
Longevidad y Dieta · parte 1 de 3
Longevidad y Dieta I
18 de enero de 2023·42 min de lectura·Dieta, ayuno y ejercicio
Longevidad y Dieta. | Parte I.
O el “conundrum” de las dietas.
La etimología de la palabra inglesa “conundrum”, no está claramente definida, pero se trata de un término cada vez más usado internacionalmente, para ilustrar algo difícil o imposible de resolver.
Elegir una dieta para la longevidad puede ser difícil. Hay opiniones encontradas. Hay opiniones extremas. Algunos infrecuentes consensos.
Esta es una continuación del post “Longevidad”. Ese posteo prometía:
Para lograr más años, y años saludables, consideraremos el efecto de:
La restricción calórica, el ayuno y el ciclo circadiano. (temas tratados en ese posteo)
La dieta apropiada.
El ejercicio físico y la hormesis.
Suplementos nutricionales y drogas que pueden favorecer la longevidad.
Corresponde seguir con el tema de la dieta apropiada, es decir Dieta y Longevidad.
Al revisar la bibliografía y sus contradicciones, (el conundrum), me pareció oportuno dividir el tema en tres posteos.
Primera parte:
Las mitades de la biblioteca.
Una advertencia fundamental. “Caveat emptor”.
Dietas consideradas saludables:
Mediterránea.
Paleolítica.
El problema “Light, Diet”
El azúcar.
Conclusiones. Es el resumen de todos los posteos del tema, para quienes quieran terminar de leer en ese punto.
Luego, para pensar acerca de dos posturas opuestas:
Segunda parte.
Reflexiones sobre el carnivorismo.
Tercera parte.
Reflexiones sobre el Vegetarianismo y el Veganismo.

Primera Parte.
Las mitades de la biblioteca.
Comer poco y ayunar, es el comienzo de una conducta favorable a la longevidad, lo expresamos en el post “Longevidad”.
Ahora deberíamos analizar la elección de los nutrientes: hidratos de carbono, proteínas y grasas. Alimentos de origen animal, de origen vegetal, o de ambas clases.
Este es un terreno de muchas controversias. La literatura sobre las dietas, mejores y peores, es inmensa.
Carnívoros, vegetarianos y veganos, mediterráneos, paleolíticos. Pocos acuerdos, siempre diferencias.
Cada bando dispone de una colección de publicaciones que favorecen su postura. El otro bando puede esgrimir igual número de “papers” favorables.
Caveat emptor, (“el comprador asume el riesgo”).
Lo primero a considerar, a mi juicio, es que sabemos poco. Prima la ignorancia.
Lo segundo es que el Life Span, la totalidad de los años que vamos a vivir, parece depender de la genética. Los más longevos, los centenarios, lo son por su genética.
El sentido de buscar la mejor dieta, es alargar nuestro Health Span, estar saludables hasta una edad avanzada, no morir prematuramente, y tal vez lograr algunos años extra.
Veamos ahora el porqué de nuestra ignorancia, de nuestras dudas.
Estudios basados en cuestionarios.
John Ioannidis, el implacable critico de las publicaciones dudosas, afirma en: Ioannidis JP. Implausible Results in Human Nutrition Research. BMJ. 2013. (1)
“La investigación en nutrición humana, ha sido criticada en numerosas ocasiones, en especial por las afirmaciones basadas en estudios de observación.
La ingesta de nutrientes por las personas, es notoriamente difícil de establecer con el método de los cuestionarios, usado en la mayoría de los estudios.
Una evaluación reciente, demuestra que, en el National Health and Nutrition Examination Survey, (el NHANES III):
En dos tercios de los participantes, de acuerdo al cuestionario que habían respondido, su ingesta de energía era incompatible con la vida.” (Archer E, Hand GA, Blair SN., 2013) (2)
Estos estudios se hacen pidiendo a las personas que contesten cuestionarios, acerca de lo que comen y no comen, cantidades y momentos. Sobre esas respuestas se basarán los resultados.
Admitamos que nuestros recuerdos acerca de lo que hemos comido, son confusos. Tampoco tenemos claro que comeremos mañana. Si nos preguntan cuántas veces comimos, o comeremos, carne, vegetales o frutas, en los últimos o próximos, tres meses, es improbable que respondamos con certeza.
De ahí que el resultado de estos estudios es impreciso y muy variable entre unos y otros. (Archer E, Pavela G, Lavie CJ., 2015) (3)
Estos autores insisten, categóricamente, que todo lo que se afirme en base a tales cuestionarios, es inadmisible.
Si es inadmisible, no queda tema para hablar, la mayoría de los estudios son epidemiológicos, y fueron precedidos por un cuestionario acerca de hábitos alimenticios. Luego, las personas interrogadas son seguidas por años. Suponiendo, entre otras cosas, que siguen comiendo siempre lo mismo.
Opiniones en fervorosa defensa de los cuestionarios, afirman lo contrario. Que son veraces, que reflejan la realidad y que son confiables. (Walter C Willett, Eric B Rimm, Frank B Hu., 2017) (4)
Los estudios observacionales.
Con los cuestionarios se hacen los estudios, que son observacionales. Stanley Young y Alan Carr, evaluaron afirmaciones de alrededor de 50 estudios observacionales, sobre alimentos y dietas.
Encontraron que el 100% no pudo ser replicado. Cinco de ellos eran estadísticamente significativos, pero en la dirección opuesta.
Señalan: “… cualquier afirmación en base a estudios de observación es probablemente falsa. Preocupante, pero real. El café causa cáncer de páncreas, la personalidad tipo A, ataques cardíacos, las mujeres que desayunan cereales dan a luz más niños varones. Todos estudios de observación, si se los intenta replicar no se consigue. (Young, S. & Karr, A., 2011) (5).
Ver, asimismo, este sugestivo titulo: “Is everything we eat associated with cancer? A systematic cookbook review” (Schoenfeld JD, Ioannidis JP., 2013) (6)
Esto hace que constantemente aparezcan datos a favor o en contra de tomar café, o té verde, o usar especias, o evitarlo. El desayuno es fundamental, o el desayuno es innecesario. O sobre si o no, comer huevos. Para el general desconcierto.
Las industrias.
Además, influyen las industrias. Hay intereses económicos en favor y en contra del carnivorismo, del vegetarianismo y de otras muchas cosas. En favor del desayuno con cereales y en contra de quienes opinan que el desayuno es prescindible. Comer carne para algunos es peligroso, para otros indispensable y fortalece.
