagerado su prevalencia, presentando síntomas comunes, como dificultad para concentrarse, o inquietud, como una enfermedad que requiere medicación.
Otro ejemplo es la medicalización de la calvicie masculina, donde se ha promovido la idea de que es una condición médica tratable, impulsando la venta de productos como el minoxidil y el finasteride.
La fobia social y el colon irritable son casos similares.
El límite entre ser una persona reservada e introvertida se difuminó deliberadamente a finales de los años 90. Campañas de marketing farmacéutico ayudaron a posicionar la timidez severa bajo el diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Social (TAS) para justificar la prescripción de antidepresivos.
Con la exageración de síntomas leves o comunes, el Síndrome de Intestino Irritable parece afectar a todos. Aunque el malestar intestinal es real, (en algunas personas severo), se transformó una molestia intermitente y común en una afección crónica muy frecuente con el fin de preparar el mercado para el lanzamiento de nuevos medicamentos específicos.
La disfunción sexual femenina. Intentos reiterados de definir la fluctuación del deseo sexual en las mujeres, como un trastorno médico tratable con píldoras, ignorando factores contextuales, relacionales o psicológicos inherentes a la vida cotidiana.
(Moynihan R, Heath I, Henry D., 2002) (17) (Moynihan R, Doust J, Henry D., 2012). (18), Morell Sixto, M.E., Martínez González, C., & Quintana Gómez, J.L., 2009) (19), (Vara, Ana., 2008) (20)
Otra táctica. Transformar factores de riesgo en enfermedades crónicas.
Colesterol y Prehipertensión: Reducir arbitrariamente los umbrales estadísticos de lo que se considera un valor "normal" de colesterol o presión arterial convierte a millones de personas perfectamente sanas en "enfermos crónicos” de la noche a la mañana, obligándolos a consumir estatinas o antihipertensivos de por vida.
La nueva guía de dislipidemia y colesterol de 2026 (publicada conjuntamente por la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology), marca un cambio radical respecto a las normativas anteriores. Es un ejemplo claro de esta estrategia. Los fundamentos son oscuros, probablemente discutibles, pero entusiásticamente seguidos por muchos médicos, (inocentes algunos y culpables otros).
La principal transformación ha sido, a diferencia de las guías de 2018, que se enfocan en reducir un porcentaje del colesterol, es que la guía de 2026 establece metas numéricas según el nivel de riesgo cardiovascular de cada persona:
Riesgo Bajo / Intermedio Temprano. Menos de 100 mg/dL Aquí entramos todos.
Riesgo Intermedio Menos de 70 mg/dL
Riesgo Alto / Muy Alto (ej. infarto previo, diabetes) Menos de 55 mg/dL
Al bajar los umbrales (por ejemplo, exigir que un adulto joven sano mantenga su LDL bajo 100 mg/dL de forma estricta), millones de personas sanas entran automáticamente en la categoría de "pacientes en riesgo". Esto amplía enormemente el mercado para la industria farmacéutica, impulsando el uso crónico de medicamentos desde la juventud en personas que quizás nunca habrían manifestado síntomas.

Imagen tomada de (Wiggins, B, Barac, A, Benziger, C. et al. 2026) (21)
Ray Moynihan, Jenny Doust, y David Henry en “Preventing Overdiagnosis”, señalan otro peligro de la medicina actual:
“La capacidad de la Medicina de ayudar al enfermo está siendo desafiada por una tendencia a dañar a los sanos. Existe creciente preocupación acerca de que muchas personas están siendo, sobre diagnosticadas, tratadas y medicadas. Los programas de diagnóstico temprano están detectando lesiones iniciales que tal vez nunca causarían síntomas ni muerte, anomalías tan sutiles que podrían permanecer siempre benignas. La ampliación de la definición de enfermedad hace que muchos sean etiquetados como enfermos y tratados innecesariamente de por vida.” (Moynihan R, Doust J, Henry D., 2012) (18). También ver (Wegwarth O, Gigerenzer G. 2013) (22)
No nos olvidamos de los pacientes, (¿o mejor decir “consumidores”?).
Las empresas hacen campañas de marketing entre los consumidores. Mucho de lo que podemos ver a favor o en contra de ciertos medicamentos, en Facebook, Instagram o Youtube, es pagado a supuestos o reales expertos. Esos profesionales artistas que aparecen en la televisión, You Tube o Instagram, suelen ser empleados al servicio de las empresas. Las empresas:
Financian “campañas de concientización” (Disease Awareness Campaigns): En lugar de promocionar un fármaco específico (lo cual suele estar regulado), las farmacéuticas financian campañas públicas para visibilizar una "condición médica olvidada". El objetivo es que las personas se auto diagnostican y acudan al médico a exigir una solución.