El ayuno intermitente y saltear el desayuno es mortal, según un estudio reciente, publicado por la revista Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics. (Sun Y, Rong S, Liu B, 2022) (7)
Tuvo amplia repercusión en los medios argentinos, en estos días.
Los antecedentes de este Journal, y de la Academy of Nutrition and Dietetics, no son óptimos, como lo señala esta otra publicación:
The corporate capture of the nutrition profession in the USA: the case of the Academy of Nutrition and Dietetics. (Carriedo A, Pinsky I, Crosbie E, Ruskin G, Mialon M., 2022) (8)
Se refiere a que las industrias alimenticias, financian a esta Academia y sus publicaciones.
Muchos investigadores, asi como algunas Universidades, (Harvard entre ellas), reciben fondos de las industrias. Publican luego investigaciones, a veces sesgadas, en favor del sponsor.
Por muchos años, la industria del azúcar otorgó fondos para investigaciones que demonizaran las grasas, y negaran la influencia negativa del azúcar.
Y lo lograron. (Kearns CE, Schmidt LA, Glantz SA., 2016) (9) (Bes-Rastrollo M, Schulze MB, Ruiz-Canela M, Martinez-Gonzalez MA., 2013) (10)
Estas prácticas persisten. (Lauber K, Rutter H, Gilmore AB., 2021) (11)

Dietas consideradas saludables.
Las dietas que evaluamos a continuación, y sus efectos favorables sobre la salud, son la que en este momento tienen el mayor consenso. Son el mainstream, la corriente principal de las opiniones. No faltan quienes están en desacuerdo.
Dieta Mediterránea.
La designación “dieta mediterránea” se produce en los años 70, del siglo pasado.
El término se debe a Ancel Keys, un fisiólogo norteamericano, por los resultados de su estudio epidemiológico “The Seven Countries Study”.
Incluyó en el mismo 4 cohortes del Mediterráneo: Creta y Corfú en Grecia, Dalmacia en Croacia y Montegiorgio en Italia.

En 1970, la dieta en Grecia, tenía el más alto nivel de consumo de aceite de oliva y frutas. En Dalmacia, el mayor consumo de pescado, y en Italia el de vegetales. Las 4 cohortes presentaban baja incidencia de enfermedad cardiovascular. (Keys, A, Menotti, A, Karvonen, M J, Aravanis C, Blackburn H, et al.,1986) (13)
Eran dietas bajas en grasas saturadas, lo que fue suficiente para que Keys anatematizara las grasas y generara su teoría acerca de la causa de la aterosclerosis. Se olvidaba, entre otros países, de Francia, gran consumidor hasta hoy, de grasas saturadas, y con muy baja incidencia de enfermedad cardiovascular.
Decir “dieta mediterránea” implica la existencia de ciertas características de las dietas de algunos países mediterráneos. Antes de la invasión de centros de comida rápida y supermercados repletos de procesados.
Se refiere a los hábitos dietéticos seguidos desde siempre, por los habitantes de la cuenca mediterránea, Creta, Grecia, el sur de Italia, parte de España. No todos los países mediterráneos. Esencialmente era una dieta frugal, seguida en las comunidades rurales pobres, de estas regiones.
Estas dietas frugales, obligadas por la pobreza, consistían en legumbres, cereales integrales, frutas y verduras, frutos secos, ocasionalmente carne de cerdo, de aves y pescado. Escasos lácteos, aceitunas, aceite de oliva, y vino con las comidas. Estas poblaciones tenían ocupaciones donde el ejercicio físico era muy importante.
En las comunidades griegas, que profesan la confesión cristiana ortodoxa, son frecuentes los ayunos y la restricción de proteínas. Se prohíbe el consumo de lácteos, huevos, pescado y carnes, durante largos períodos. El ayuno y la restricción de proteínas favorecen la longevidad.
Estas restricciones se practicaban, y hoy muchos practican, por 40 días antes de la Navidad, 48 días antes de Pascua, los 15 primeros días de agosto, antes de la Asunción. Además, se espera que, en estos períodos, se ayune los miércoles y viernes. En conjunto, la restricción dietética se practica durante 180 a 200 días al año. En esos periodos disminuye además el consumo de calorías. En general la mayoría de las personas son delgadas, o lo eran.
(Trepanowski, J Canale, R., et al., 2011) (14)
Se mencionan como parte de estas dietas, los cereales integrales. Una persona de la Sicilia rural, emigrado a la Argentina despues de la Segunda Guerra Mundial, al preguntarle yo, si en Sicilia comían pan integral o cereales integrales, me miró con asombro. Jamás, me dijo: “harina blanca para las pastas y solo pan blanco”, además, según él, la harina blanca siciliana era superior a cualquier otra. Me dejó desconcertado.
El estudio Predimed.
El estudio Predimed, sugiere que la dieta mediterránea: “vegetales, frutas, cereales integrales, aceite de oliva, legumbres, frutos secos, pescado, poca carne roja y pocos lácteos, pocos dulces y una copa de vino con las comidas”, es beneficiosa para la salud. Redujo los eventos cardiovasculares en un 30%. (Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J. et al., 2018). (15)
Este estudio inicialmente se publicó en 2013, fue retractado, por errores en los datos, y luego publicado de nuevo en 2018, con modificaciones. Ambas publicaciones en el New England Journal of Medicine. Revista en la que publicar se supone difícil.
Eran personas mayores, con factores de riesgo. El grupo control siguió una recomendación standard, la dieta baja en grasas saturadas.
La conclusión de este estudio fue: “...En personas con alto riesgo cardiovascular la asignación a una dieta mediterránea, suplementada con aceite de oliva virgen, o con frutos secos, fue seguida de una disminución de eventos cardiovasculares, en comparación con una dieta baja en grasas”.
En el grupo frutos secos, las personas debían consumir a diario 30 gramos, (15 gr. de nueces, 7.5 gr. de avellanas y 7.5 de almendras). Se entregaban frutos secos a un grupo, y un litro de aceite de oliva virgen por semana, al otro grupo.
Se considera que, básicamente, sus conclusiones son correctas. El estudio fue financiado entre otros, por la California Walnut Comission.
Muchos estudios se han agregado ponderando la dieta mediterránea, en la prevención de los ACV, la diabetes, el síndrome metabólico y el cáncer.
Uno de los primeros sobre esta dieta, fue el “Lyon Diet Heart Study”, de prevención secundaria, en pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio.
Fue realizado asignando un grupo a dieta mediterránea, suplementada con ácido alfa-linolénico y otro a una dieta “prudente”. Durante un período de 27 meses, los eventos coronarios y la mortalidad se redujeron en un 70%, en el grupo de dieta mediterránea suplementada.
Los participantes del grupo experimental recibieron instrucciones para seguir una dieta mediterránea, y se les agregó una margarina de aceite de canola, que aportaba 0.5 grs. diarios de ALA. ácido alfa-linolénico. (de Lorgeril M., Salen P., Martin J. L., Monjaud I., Delaye J., et al., 1999) (16)
Ver para ampliar datos favorables a la dieta mediterránea: (Trichopoulou, A., Martínez-González, M., et al., 2014) (17) (Sofi, F., Abbate, R., Gensini, G. F., and Casini, A., 2010) (18) (Tosti V, Bertozzi B, Fontana L., 2018) (19)
Y más recientes (Gensous N, Garagnani P, Santoro A., et al., 2020) (20) (Finicelli M, Di Salle A, Galderisi U, Peluso G., 2022) (21)
La propuesta mediterránea de Valter Longo.
Valter Longo, investigador reconocido en temas de envejecimiento, con muchos estudios publicados en revistas de prestigio, sugiere, como dieta de la longevidad, una variante estricta de dieta mediterránea.
“La dieta de la longevidad incluye limitar el consumo de calorías, es decir adoptar una moderada restricción calórica. Restringir el consumo de proteínas y metionina, con una dieta basada fundamentalmente en verduras y legumbres, cereales integrales y pescado. Esta dieta redunda en una disminución de la insulina, favorece el mantenerse delgado, y reduce la actividad de IGF-1 y TOR.”
(Longo Valter. The Longevity Diet, 2019) (22)
En su página web leemos:
“…Comer vegano casi totalmente, más un poco de pescado, no más de dos o tres veces por semana. Elegir pescado, crustáceos y moluscos con alto contenido de ácidos grasos Omega-3 y alto contenido de vitamina B12, (salmón, anchoas, sardinas, bacalao, trucha, besugo, almejas, camarones).Prestar atención a la calidad, elegir con bajo contenido de mercurio. Si usted es menor de 65 años mantenga el consumo de proteínas en 0.6-0.7 gr.-Kg., de peso corporal. Si tiene más de 65 años, aumente un poco la cantidad de proteínas, con pescado, carnes blancas, huevos, queso de cabra (sic), para preservar masa muscular. Las legumbres deben ser la mayor fuente de proteínas. Mínimo consumo de carne roja, quesos y dulces. Todo tipo de verduras con abundante aceite de oliva. Cereales integrales. Agregue un comprimido multivitamínico 3 veces por semana. Trate de comer en una ventana de tiempo desde las 8 a.m. hasta las 8 p.m. Evite comer en las 3 horas previas al acostarse”.
En contra de la opinión férrea de la mayoría de los médicos y nutricionistas, enemigos de las vitaminas, admite que pueden existir carencias vitamínicas. Aconseja un polivitamínico día por medio. Aún con una dieta, que esa mayoría califica como la más saludable que pueda existir. Un aplauso para Valter.

Frutas y verduras.
Diversos estudios y metaanálisis, insisten en la importancia de la ingesta de frutas y verduras para la salud.
Por ejemplo, el de (Dagfinn Aune, Edward Giovannucci, Paolo Boffetta, et al., 2017) (23), que concluye: “el consumo de frutas y verduras se asocia con reducido riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer y mortalidad por todas las causas. Estos resultados sugieren que debe recomendarse su consumo, como forma de prevenir enfermedades y mortalidad prematura...”
Estos mismos autores se refieren al consumo de “…cereales integrales, para reducir la mortalidad por todas las causas, respiratorias, infecciosas, diabetes, cardiovasculares, cáncer y otras.
La reducción en el riesgo se observa con un consumo de 210 a 225 gramos por día, equivalentes a 7 servings, (porciones), diarios. El consumo de pan integral, cereales integrales para el desayuno, o el agregado de salvado de trigo, todos reducen el riesgo. No hay beneficio aparente con cereales refinados o arroz”.
“…los resultados apoyan fuertemente las recomendaciones de aumentar el consumo de granos integrales a la población, para reducir el riesgo de enfermedad crónica y mortalidad prematura”. Una verdadera panacea. (Aune, D, Keum N., Giovanucci E., et al., 2016) (24)
Una referencia necesaria, porque forma parte de las opiniones generalizadas, es al “Índice de Comida Saludable Alternativo” (Alternate Healthy Eating Index, AHEI). Creado por la Harvard T.H. Chan School of Public Health.
Ver, (Stephanie E. Chiuve, Teresa T. Fung, Eric B. Rimm, Frank B. Hu., et al., 2012) (25). Según estos autores cuanto más nos acerquemos a un alto puntaje en este índice, más reduciremos la posibilidad de padecer la mayoría de las enfermedades crónicas, las cardiovasculares y el cáncer.
Aconsejan:
5 porciones diarias de vegetales y cuatro de frutas.
Cinco a 6 porciones diarias de cereales integrales.
Frutos secos, legumbres y tofu.
Pescado.
Grasas saludables, menciona los aceites de oliva, canola, maní y cártamo.
Entre los 210 gramos de cereales del estudio de Dagfinn Aune, y estas recomendaciones, habrá que hacer comidas frecuentes.
En otra publicación (Fadnes LT, Økland J-M, Haaland ØA, Johansson KA., 2022) (26), estiman la elección de los nutrientes y su efecto en la longevidad: “Estimating impact of food choices on life expectancy: A modelling study”
“Nuestra metodología utiliza metaanálisis, datos del estudio Global Burden of Disease y tablas de vida”, … “presentamos estimaciones para una dieta optimizada y una dieta posible, (feasibility diet).
Una dieta óptima tiene un sustancial aumento del consumo de granos, legumbres, pescado, frutas y vegetales, incluyendo un puñado (a handful) de frutos secos. Es reducida en carnes rojas, carnes procesadas, bebidas endulzadas y granos refinados. Una dieta posible es un punto medio entre la optimizada y la dieta típica occidental”.
Aseguran que podemos ganar 10 años de vida, si iniciamos a los 20 años, y 8 años, si iniciamos a los 60 años, una dieta con predominio de legumbres, granos enteros y frutos secos, limitada en carnes rojas y carnes procesadas. Aun iniciada a los 80 años permitiría ganar 4 años de vida.