Financian a líderes de opinión (Key Opinion Leaders, KOLs): Se patrocina a médicos prestigiosos, investigadores y académicos para que den conferencias, escriban artículos de opinión y hablen en congresos sobre la urgencia de tratar esta "nueva" patología. (Clinckemaillie M, Scanff A, Naudet F, Barbaroux, 2022) (23)
Modifican las guías clínicas: La industria financia los comités de expertos que redactan las guías médicas oficiales. Las modifican a su servicio. Al presionar para bajar los umbrales de diagnóstico, por ejemplo, como reducir el nivel de azúcar en sangre para diagnosticar prediabetes, o el citado colesterol, millones de personas sanas se convierten automáticamente en pacientes. Y los médicos deben seguir las guías, o eventualmente ser acusados de mala praxis. John Ioannidis lo ha denunciado en: Professional Societies Should Abstain from Authorship of Guidelines and Disease Definition Statements (Ioannidis JPA.2018) (24)
Financian grupos de pacientes: Patrocinan asociaciones de pacientes reales, o creadas desde cero, para que presionen a los gobiernos y aseguradoras con el fin de que aprueben y financien los nuevos tratamientos.
El Rol de los Medios de Comunicación.
Los medios actúan como el amplificador perfecto de estas estrategias, a menudo de forma involuntaria. Los medios suelen publicar notas de prensa de laboratorios, como si fueran noticias científicas independientes. Titulares alarmistas como "Una condición silenciosa afecta al 40% de la población" generan pánico y curiosidad.
Se priorizan las historias de personas que "sufren" la condición y cómo “una pastilla le cambió la vida”. Esto desplaza el debate científico profundo y lo reemplaza por una narrativa emocional de salud versus enfermedad. (Helou V, Mouzahem F, Makarem A, et al, 2023) (25)
Pueden recibir pagos para silenciar opiniones críticas o disidentes. Pasó con el Covid 19. Todo lo que no era aprobado por las instituciones cooptadas por Big Pharma, era desinformación. Y era censurada.
“…específicamente la investigación del uso potencial de drogas en uso y propuestas como alternativas terapéuticas fue activamente censurada en lugar de estimulada. Los investigadores que proponían protocolos basados en esas drogas, consideradas seguras y potencialmente útiles eran activamente criticados, ridiculizados y algunos sufrieron daños severos en su reputación. (Quinn GA, Connolly R, ÓhAiseadha C, Hynds P, Bagus P, Brown RB, et al, 2025) (26)
La inquisición de Big Pharma estuvo permanentemente activa para asegurar el uso de sus productos.
"Es menester no ignorar que los medicamentos no siempre resultan útiles a los enfermos, y que habitualmente perjudican a las personas sanas" (Aurelio Cornelio Celso. De Re Medica, Libri II, siglo I a.C.).

Aulus Cornelius Celsus.
Charla Feliz. (Solo te cuento lo bueno).
Los estudios que se publican contienen, como vemos, mucha información sesgada. Uno de los sesgos, es el que evita referir los efectos negativos, de la medicación o el procedimiento.
Alguien lo ha descrito como “happy talk”, (charla feliz). Pooja Saini, Yoon K Loke y colaboradores, de la universidad de Liverpool, y de otras del Reino Unido, publicaron en 2014, una evaluación de revisiones sistemáticas, entre ellas de estudios Cochrane, que presentaban el sesgo de no reportar adecuadamente los efectos adversos. (reporting bias of harm). De los analizados, el 86% de la cohorte de estudios Cochrane, no incluían esos datos. El 76% de todas las revisiones sistemáticas de ensayos randomizados, no reportaban el principal efecto adverso del medicamento o procedimiento. Los autores concluyen:
“…The declaration of important harms and the quality of the reporting of harm outcomes, must be improved in both primary studies and systematic reviews”. (Saini, Pooja & Loke, Yoon, et al., 2014) (27)
Una revisión de investigadores de la Universidad de Yale, publicada en JAMA, analizando conflictos de interés en 1.140 publicaciones, encuentra que los estudios que la industria financia tienden a reflejar resultados favorables para la misma.