Cereales integrales.
Los partidarios de la dieta Mediterránea, el estudio Predimed, el experto Valter Longo, Harvard y su Escuela de Salud Pública y muchos otros, incluyen cereales integrales en sus recomendaciones. Serían esenciales.
Los cereales, aunque sean integrales, implican elevado consumo de hidratos de carbono, lo cual a menudo complica cualquier esfuerzo para mantener el peso normal.
A eso, tal vez agregar, la alergia al gluten no celíaca, más frecuente de lo que se admite. (Fasano A, Sapone A, Zevallos V, Schuppan D., 2015) (27) (Sergi, C., Villanacci, V. & Carroccio, A., 2021) (28) (Khan A, Suarez MG, Murray JA., 2020) (29)
La condición celíaca, por otra parte, tiene una presentación proteiforme, desde las obvias diarreas, al retardo en el crecimiento, osteoporosis o infertilidad. O síntomas psiquiátricos puros. Es de difícil diagnóstico. Por cada caso diagnosticado de enfermedad celíaca, hay un promedio de cinco casos sin diagnosticar. Puede aparecer en cualquier etapa de la vida. Más del 70% de los nuevos pacientes, son diagnosticados después de los 20 años. Afecta más a mujeres que a hombres.
Tambien a considerar, es que no fueron alimentos en la era paleolítica, y la presencia en ellos de antinutrientes. Las virtudes de los cereales integrales están sobrevaluadas.
La era Paleolítica y la Paleo Dieta.

Bisonte Magdaleniense polícromo. Museo de Altamira, foto D. Rodríguez.
La era paleolítica se refiere al periodo de la historia que comienza hace 2 millones de años y se desenvuelve hasta la era Neolítica. Esta comienza hace 9 a 10.000 años, cuando el Homo Sapiens comienza a cultivar plantas y domesticar animales. El Neolítico comienza con la agricultura.
La dieta paleolítica ha ganado popularidad en las últimas décadas. La publicación de Stanley Boyd Eaton y Melvin Konner, en el New England Journal of Medicine, dio comienzo al interés por este tipo de dieta. (Eaton SB, Konner M., 1985) (30)
Muchas publicaciones se agregaron, y la dieta se hizo ampliamente conocida y es practicada, con alternativas, por muchas personas. (Eaton, S. B., S. B. Eaton 3rd, and M. J. Konner., 1997) (31) (O'Keefe JH Jr., Cordain L, 2004) (32) (Cordain, Loren, S. Boyd Eaton, Anthony Sebastian, et al., 2005) (33) (Eaton, S. Boyd., 2006) (34)
Estos autores afirman que, el régimen más saludable, para mantener el peso y reducir las enfermedades crónicas, es una dieta similar a la que consumían los humanos en la época Paleolítica.
Suponen que, en ese tiempo, previo a la agricultura, se consumían más vegetales y frutas que en la época actual. Más fibra, más proteínas de origen animal, más ácidos grasos omega-3, menos grasas saturadas y menos sodio. Más vitaminas y minerales.
A su vez, no se consumían cereales, legumbres, papas, leche y derivados, y azúcar, excepto miel, ocasionalmente.
Los paleo-antropólogos han encontrado restos de dátiles en la dentadura de Neandertales. Varias de las frutas actuales han estado por milenios en la naturaleza. Hay evidencia de la existencia de higos, aceitunas, ciruelas, naranjas y peras, en diversas regiones.
Una publicación de científicos israelíes, da cuenta del hallazgo de restos de plantas, parte de la dieta de pobladores que vivieron aproximadamente hace 780.000 años. En Benot Ya'aqov (Israel), un área anegadiza. Se encontraron en el sitio, instrumentos de piedra, de la llamada industria achelense.
Más de 55 variedades de plantas, incluyendo frutas, semillas, frutos secos, raíces y hojas. Estos consumos se asocian con restos de animales terrestres y fauna acuática. Estos pobladores conocían el fuego, cocinaban los alimentos y poseían utensilios de piedra.
Implicado en estos hallazgos, es el hecho indudable que estas personas conocían bien el ambiente, habían aprendido a distinguir lo comestible, y estaban bien adaptados en cuanto a la subsistencia. (Melamed Y, Kislev ME, Geffen E, Lev-Yadun S, Goren-Inbar N, 2016) (35)
Dieta y Genes.
La dieta paleolítica se basa en la idea de que nuestros genes no están adaptados a las dietas que surgieron con la agricultura. La agricultura hizo disponibles cereales y legumbres. Comenzó la cría de animales y la posibilidad de obtener su leche.
Alimentos que no serían adecuados a nuestros genes y darían lugar a la obesidad, la diabetes, la enfermedad cardiovascular y otros padecimientos de la vida moderna.
Cereales y legumbres no fueron alimentos humanos de alguna relevancia, antes de la agricultura.
Cereales y legumbres, a su vez, son la base de las dietas vegetarianas y en especial veganas, que las califican como excelentes alimentos. Fuente de proteínas, vitaminas, magnesio, potasio, hierro. Altas en fibras.
El razonamiento paleolítico, en el otro extremo de la biblioteca, las acusa de poseer sustancias que son antinutrientes, que interfieren con la absorción de los minerales. Presentan además las legumbres, componentes tóxicos, como las lectinas, saponinas, fitatos, taninos, isoflavonas, inhibidores de las proteasas, rafinosa, y glucósidos cianogénicos. (Samtiya, M., Aluko, R.E. & Dhewa, T., 2020) (36)
Las más cuestionadas son las lectinas, una clase de glicoproteínas presentes en muchas plantas, en especial en las legumbres crudas y en granos enteros como el trigo. En tomates, papas, berenjenas y en el maní, también abundan las lectinas.
En el intestino se unen a las proteínas de la mucosa y pueden afectar la estructura de la pared intestinal. Los porotos poseen una lectina que se denomina fitohemaglutinina. La fitohemaglutinina es una lectina ampliamente distribuida entre las legumbres, incluida la soja.