Cuando el financiador es el gobierno federal o entidades sin fines de lucro tal cosa no sucede. (Bekelman, Justin & Li, Yan & Gross, Cary., 2003) (28)
El ocultamiento de los datos de efectos desfavorables severos, se hizo evidente con los escándalos suscitados por las muertes por Vioxx (rofecoxib) y Rezulin (troglitazone).
Rofecoxib (Vioxx): Un popular antiinflamatorio y analgésico retirado en 2004 por el laboratorio fabricante y agencias regulatorias tras comprobarse que duplica el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Se calcula que causó decenas de miles de paros cardíacos y muertes de forma global.
Rezulin (troglitazone). Antidiabético. Por toxicidad hepática. Causó al menos 60 muertes por insuficiencia hepática aguda.
Cerivastatina (Baycol): Un medicamento para reducir el colesterol que fue retirado en 2001 luego de asociarse con casos fatales de rabdomiólisis (destrucción grave de fibras musculares) y falla renal.
Y las empresas lo sabían.
Tanto en Vioxx (de la empresa Merck) como en el de Rezulin (de Warner-Lambert), las investigaciones posteriores, juicios y filtraciones de correos internos demostraron que ambas compañías farmacéuticas tenían fuertes indicios y datos claros de la toxicidad de sus productos años antes de retirarlos del mercado, optando por priorizar el éxito comercial y minimizar los riesgos frente a los reguladores y el público.
En el caso de Rezulin, el revisor médico principal de la FDA en ese momento, el Dr. John Gueriguian, determinó en 1996, que el fármaco no era seguro para el hígado. Ante las presiones de la farmacéutica, la FDA lo apartó del caso y puso a otro revisor que aprobó el medicamento. En 1997, un año despues de su aprobación, en Inglaterra se retiró del mercado. En Estados Unidos se vendía demasiado bien. Y siguió hasta el 2000.
Una publicación de Lataster R, Parry P, en el 2025, señala: …documentos internos de empresas farmacéuticas que se hicieron públicos en juicios criminales, (en los que las empresas han sido condenadas a pagar 122 mil millones de dólares desde el año 2000), revelan que las empresas desarrollan narrativas para influir en algunos aspectos de la medicina. Favorecen sus productos, relativizan sus posibles daños, y exageran sus beneficios. Proveen además la mayor parte de los fondos de las entidades reguladoras que deben evaluar la evidencia y otorgar su aprobación. Lataster R, Parry P. 2025) (29)
Para seguir informándose sobre cómo las empresas mienten sobre sus productos, y llegar hasta la náusea, se puede leer a Carl Elliott, “Pharma Goes to the Laundry: Public Relations and the Business of Medical Education,” (Carl Elliott, 2004) (30)

Me guardo los datos. Oculto los Zombies.
Para evaluar claramente el beneficio de un medicamento o procedimiento los datos iniciales, los casos, es pertinente.
John B. Carlisle, en su descubrimiento de los que llama “Zombies”, estudios randomizados totalmente falsos (ya citado en anterior posteo), señala que fue posible porque muchos autores mostraron los datos iniciales. Definió como zombies, estudios totalmente carentes de sentido. (Carlisle JB.,2021) (31) Hasta hoy, las compañías farmacéuticas no aceptan poner en consideración los datos clínicos de sus estudios. Para evitar el riesgo de que se demuestre su condición zombie.
Y si hay un lugar lleno de zombies es la literatura médica. John Ioannidis considera que son centenares de miles los ensayos randomizados zombies que circulan. (Ioannidis JPA,2021) (32)
Las empresas controlan el saber, que se transforma en decisiones clínicas.
¿Cómo saben los médicos que lo que saben es verdadero? La formación de conocimiento es controlada por la industria farmacéutica, dada su fuerte influencia sobre la educación médica y la industria editorial médica.
Controla la producción y la diseminación del conocimiento médico gracias a su ubicuo aparato de legitimación simbólica global.
Las empresas bajo el disfraz de la medicina basada en la evidencia, les dicen a los médicos que es lo verdadero, y cuál medicamento de prescripción elegir, en cada encuentro con un paciente. Si la medicina tiene que estar basada en la evidencia y la evidencia está dirigida por el dinero y determinada por la industria, se genera un dilema insoluble.
Así sus ganancias suben y los costos de la atención médica crecen desmesuradamente. Los médicos no podemos determinar cuáles son los tratamientos realmente efectivos. Las drogas útiles, las peligrosas.
Convencidos o comprados, somos creyentes. Ayudamos con nuestra charla feliz, con nuestra confianza en la seriedad de las empresas. Finalmente escribimos las recetas.