Las lectinas producirían en algunas personas, el llamado “intestino permeable”. Este es un cambio en la estructura de la mucosa, que permite el paso de bacterias y toxinas. (Wang Q, Yu LG, Campbell BJ, Milton JD, Rhodes JM, 1998) (37)
El intestino permeable se ha considerado causal de enfermedades autoinmunes. (Fasano A., 2012) (38)
Un estudio que evalúa la presencia y reactividad de los anticuerpos generados contra las lectinas y su efecto sobre los tejidos humanos observa:
“…La prevalencia de anticuerpos contra lectinas en la sangre de 500 personas sanas variaba entre el 12 y 16% (IgG), 9.7-14.7% (IgA), 12-18% (IgM), 7.8-14.6% (IgE)”. Y concluye “… podemos afirmar, en base a nuestros resultados que, en individuos intolerantes a lectinas y aglutininas, el pasaje de estos antígenos de las plantas a la circulación, pueden causar serios problemas, incluyendo trastornos autoinmunes. (Vojdani A, Afar D, Vojdani E., 2020) (39)
Loren Cordain, relaciona las lectinas con la artritis reumatoidea. (Cordain L, Toohey L, Smith MJ, Hickey MS., 2000) (40)
Una publicación en favor de los antinutrientes de las legumbres, señalando ciertos aspectos positivos de sus efectos es: (Geraldo R, Santos CS, Pinto E, Vasconcelos MW, 2022) (41)
Otra, que trata de los intentos de modificar genéticamente las legumbres, para disminuir la concentración de antinutrientes, es: (Cominelli E, Sparvoli F, Lisciani S, Forti C, et al., 2022) (42)
El remojo prolongado y el hervido prolongado de las legumbres, puede eliminar una parte importante de lectinas. Aun así, hay personas que toleran mal las legumbres.
El maní es una legumbre, abunda en lectinas. El aceite de maní es aterogénico, se utiliza en el laboratorio para producir aterosclerosis en animales, con fines de estudio.
El día 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó (resolución A/RES/68/231) el año 2016, como el Año Internacional de las Legumbres. Su celebración, coordinada por la FAO, intenta incrementar la conciencia global sobre los beneficios, tanto nutricionales como medioambientales, de las legumbres. Habiendo tantos problemas en el mundo nos ocupamos de las legumbres.
La salud paleolítica.
La salud de los escasos grupos humanos, que siguen dietas y costumbres, que creemos parecidas a las de la época paleolítica, se caracteriza por una notable ausencia de las enfermedades degenerativas actuales.
Estos grupos poseen excelente salud cardiovascular. Las enfermedades cardíacas y vasculares son rara causa de muerte, aun en individuos mayores de 70 años.
Los Tsimane, una población de cazadores recolectores de la selva amazónica, han sido estudiados intensivamente en las últimas dos décadas. Se mantienen saludables, no se registra en este grupo, hipertensión arterial ni enfermedad arterial periférica. El score de calcio de estas personas es el más bajo registrado, indicando su excelente salud coronaria. (Kaplan H, Thompson RC, Trumble BC., et al., 2017) (43)
Lo mismo puede decirse de la pequeña población Hadza de Tanzania. Siguen, en su mayoría, como cazadores recolectores.
Además de su dieta, cabe remarcar que estas poblaciones realizan intensa actividad física, durante muchas horas del día. Factor que se admite fundamental para la buena salud. (Pontzer H, Wood BM, Raichlen DA., 2018) (44)

Gamo, (dama mesopotámica). En el sitio de Benot Ya'aqov (Israel), huesos de estos animales junto a los restos vegetales descriptos.
La dieta Paleo actual.
Todas las versiones de la Paleo Dieta recomiendan consumo elevado de proteínas de origen animal, carnes rojas, blancas y pescado. Frutos secos, nueces, almendras, avellanas.
(Acotación al margen. Es conveniente limitar el consumo de nueces de Brasil y castañas de Cajú por su elevado contenido en selenio).
Moderado consumo de grasas, abundantes verduras, moderado consumo de frutas.
A su vez excluye lácteos, cereales, legumbres y papas. Aceites procesados omega-6, es decir girasol, soja, maní, maíz, uva etc. Azúcar, alcohol y café. Se recomienda el aceite de oliva virgen.
Las comidas aceptables serían las que nuestros lejanos antepasados podían obtener con la caza y la recolección.
Se hace hincapié en eliminar los alimentos procesados, que hoy abarrotan los supermercados.
Se han publicado diversos estudios sobre el efecto favorable de la dieta paleolítica, (Frassetto LA, Schloetter M., 2009) (45) (Masharani U, Sherchan P, Schloetter M., 2015) (46) (Manheimer EW, van Zuuren EJ, Fedorowicz Z, Pijl H. 2015) (47). Son estudios en periodos cortos y con un número bajo de participantes.
Un seguimiento de 18.000 personas durante 12 años, en una cohorte de la Universidad de Navarra concluye: “…Nuestros hallazgos sugieren que la Paleo Dieta otorga beneficios cardiovasculares en los participantes de este estudio. Evitar los alimentos ultra procesados parece tener un rol esencial en estos resultados”. (de la O V, Zazpe I, Goni L, Santiago S, Martín-Calvo N., 2022) (48).
Ver tambien: (Whalen KA, Judd S, McCullough ML, Flanders WD, Hartman TJ, Bostick RM., 2017) (49), (Whalen KA, McCullough ML, Flanders WD, Hartman TJ, Judd S, Bostick RM., 2016) (50) (Troeschel AN, Hartman TJ, Flanders WD, et al., 2021) (51)
A la teoría paleo, se le oponen críticas de los grupos vegetarianos y veganos. En general se basan en que desconocemos, con alguna precisión, las comidas de los hombres primitivos. Asimismo, argumentan que el ser humano fue siempre vegetariano.
Algunas adaptaciones genéticas podrían haber ocurrido en los últimos 10.000 años. Una incontrastable, es que muchas personas hoy, son tolerantes a la lactosa. Muchas no se han adaptado y no toleran la leche.

Paleo dieta.
Los hidratos de carbono.
El problema de “Diet, Light”, (bajo en grasas), rico en hidratos de carbono.
Quiero hacer hincapié en un aspecto que creo fundamental, que se asocia con los postulados de la dieta paleolítica y de la dieta mediterránea.
Las comidas ricas en carbohidratos refinados, la harina blanca, el pan blanco, el arroz blanco, las facturas y toda la bollería, las gaseosas dulces, los cereales de desayuno, son perjudiciales. A menos que se consuman muy limitadamente. Lo cual es difícil, porque son adictivos.
Nuestra genética no es adecuada para una dieta en la que predominen carbohidratos refinados. Comerlos es lo mismo que comer azúcar con una cuchara.
Elevan los niveles de azúcar en sangre y el exceso de azúcar genera elevación de la insulina, y con el tiempo resistencia a la insulina, prediabetes y luego diabetes tipo 2.
Entre otros perjuicios, se genera la unión de azúcares a las proteínas, a los lípidos y al DNA, por un proceso llamado glicación, o glicosilación no enzimática. Esto altera las propiedades de estas sustancias, y es una de las causas del envejecimiento.
La proteína glicosilada que muchos conocen, es la hemoglobina glicosilada, que el médico solicita al paciente diabético para evaluar con mayor precisión los niveles de azúcar. Asi como se glicosila la hemoglobina, se glicosilan todas las estructuras del organismo.
Y luego todas funcionan peor. (Ramasamy R, Yan SF, Schmidt AM., 2012) (52) (Twarda-Clapa A, Olczak A, Białkowska AM, Koziołkiewicz M., 2022) (53)
La obesidad se asocia al consumo de hidratos de carbono y a la pobreza, fideos, arroz y polenta son baratos. Frutas, verduras, carne, pollo y pescado, que deberían formar parte de la dieta normal, son caros.
La comida rica en hidratos de carbono y azúcar es, insisto, adictiva. (DiNicolantonio JJ, O'Keefe JH, Wilson WL., 2017) (54) (Avena NM, Rada P, Hoebel BG., 2008) (55)
Uno de los aspectos más vergonzosos de la prédica nutricional de moda, es que los diabéticos pueden y deben consumir carbohidratos refinados. En 1980, cuando se establecieron las directivas nutricionales a favor de la dieta baja en grasas, se proclamó que los diabéticos podían y debían hacer lo mismo. Evitar las grasas y comer hidratos de carbono libremente, lo contrario de la norma existente hasta ese momento.
Es la forma segura de mantenerlos diabéticos, dependiendo de drogas y de insulina. Para beneplácito de las empresas farmacéuticas.
Ancel Keys, sus ideas y la obesidad en el mundo.
Ancel Benjamin Keys, (1904-2004), fue un fisiólogo estadounidense, que después de dedicarse a muchas cosas, biología marina entre otras, pasó a ocuparse de la nutrición humana.
En los últimos treinta años las entidades que determinan y aconsejan sobre las conductas saludables, pusieron el acento en evitar las grasas y reemplazarlas por hidratos de carbono. La base de la pirámide nutricional pasó a ser carbohidratos. Esto inicia en la década de 1980, con la recomendación de evitar las grasas y el consiguiente auge de los productos light, o diet.
Por la equivocada noción de que las grasas saturadas eran causa de aterosclerosis.
Esta idea es la resultante de las elucubraciones de Ancel Keys, como su famoso y mentiroso estudio de los 7 países, cuidadosamente seleccionados, para obtener el resultado deseado. Que ya citamos, (Keys, A, Menotti, A, Karvonen, M J, Aravanis C, Blackburn H, et al.,1986). (13)
Proclamado por años por el establishment y transformado en conocimiento popular, comer grasa es malo, lo sabemos todos. No cabe duda, no admitimos dudas.
Es cierto, todos lo dicen, los médicos lo anuncian constantemente. Está en los diarios y en las revistas.
Todo lo cual, si bien falso, parece imposible de modificar, es opinión pública, es políticamente correcto, y es folclore.
Ver entre otros, (Siri-Tarino PW, Sun Q, Hu FB, Krauss RM., 2010) (56)
Las conclusiones de Siri-Tarino et al., son: “Un metaanálisis de estudios epidemiológicos prospectivos demuestra que no hay evidencia significativa para concluir que la grasa saturada en la dieta, se asocia con mayor riesgo de enfermedad coronaria o cardiovascular. Mas datos serían necesarios para elucidar, si el riesgo de enfermedad cardiovascular está relacionado con los nutrientes que reemplazan la grasa saturada.”
En la discusión los autores señalan: “…nuestros resultados sugieren la existencia de un sesgo de publicación. Los estudios que asocian enfermedad cardiovascular y grasas saturadas se publican preferentemente”.
El estudio PURE, publicado en Lancet, (Lancet es otra figura difícil para publicar, se supone muy seria), evaluó el consumo de grasas y carbohidratos y la mortalidad.
“…El consumo elevado de carbohidratos se asocia con mayor riesgo de mortalidad, mientras que el consumo de grasas se relaciona con menor mortalidad”. “...El consumo de grasas no se asocia con enfermedad cardiovascular, infarto de miocardio o mortalidad por causas cardiovasculares. El consumo de grasas saturadas protege del ACV.”
(Dehghan M, Mente A, Zhang X, Swaminathan S, et al., 2017) (57).
Un comentario favorable, que merecer leerse, sobre el estudio PURE, es el de (Poli A., 2020) (58)
Otro estudio con iguales conclusiones es el de (de Souza RJ, Mente A, Maroleanu A., 2015) (59), “Las grasas saturadas no se asocian con la mortalidad, por todas las causas, enfermedad cardiovascular, coronaria ACV isquémico o diabetes.”
El “Women Health Initiative”
El National Heart and Lung Institute, de Estados Unidos, inició en 1993 un ensayo controlado de dieta baja en grasas. El más grande nunca realizado, el Women Health Initiative.
Se esperaba que este estudio no dejara dudas sobre el perjuicio de las grasas. Se reclutaron alrededor de 50.000 mujeres de entre 50 y 75 años. Un grupo asignado a su dieta habitual y otro con dieta baja en grasas.
Al final del estudio, que duró 8 años, nada de lo esperado ocurrió. Las mujeres con la dieta baja en grasas, tuvieron tantos casos de cáncer y enfermedad cardiovascular, como las que comieron libremente. Tampoco bajaron de peso.
Los investigadores no querían creer los resultados de su estudio. Un resultado anti intuitivo, el estudio debía darles la razón, algo tan malo como las grasas…y, sin embargo…
Los resultados publicados fueron: (Howard BV, Manson JE, Stefanick ML, et al., 2006), sobre que no hubo descenso de peso (60), (Beresford SA, Johnson KC, Ritenbaugh C, et al., 2006), sobre que no previno el cáncer (61), (Howard BV, Van Horn L, Hsia J, et al. 2006), acerca de que no previno la enfermedad cardiovascular. (62)
Pese a estas nuevas evidencias todo sigue igual. Los estudios que apuntan a modificar el enfoque de la dieta baja en grasas, son acerbamente criticados. Se insiste en mantener el statu quo. Persiste el concepto de evitar las grasas, comer carbohidratos y consumir aceites vegetales. Otra opinión es anatema.