Los precios de los medicamentos.
Los precios, tema tabú.
En febrero del 2024 el Comité de salud y Educación, del Senado de Estados unidos publicó un reporte acerca de los precios exorbitantes de los medicamentos en ese país. Se focaliza en tres compañías mayores: Johnson &Johnson, Merck y Bristol Myers Squibb. El informe revela como esas compañías han priorizado las ganancias sobre la salud del pueblo americano, con sus precios excesivos. (33) Parecían preocupados.
Finalmente, una anécdota entre curiosa y divertida, Elsevier.
Uno de los más sorprendentes episodios de marketing de Big Pharma, es el protagonizado por Merck, Sharp and Dohme. Se hizo público por The Australian un diario de Sídney, Australia, y poco después por The Scientist. (Grant, B. 2009) (34)
Merck pagó a la editorial Elsevier para crear algo que pareciera y se sintiera como una publicación revisada por pares, con el objeto de hacer propaganda de sus productos.
El episodio se conoció a raíz de un litigio iniciado por un paciente, Graeme Peterson, que sufrió un ataque cardíaco en 2003, contra Merck, por su producto Vioxx, ya mencionado.
Un médico australiano, George Jellinek revisó cuatro números publicados entre 2003-2004 de la revista Australasian Journal of Bone and Joint Medicine, y afirmó que un lector promedio podría fácilmente suponer que era una publicación genuina. …” solo una revisión cuidadosa de la misma permitía determinar que este Journal no lo era, sino solo una publicación de marketing de Merck.
La publicación no tenía presencia on line, ni estaba indexada. Pero las copias físicas estaban meticulosamente diseñadas con formato estándar y aspecto de revistas revisadas por pares. No publicaban investigaciones originales, solo reprints de artículos, sumarios y revisiones con conclusiones positivas para las drogas de Merck. Entre ellas Vioxx retirada en 2004 por su toxicidad y Fosamax.
Elsevier, empresa que tiene una cartera enorme de revistas científicas, inició un sumario interno. En mayo del 2009 el CEO de Elsevier Health Sciences División, Michael Hansen dio un comunicado oficial admitiendo que su oficina en Australia había producido cinco títulos falsos como revistas médicas.:
1. Australasian Journal of Bone and Joint Medicine
2. Australasian Journal of General Practice
3. Australasian Journal of Neurology
4. Australasian Journal of Cardiology.
5. Australasian Journal of Cardiovascular Medicine
Estas eran distribuidas en forma de obsequio a los médicos. La suma que Merck pago a Elsevier no ha sido aclarada. Merck no creyó necesario dar explicaciones.
Elsevier afirmó que se trataba de un incidente aislado, iniciado por personal local de la empresa en Australia, que en esa fecha ya no pertenecían a la compañía. Y que habían establecido nuevas políticas internas para evitar futuras situaciones similares. Entre otras muchas, Elsevier publica The Lancet.

Esta imagen ilustra, en el British Medical Journal la publicación de R. Smith. (1)
Smith R. Medical journals and pharmaceutical companies: uneasy bedfellows. BMJ. 2003 (1)
Conclusión.
Creo que las reflexiones de Raphael Lataster y Peter Parry, sobre la existencia de un paradigma en la medicina académica que refleja la influencia creciente de la industria farmacéutica en el ámbito de la salud, creando una narrativa dominante. Reflexiones que sirven como conclusión. Dicen:
“En los últimos 50 años la influencia de la industria farmacéutica ha crecido enormemente. Esto se refleja en una narrativa compartida por la academia y las publicaciones médicas, los más prestigiosos Journals, que se adhieren a ella. Esta dinámica limita el progreso científico, suprime frecuentemente la existencia de aspectos iatrogénicos de los productos de las empresas. Desconoce los beneficios de otras alternativas, como drogas no patentables, o intervenciones terapéuticas diferentes a las aceptadas. Los journals deberían adoptar una política más abierta a manuscritos que sugieran alternativas contrarias a las dominantes. Respetando siempre los métodos científicos y sus valores.” (Lataster R, Parry P., 2025) (28)
Referencias34 citas
1. Smith R. Medical journals and pharmaceutical companies: uneasy bedfellows. BMJ. 2003) (1)
2. Smith R. Medical journals are an extension of the marketing arm of pharmaceutical companies. PLoS Med. 2005 May;2(5):e138. doi: 10.1371/journal.pmed.0020138. Epub 2005 May 17. PMID: 15916457; PMCID: PMC1140949
3. Smith, Richard. (2006). The Trouble with Medical Journals. Journal of the Royal Society of Medicine. 99. 115-9. 10.1258/jrsm.99.3.115.
4. Smith R. Peer review: a flawed process at the heart of science and journals. J R Soc Med. 2006 Apr;99(4):178-82. doi: 10.1177/014107680609900414. PMID: 16574968; PMCID: PMC1420798.
5. Lundh A, Barbateskovic M, Hróbjartsson A, Gøtzsche PC. Conflicts of interest at medical journals: the influence of industry-supported randomised trials on journal impact factors and revenue - cohort study. PLoS Med. 2010 Oct 26;7(10):e1000354. doi: 10.1371/journal.pmed.1000354.
6. Lundh, Andreas & Krogsbøll, Lasse & Gøtzsche, Peter. (2012). Sponsors’ participation in conduct and reporting of industry trials: A descriptive study. Trials. 13. 146. 10.1186/1745-6215-13-14
7. Horton, R., The Dawn of McScience. The New York Review of Books, March 11, 2004
8. Stamatakis E, Weiler R, Ioannidis JP. Undue industry influences that distort healthcare research, strategy, expenditure and practice: a review. Eur J Clin Invest. 2013 May;43(5):469-75. doi: 10.1111/eci.12074. Epub 2013 Mar 25. PMID: 23521369.
9. Marcia Angell "Drug Companies & Doctors: A Story of Corruption", The New York Review of Books July 15, 2004
10. Marcia Angell, “The Truth about drug companies” Penguin. Random House Published on Aug 09, 2005.
11. Ioannidis, J.P.A. (2016), The Mass Production of Redundant, Misleading, and Conflicted Systematic Reviews and Meta-analyses. The Milbank Quarterly, 94: 485-514. https://doi.org/10.1111/1468-0009.12210
12. Wouters OJ. Lobbying Expenditures and Campaign Contributions by the Pharmaceutical and Health Product Industry in the United States, 1999-2018. JAMA Intern Med. 2020 May 1;180(5):688-697. doi: 10.1001/jamainternmed.2020.0146. PMID: 32125357; PMCID: PMC7054854
13. Moynihan R, Albarqouni L, Nangla C, Dunn AG, Lexchin J, Bero L. Financial ties between leaders of influential US professional medical associations and industry: cross sectional study. BMJ. 2020 May 27;369:m1505. doi: 10.1136/bmj.m1505. PMID: 32461201; PMCID: PMC7251422
14. Davis LC, Diianni AT, Drumheller SR, Elansary NN, D'Ambrozio GN, Herrawi F, Piper BJ, Cosgrove L. Undisclosed financial conflicts of interest in DSM-5-TR: cross sectional analysis. BMJ. 2024 Jan 10;384: e076902. doi: 10.1136/bmj-2023-076902. PMID: 38199616; PMCID: PMC10777894.
15. Sayed A, Ross JS, Mandrola J, Lehmann LS, Foy AJ. Industry Payments to US Physicians by Specialty and Product Type. JAMA. 2024 Apr 16;331(15):1325-1327. doi: 10.1001/jama.2024.1989. PMID: 38546577; PMCID: PMC10979352.
16. Lynn Payer, Disease-Mongers: How Doctors, Drug Companies, and Insurers Are Making You Feel Sick, Wiley 1992.
17. Moynihan R, Heath I, Henry D. Selling sickness: the pharmaceutical industry and disease mongering. BMJ. 2002 Apr 13;324(7342):886-91. doi: 10.1136/bmj.324.7342.886. PMID: 11950740; PMCID: PMC1122833.
18. Moynihan R, Doust J, Henry D. Preventing overdiagnosis: how to stop harming the healthy. BMJ. 2012 May 28;344: e3502. doi: 10.1136/bmj. e3502. PMID: 22645185.
19. Morell Sixto, M.E., Martínez González, C., & Quintana Gómez, J.L.. (2009). Disease mongering, el lucrativo negocio de la promoción de enfermedades. Pediatría Atención Primaria, 11(43), 491-512. Recuperado en 21 de septiembre,2026,dehttp:// scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1139- 76322009000400011&lng=es&tlng=es.