El conocimiento popular, el folclore, lo confirma, las grasas consumidas van derecho a la carótida.
Light y obesidad.
Se nos indujo a comer “light”. Light significó, bajo en grasas, lo cual implicó, alto en hidratos de carbono.
Así se contribuyó generar la epidemia de obesidad que en estos momentos invade el mundo. Se aconsejaba y se aconseja comer light, bajo en grasas para adelgazar, lo cual también es falso, como lo demostró el Women Health Initiative. (Howard BV, Manson JE, Stefanick ML, 2006) (60). O el estudio de (Tobias DK, Chen M, Manson JE, Ludwig DS., et al., 2015) (63)
El azúcar

Robert Lustig es un endocrinólogo pediátrico de la Universidad de California, que se especializa en obesidad infantil. Una conferencia que dio en la Universidad en 2009, titulada “Sugar, The Bitter Truth”, (Azúcar, la amarga verdad), difundida en You Tube, ha sido vista más de 6 millones de veces.
Argumenta, con fuertes datos, que la fructosa, una forma de azúcar que endulza casi todo hoy, (como jarabe de maíz de alta fructosa), y otros azúcares, son la causa de la epidemia de obesidad y las enfermedades asociadas a la misma. Sobre la fructosa, el jarabe de maíz de alta fructosa y sus efectos ver: (Bray G A., 2017) (64).
En 1972, un científico británico, John Yudkin, ya lo había advertido. De inicio se lo tomó seriamente, cuando en Lancet publicó un trabajo sobre la trombosis coronaria y la dieta. En ese estudio, epidemiológico, relaciona la coronariopatía con el consumo de azúcar y no de grasas. (Yudkin J., 1957) (65)
Luego, este profesor de nutrición, hizo sonar la alarma acerca del azúcar en un libro, cuya primera edición en Estados Unidos se titula “Sweet and Dangerous”, en 1972. Luego se reeditó varias veces como “Pure, White and Deadly”, (Pura Blanca y Mortal). (66)

El consumo humano de azúcar de mesa, la sacarosa, comienza aumentar en el siglo XIX, con el mayor cultivo de la caña de azúcar y la remolacha azucarera. Desde mediados de ese siglo, el consumo subió 50 veces, tanto en el hogar como en la industria, agregado a muchos alimentos. Se ha observado que muchas personas, reciben el 30% de sus calorías diarias, del azúcar.
Yudkin pagó un alto precio por sus opiniones. Él y un pequeño grupo, pensaban que, el azúcar y no las grasas, eran la causa de la obesidad y la enfermedad coronaria.
Comenzó una sistemática descalificación de su hipótesis, fogoneada por las asociaciones de productores de azúcar. The British Sugar Bureau, afirmó que las ideas de Yudkin eran absurdas. The World Sugar Research Organization, las tachó de ciencia ficción.
Ancel Keys, el postulante de las grasas saturadas como causa de la enfermedad coronaria, estaba consciente de que la hipótesis de Yudkin era una alternativa a la suya. Si Yudkin publicaba un trabajo, Keys lo criticaba. Llamaba a la teoría de Yudkin “un montón de sinsentido” y lo acusaba de ser propagandista de las industrias de la carne y los lácteos.
Cuando Yudkin se retiró, había sido ridiculizado y marginado. Destituido de su cargo de profesor en la Universidad, fue reemplazado por un seguidor de Ancel Keys.
Treinta años pasaron y las observaciones de Yudkin comenzaron a ser tenidas en cuenta.
El New York Times Magazine, en 2002, publica, de Gary Taubes: “What if it's All Been a Big Fat Lie”, (“Y si todo fuera una Gran Gorda Mentira”).
Trata acerca de las grasas saturadas y las teorías de Ancel Keys, calificándolas de controversiales, por no decir mentirosas. Esta publicación despertó la atención de muchos.
Yudkin publicó libros proponiendo la dieta baja en carbohidratos, para bajar de peso, que tuvieron escasa repercusión. Esta dieta se haría popular en la década del 90, con Robert Atkins, también denostado por el establishment nutricional hasta hoy.
Aunque poco a poco esas ideas se imponen. Un espaldarazo muy importante fue la aparición de la dieta paleolítica.
Dos libros más recientes han generado mayor conciencia sobre este tema, el de Robert Lustig,” Fat Chance”, en 2013, y el de Gary Taubes “The case Against Sugar” en 2017.

Aparecen nuevas publicaciones sobre los perjuicios del azúcar. Esta de (Te Morenga LA, Howatson AJ, Jones RM, Mann J., 2014) (67), concluye “…los azucares de la dieta aumentan los niveles de colesterol LDL, triglicéridos y la tensión arterial”.
Ver tambien: (DiNicolantonio JJ, Lucan SC, O'Keefe JH., 2016) (68) (DiNicolantonio JJ, O’Keefe JH., 2017) (69) (Richard J Johnson, Laura G Sánchez-Lozada, Peter Andrews, Miguel A Lanaspa., 2017) (70)
Una publicación de (Clemente-Suárez VJ, Mielgo-Ayuso J, Martín-Rodríguez A, et al., 2022) (71), señala entre otras cosas: “…la evidencia sugiere que los carbohidratos refinados y los azucares tienen impacto negativo en el estado de ánimo, disminuyen la capacidad de estar alerta, generan sensación de cansancio y refuerzan un círculo vicioso, induciendo su repetido consumo. Desde el punto de vista de la salud general, el azúcar promueve el desarrollo del síndrome metabólico, y luego la enfermedad metabólica”.
Si preferimos seguir pensando que lo peor es la grasa, en defensa del azúcar podemos leer: (Prinz, P., 2019) (72) (Veit, M., van Asten, R., Olie, A. et al., 2022) (73)
Los fabricantes de alimentos de diversas clases, (Big Food) y los que fabrican gaseosas, son contribuyentes importantes de las finanzas de las asociaciones médicas, y pueden inducirlas a influir con sus prescripciones a la comunidad. (Freedhoff Y, Hébert PC., 2011) (74) (Lauber K, Rutter H, Gilmore AB, 2021) (11)
Conclusión.
Según el filósofo Aristóteles, la virtud humana reside en el "justo término medio" entre las actitudes extremas. Virtuosa es la actitud prudente.