20. Vara, Ana. (2008). Cómo medicalizar la vida diaria: la creación de enfermedades o “disease mongering”. Evidencia, actualización en la práctica ambulatoria. 11. 10.51987/evidencia. v11i5.5847
21. Wiggins, B, Barac, A, Benziger, C. et al. 2026 Dyslipidaemia Guideline- at-a-Glance. JACC. 2026 May, 87 (19) 2617–2623.https://doi.org/10. 1016/j.jacc.2026.02.4872
22. Wegwarth O, Gigerenzer G. Overdiagnosis and Overtreatment: Evaluation of What Physicians Tell Their Patients About Screening Harms. JAMA Intern Med. 2013;173(22):2086–2088. doi:10.1001/jamainternmed.2013.10363
23. Clinckemaillie M, Scanff A, Naudet F, Barbaroux A. Sunshine on KOLs: assessment of the nature, extent and evolution of financial ties between the leaders of professional medical associations and the pharmaceutical industry in France from 2014 to 2019: a retrospective study. BMJ Open. 2022 Feb 2;12(2):e051042. doi: 10.1136/bmjopen-2021-051042. PMID: 35110312; PMCID: PMC8811544.
24. Ioannidis JPA. Professional Societies Should Abstain from Authorship of Guidelines and Disease Definition Statements. Circ Cardiovasc Qual Outcomes. 2018 Oct;11(10): e004889. doi: 10.1161/CIRCOUTCOMES.118. 004889. PMID: 30354582.
25. Helou V, Mouzahem F, Makarem A, Noureldine HA, El-Khoury R, Al Oweini D, Halak R, Hneiny L, Khabsa J, Akl EA. Conflict of interest and funding in health communication on social media: a systematic review. BMJ Open. 2023 Aug 14;13(8):e072258. doi: 10.1136/bmjopen-2023-072258. PMID: 37580091; PMCID: PMC10432670.
26. Quinn GA, Connolly R, ÓhAiseadha C, Hynds P, Bagus P, Brown RB, Cáceres CF, Craig C, Connolly M, Domingo JL, Fenton N. et al. What Lessons can Be Learned from the Management of the COVID-19 Pandemic? Int J Public Health. 2025 May 30; 70:1607727. doi: 10.3389/ijph.2025.1607727. PMID: 40529997; PMCID: PMC12171511.
27. Saini P, Loke YK, Gamble C, Altman DG, Williamson PR, Kirkham JJ. Selective reporting bias of harm outcomes within studies: findings from a cohort of systematic reviews. BMJ. 2014 Nov 21;349: g6501. doi: 10.1136/bmj. g6501. PMID: 25416499; PMCID: PMC4240443
28. Bekelman JE, Li Y, Gross CP. Scope and impact of financial conflicts of interest in biomedical research: a systematic review. JAMA. 2003 Jan 22- 29;289(4):454-65. doi: 10.1001/jama.289.4.454. PMID: 12533125.
29. Lataster R, Parry P (January 23, 2025) Amid Growing Evidence of Conflicts of Interest and Obdurate Groupthink in Medical Journals, Researchers Must Entertain Contrarian Ideas. Cureus 17(1): e77895. doi:10.7759/cureus.77895
30. Carl Elliott, “Pharma Goes to the Laundry: Public Relations and the Business of Medical Education,” Hastings Center Report 34, no. 5 (2004): 1823.
31. Carlisle JB. False individual patient data and zombie randomised controlled trials submitted to Anaesthesia. Anaesthesia. 2021 Apr;76(4):472-479. doi: 10.1111/anae.15263. Epub 2020 Oct 11. PMID: 33040331.
32. Ioannidis JPA. Hundreds of thousands of zombie randomised trials circulate among us. Anaesthesia. 2021 Apr;76(4):444-447. doi: 10.1111/anae.15297. Epub 2020 Oct 30. PMID: 33124075.
33. U.S. Senate Committee on Health, Education, Labor, and Pensions. (2024, 6 de febrero). Majority staff report revealing Big Pharma’s business model. senate.gov.
34. Bob Grant, The Scientist, Apr 29, 2009
Todas las partes de “En el Mar de la Incertidumbre”
- En el “Mar de la Incertidumbre”. En medicina. Primera parte. La trama de la desinformación médica.
- En el “Mar de la Incertidumbre”. En Medicina. Parte II. La crisis de reproducibilidad. El efecto declinación.
- En el Mar de la Incertidumbre. En Medicina. Parte III. Las revistas prestigiosas. La industria farmacéutica. (está leyendo esta)
- En el Mar de la Incertidumbre. En Medicina. Parte IV. Estudios fraudulentos. Revistas predatorias. Paper mills.