Opiniones encontradas, estudios contradictorios. De todas las opiniones y publicaciones voy a señalar algunas que me parecen acertadas.
Las referencias y el análisis de las publicaciones que he consultado están en el post “Envejecer”. Tambien en las referencias de este primero de Dieta y Longevidad. En el que sigue a este, sobre el Carnivorismo. Y en el tercero sobre Vegetarianismo y Veganismo
Pensando en aquello de que “la prudencia es el justo medio”. Me atrevo a proponer, entonces, una dieta prudente.
1. Limitar las calorías de la dieta, no comer en exceso. Recordar a Luigi Cornaro. Adoptar una moderada restricción calórica. La forma más simple de restringir calorías, es limitar o evitar los carbohidratos refinados. Harina de trigo en sus infinitas presentaciones, arroz blanco y papas, azúcar, dulces y gaseosas dulces.
2. Mantener el peso normal. Esto es esencial, el exceso de peso enferma y envejece.
3. Aunque no está claramente demostrado, puede ser correcto moderar el consumo de proteínas, manteniendo siempre una ingesta mínima de 0,7-0.8 gr./Kg., de peso corporal hasta los 65 años. algunos expertos predican por menos, otros por más. Podemos elegir entre mayor longevidad (pocas proteínas) o musculatura, fuerza muscular y capacidad reproductiva, (más proteínas, 0.8-1 gr./kg.) (Eso de calcular 0.7 gr. por Kg. de peso corporal es imposible en la vida diaria, simplemente comer porciones chicas de carne, pollo o pescado, o de legumbres).
4. En los adultos mayores aumentar a 1.2 -1.5 grs/kg., para intentar evitar la sarcopenia y la fragilidad que traen los años. Probablemente con desigual fortuna.
5. La carne roja, pecaminosa y demonizada, no parece ser tan mala. Excepto razones morales, totalmente respetables, no es necesario evitarla. En especial si se consume dos o tres veces por semana, alternando con carnes blancas y pescado. Insistir con el pescado de mar, que aporta los muy necesarios ácidos grasos omega-3
6. Privilegiar el consumo de vegetales y frutas. Las legumbres, como fuente de proteínas, son bajas en metionina, lo cual es bueno. Deben ser largamente remojadas y prolongadamente cocidas, para reducir el contenido de lectinas y otros antinutrientes. En algunas personas son perjudiciales.
7. Lácteos con moderación, parece preferible evitar la leche, hace crecer a los terneros, y probablemente envejecer a los humanos adultos. El queso y el yogurt son más saludables que la leche. Los sustitutos de la leche veganos, suelen estar cargados de hidratos de carbono, evitarlos.
8. Evitar los carbohidratos refinados, limitar los dulces y los productos de panadería. Limitar o aún mejor, evitar la harina blanca, el arroz, las papas y las pastas. Ofrecen calorías vacías. No comerlos ayuda a mantener el peso normal.
9. Evitar la fructosa. Los jugos de frutas procesados tienen alto índice glicémico y están cargados de fructosa. La industria alimenticia utiliza el jarabe de maíz, alto en fructosa como endulzante en casi todo lo dulce, o incluso no dulce, procesado. La fructosa se ha relacionado con obesidad, hígado graso no alcohólico e incluso con el cáncer.
10. Los aceites vegetales omega-6: girasol, maní, maíz, soja, uva y otros. Son pro inflamatorios, perjudiciales. Mejor es el aceite de colza, o canola. Limitarlos y consumir preferentemente aceite de oliva extra virgen.
11. Carnes procesadas, fiambres y embutidos, ocasionalmente. También ocasionalmente, dulces, helados y productos de confitería.
Una copa de vino con la comida es aceptable, pero en general el alcohol es malo.
Pese a lo que todos repiten, que los cereales integrales son buenos, a mi entender perjudican, sigo en esto las ideas Paleo.
Comida real, si es posible hecha en casa. Evitar los alimentos procesados. El supermercado abunda en alimentos procesados o ultra procesados.
Vegetarianos y en especial veganos deben planear cuidadosamente el contenido de proteínas, vitaminas y minerales de su dieta.
Esta dieta y el ayuno periódico, redundará en una disminución de la insulina, permitirá mantenerse delgado, y reducirá la actividad de IGF-1 y TOR.
Ayunar.
Si, los adultos debemos ayunar. El ayuno debe formar parte, como el ejercicio, de una rutina para mejorar la expectativa de una vida larga y saludable.
Puede ser adoptando el método TRE (Time Restricted Eating), limitando la ingesta a un período de 6 a 8 horas, es decir comer entre las 8 y las 14 -16 hs, o entre las 12 y las 18-20 hs. Luego consumir solo líquidos. Implica un ayuno diario de 18-16 horas. Valter Longo aconseja un ayuno diario más moderado, de 12 horas, fácil de adaptar a nuestra vida actual, comer entre las 8 y las 20 horas. No más de tres comidas, sin snacks intermedios.
O ayunar un día por semana, de desayuno a desayuno, o de cena a cena. Mejor aún, hacerlo dos veces en la semana.
Practicar algunos ciclos de 5 días de ayuno en el año. Es el método, ya mencionado, preconizado por Valter Longo, que denomina Fasting mimicking Diet. Implica 5 días de ayuno parcial, con una ingesta de 500-600 calorías.
Para los amantes de la ortodoxia médica, seguramente devotos del New England Journal of Medicine, traduzco unos párrafos de la publicación de Rafael de Cabo y Mark Mattson, sobre ayuno intermitente, en el New England Journal of Medicine en 2019, como respaldo.
“...El organismo responde minimizando los procesos anabólicos, (síntesis, crecimiento, reproducción) y favoreciendo el mantenimiento y la reparación, aumentando la resistencia al stress, reciclando las moléculas dañadas, estimulando la producción de nuevas mitocondrias y la supervivencia celular. El resultado es la mejoría de la salud y la resistencia a las enfermedades”. (de Cabo R., Mattson MP., 2019) (75)
El ayuno activa una red pro-longevidad, reduce los factores de riesgo y la incidencia de las enfermedades del envejecer, cardiovasculares, neurodegenerativas, diabetes y cáncer. Si tenemos padres longevos mejor, si no los tenemos, nos va a ayudar a vivir sanos por más años.

Estatua de Aristóteles en Estagira
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Todas las partes de “Longevidad y Dieta”
- Longevidad y Dieta I (está leyendo esta)
- Longevidad y Dieta II
- Longevidad y Dieta III